Homo: a odiar se aprende, una puesta en escena contra la homofobia
Los asesinatos de Jessica e Itarbelly están marcados por la homofobia; narrados en la obra de teatro documental escrita y dirigida por Mónica Ponce
Por Mely Arellano @melyarel
29 de agosto, 2018
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Mely Arellano

@melyarel

En septiembre del 2016, Jessica Patricia González Tovar y Fátima Aracely Bernal fueron agredidas por un sujeto en una tienda de conveniencia que no soportó verlas como pareja. Ellas decidieron alejarse en su auto, pero el sujeto las siguió a bordo de su camioneta hasta impactar su vehículo.

Cuando Jessica se bajó a revisar los daños, el hombre le disparó en el cuello, subió a su camioneta y la atropelló frente a Fátima. 

En diciembre de ese mismo año, Itaberlly Lozano fue asesinado por su madre y su padrastro. El cuerpo del joven de 17 años se encontró con heridas de arma punzocortante en un lugar diferente al del asesinato, a donde sus victimarios lo llevaron para intentar quemarlo luego de matarlo. 

Foto: Cortesía

Fue la abuela de Itaberlly quien reconoció el cuerpo gracias a una pulsera encontrada en el lugar, y quien dijo a la policía que la madre del menor no aceptaba la homosexualidad del joven.

Los asesinatos de Jessica e Itarbelly están marcados por la homofobia, justo en los dos países con mayor índice de crímenes de odio: México, donde ocurrió el de Jessica; y Brasil, en el caso de Itarbelly. 

Ambas historias son narradas en la obra de teatro documental Homo: a odiar se aprende, escrita y dirigida por Mónica Ponce, con las actuaciones de Gabriela Cortés y Eglón Mendoza. 

Este proyecto, quizá el más personal de la dramaturga, surgió motivado por la lesbofobia que ella misma ha enfrentado: “Siempre pienso mucho en qué me duele, entonces a partir de ahí empiezo a mirar en lo cotidiano. Y la cotidianidad de la lesbofobia duele un chingo, porque ser lesbiana y visibilizarme es vivir una constante lesbofobia”.

Si bien la obra fue escrita por ella, es muy relevante la participación de quienes actúan, en tanto eso les permite a los actores identificarse con los personajes.  

“Yo me identifico con el personaje de la pareja de Jessica, que viven estable; y viven juntas y no tienen miedo de salir juntas de la mano y manifestar su relación. Y yo no sabía, pero Eglón tiene una historia que se publicó en LADO B. Una historia que le pasó de homofobia. Y entonces decide seguir con la historia de Itarbelly porque su caso pudo ser un asesinato”, explica Mónica.

Para ella, la homofobia es inducida por la Iglesia: “para mí, desde ahí se sujetan otras instituciones y otros sujetos que responden al mismo odio aprendido”. Así, con esa tesis de que “a odiar se aprende”, Mónica Ponce piensa en tres públicos y cómo la obra le impresiona:

“El [público] de la diversidad, porque pienso en una continuidad de lucha; porque nombrarme lesbiana o gay y no hacer nada por defender lo que tengo, es inaceptable. La gente homosexual necesitamos continuar con esta lucha que nos dejaron los hombres y las mujeres que murieron por visibilizarse”.

“El público heterosexual homofóbico, lesbofóbico, no relacionado con la diversidad sexual, para presentarnos y decir esto somos y somos lo que queremos saber, y para ti está mal pero no causa nada salir de la norma; presentarnos como artistas diciendo que vamos a continuar esta lucha, que vamos a seguir tomándonos de la mano y nos vamos a casar. Esto somos”.

“Y un público más pequeño. Tuvimos una experiencia bien bonita: llegaron dos niñas y un niño a El Taller; una niña y el niño ya me conocían y me abrazaron, la otra niña, no. Cuando termina la obra, esa niña le pregunta varias cosas a su mamá, y ella le explica. Entonces la niña le dice a su mamá: pues a la mejor yo soy marimacha porque me gusta jugar futbol, pero está bien porque me gusta. Entonces se trata de aprender a amar desde pequeños, incluso las diferencias”.

Homo: a odiar se aprende se presenta todos los jueves de agosto y septiembre a las 7:00 p. m., en el Foro Cultural Las Nahualas de El Taller (6 norte 2217). La cooperación es voluntaria y consciente. Reservaciones al 503 63 52.

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Mely Arellano