Diciembre y los regalos para la prensa

Diciembre y los regalos para la prensa

Foto tomada de Quórum
Susana Sánchez Sánchez

@multiplesvoces

Sin importar si usted pertenece a alguna religión judeo-cristiana, diciembre representa un tiempo emblemático en México: se festeja a la Virgen de Guadalupe, la Navidad y el cierre de un año más; además el mes es sinónimo de vacaciones o la posibilidad de reencontrarse con personas queridas.  Para quienes nos encanta enterarnos de la vida de los periodistas, diciembre (y enero del siguiente año) es una suerte de laboratorio para ver que los gobiernos cambian, pero pueden haber prácticas que se mantienen y que, desde mi perspectiva, evidencian la estrecha relación (y, en unos casos, colusión) que existe entre el poder político y mediático.

Los gobiernos mexicanos han aprovechado diciembre para hacer convivios de fin de año, uno de esos convites está diseñado especialmente para la prensa. Generalmente este evento es organizado en cada una de las dependencias de los gobiernos estatales y municipales; cabe mencionar que algunas universidades privadas (y públicas), así como empresas han adoptado esas prácticas. Los medios de comunicación –los periodistas incluidos– suelen no decir ni pío de esas reuniones-celebraciones.

¿Quién dice no a un regalito en esta época de amor, amistad, regocijo y perdón? ¡Nadie! Aunque suene trillado, esos ingredientes le hacen falta al mundo; pero come on! Es un festín para la prensa hecha por el gobierno con recursos del erario. No crea usted que el regalo es sólo la comida, en algunas dependencias con más recurso económico los obsequios que le dan a la prensa (disfrazados de rifas) pueden ser televisores, cámaras, viajes o drones, sólo por mencionar algunos.

¿Cómo el gobierno justifica esas atenciones con la prensa? A través de sus gastos de publicidad en general. En un mundo paralelo, sería maravilloso que a través de la transparencia de datos los gobiernos dieran a conocer la lista de cuáles son los medios de comunicación o los reporteros afortunados (porque no todos tienen esa “bendición” de asistir al convite de fin de año); o mínimo que hagan una transmisión en vivo del convivio. O que los reporteros o directores de medios de comunicación, en sus redes digitales, subieran las fotos de lo que les regalaron los gobiernos en turno. (De hecho, los medios y los periodistas se conocen entre sí, es decir, saben quién sí o quién no ha aceptado regalos o hasta quién los revende (aunque usted no lo crea), pero es una corruptela que se mantiene taciturna en el gremio. Los periodistas y fotoperiodistas ahí sí aplican la máxima gremial: perro no come perro).

Actualmente en las transiciones de partidos al frente de un gobierno hay que andar con la cabeza fría y con las emociones controladas. Algo que nos enseñó la corta y lacerante transición del PRI al PAN y luego el retorno del PRI es que los partidos al mando cambian, pero las estructuras de poder se mantienen más o menos bajo las mismas prácticas. Por ejemplo, la prensa parece estar aliada a los gobiernos que paguen a través de los convenios publicitarios y que los traten bien, eso implica comidas, ser atendidos cuando ellos quieran y regalitos de fin de año. La herencia cultural de alianzas entre el poder mediático-gubernamental, en el caso mexicano, se la debemos al PRI, pero el PAN no hizo nada para disolverlas –quienes piensen que MORENA lo hará, gozan de un enorme sentimiento de esperanza, el cual hay que aplaudir, pero las estructuras hegemónicas de poder no se evaporan en un sexenio.

¿Contribuye a la “democratización de la información” que los periodistas o los fotoperiodistas, cada fin de año, vayan a convivios que les organizan las dependencias gubernamentales? ¡Qué pregunta! Quién se acuerda de la ética en los convivios, sobre todo si hay regalitos  a cuenta del erario; y de que los obsequios se los quede el gobierno, mejor que se los quede la prensa –justificarán algunos del respetable gremio periodístico.

Hay periodistas, fotoperiodistas o dueños de medios de comunicación quienes dicen que hay medios de derecha, centro, izquierda o que representan la oposición del gobierno en turno, sólo ellos saben a qué se refieren cuando dicen que hay medios de tendencias políticas de derecha, centro e izquierda, pues en los convivios de fin de año que les organiza una dependencia de gobierno, una universidad o empresa, con regalos de por medio, parecen ser bastante homogéneos.

P.D. Estimado lector, me voy de vacaciones, pero amenazo con regresar. Le agradezco que este año se haya tomado tiempo para leer alguno de mis textos. Hasta el 2019, ¡abrazos!

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