Cuidador de la Madre Tierra

Cuidador de la Madre Tierra

Foto tomada de municipiospuebla.mx/
Mtra. Rocío Barragán de la Parra

La Universidad Iberoamericana Puebla entregó el Doctorado Honoris Causa en Teología y Ciencias de la Tierra al teólogo brasileño Leonardo Boff, quien es considerado como uno de los teólogos más influyentes en la promoción de un mundo más justo y fraterno, sobre todo para los pobres y excluidos.

Boff considera que el llamado a “cuidar la casa común”, – forma en que el Papa Francisco ha promovido el cuidado del planeta; nace justo en Latinoamérica, por eso no es fortuito que éste siendo Latinoamericano, posea la sensibilidad para entender la situación que prevalece en la tierra y, basado en ello haya escrito la Encíclica que llama a preservar y salvar la vida, pero sobre todo a garantizar el cuidado de la tierra; colocándose como puntera en el abordaje de temas de la ecología más allá de su dimensión medioambiental e integrando también la mirada de la ecología en la vida política, social, cultural, religiosa y humana. Se trata pues de atender y entender el rol que como seres humanos tenemos en y con la tierra; no sobre ella. Ahí también converge la inequidad de la riqueza concentrada en una pequeña minoría, mientras que la inmensa mayoría de la población vive en condiciones de pobreza y/o pobreza extrema. Vivimos pues en una realidad dominada por el poder y la riqueza donde el desafío consiste en devolverle la dignidad a la también llamada Madre Tierra y, algunas de las reflexiones que Boff comparte son:

1.    Buscar alternativas para obtener nuevas miradas sobre la realidad prevaleciente y dominante. Nuevas maneras de observar y de comprometerse. Asumirse como cuidadores y garantes de la tierra, respondiendo así a la esencia de ser humano: Cuidarla, tal como lo hace una madre con sus hijos, ahí subyace el sentido y la estructura de la vida, del universo y de la persona.

2.    Caminar hacia una conversión radical ecológica generando acciones y decisiones que privilegien el cuidado de la vida, la tierra y la persona.

Durante largo tiempo la tierra se ha concebido como un baúl del que se obtiene todo lo necesario. Sin embargo, la tierra es un organismo vivo que, al combinarse con muchos otros elementos genera biodiversidad y unidad: la tierra supone la humanidad y viceversa, eso implica potenciar sus capacidades y sus bondades.

3.    Desarrollar conciencia global planetaria al asumirnos como hijos de la Madre Tierra, cuidarla y preservarla como Nuestra Casa Común, que nos acoge y contiene. Ello también supone una mirada mucho más horizontal en relación con la Biodiversidad: No se es dueño sino parte del proceso cosmogónico: Todas las etapas y elementos están interrelacionados, todas las acciones y decisiones impactan favorable o negativamente a todos los seres vivos que la habitan y los seres humanos constituyen el final del proceso, su último paso.

4.    Mantener las condiciones preexistentes como la biosfera, la atmósfera, el agua, el aire, el suelo y el fuego, todos ellos garantes para que la vida prevalezca.

5.    Cuidar la tierra supone comprender el ecosistema de cada zona, su singularidad; más allá de la división política o territorial; implica la responsable comprensión de su geografía, clima y densidad, y la manera en que ésta se entremezcla generando la “personalidad” de cada región, su “bioregionalismo”.  Si se mantiene íntegra y saludable el ser humano puede concebirse como su cuidador y no como ecosida y eso depende de la capacidad para hacer alianzas, tal como lo expresaba Bauman poco antes de morir “Estamos en el siglo XXI y parece ser que tenemos problemas sin solución y preguntas sin respuestas, por ello la solución es darnos la mano, de otro modo vamos rumbo a nuestra propia sepultura”.

6.    Mantener vivos a los “trabajadores anónimos”, a ese 95% de bacterias, hongos y microorganismos que no se conocen pero que son esenciales para la vida, la fertilidad y la salud de la tierra.

7.    El agua, las fibras, las semillas, el aire, la madera, los alimentos; son algunos de los beneficios materiales que se obtienen de los ecosistemas; éstos son también llamados servicios de abastecimiento y, actualmente, 15 de los 24 están el alto grado de erosión. El calentamiento global va en incremento y, hace unos días, se alertó sobre un incremento brusco que puede liberar metano, sustancia más dañina que el Dióxido de carbono.

8.    Lo mejor de la tierra es el hombre concebido como parte de la biodiversidad; como cuidador y guardián de su jardín, promotor de la comunidad de vida con la que comparte cerca de 20 aminoácidos en su constitución genética y de la que se diferencia por su capacidad de pensamiento y libertad; donde se alberga el desafío más trascendente: Asumir ética y responsablemente el cuidado de la casa común y de la justicia social: Evitar la injusticia ecológica de los bienes y servicios naturales, buscar nuevos modos de producción y formas más sanas de (con)vivir; cuidar del otro y de su conciencia.

9.    Cuidar la dimensión espiritual del ser humano que dinamiza y da sentido a la vida; mantener la llama de la conciencia, el compromiso y el bien ser/estar consciente de su papel trascendente y garante de la vida.

¿Cómo se puede activar la conciencia del cuidado de la tierra?

  • Alimentando la conciencia ecológica y la urgencia de la escasez en un mundo de excesos y consumismo.
  • Ecologizando los saberes para entender, sin importar la disciplina o tarea, cómo se puede aportar para salvar la vida y la tierra.
  • Aprovechando las brechas del sistema actual y cambiar los hábitos de consumo irresponsable y desmedido por hábitos conscientes que protejan y privilegien la tierra.
  • Ser promotores de esperanza, esperanza en la vida, de la vida y en el ser humano como garante de la vida y la tierra.

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

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