Double Pack: Sicario, sobre narcotráfico y crimen

Double Pack: Sicario, sobre narcotráfico y crimen

 

Héctor Jesús Cristino Lucas
Sicario: Tierra de Nadie (2015)

Dennis Villeneuve es probablemente uno de los mejores y más importantes cineastas de la última década. A través de sus filmes podemos toparnos no sólo con la maestría y la técnica de un cineasta particularmente atmosférico y contemplativo, de autor, sino también una esencia multidisciplinaria y constante que es capaz de dominar casi todos de los géneros cinematográficos como si de un Stanley Kubrick se tratara.

Villeneuve, este imponente y creativo director incursionó en el cine con piezas tan surrealistas y aterradoras como Maelström (2000), una extraña mezcla de historias de amor y destino contadas a través de los ojos de un pescado antes de morir, hasta consagrarse con monumentales joyas tan apasionadas y desgarradoras como Incendies (2010) y su brutal visión de los problemas bélicos de Medio Oriente.

Así pues, del drama y el thriller ha saltado a la complejidad de la ciencia ficción con Arrival (2016), que funge prácticamente como un ensayo del lenguaje mezclado con el subgénero de la invasión extraterrestre, y por supuesto, la incomprendida Blade Runner 2049 (2017) como una esperadísima secuela de aquel clásico ochentero de Ridley Scott.

Sin embargo, hay un género más del que ha salido muy bien parado: el de la acción, el del crimen, el del narcotráfico. Villeneuve, con su imponente halo multifacético nos trajo en el 2015 una de las películas de acción y thriller más infravaloradas de los últimos años, pero no por ello menos recomendables.

Sicario, protagonizada por Emily Blunt y Benicio del Toro debe ser una cita obligada no sólo para los seguidores del cineasta, sino también para los que adoran los thrillers policiales con cierto toque de ultra violencia.

La película es azotadora. No obedece al término del Blockbuster común: acción por más acción, sino que se respalda con maestría de argumento sólido y espléndido desarrollo de personajes. Tiene la esencia de Villeneuve, la atmósfera, el suspenso. Un explosivo, pero al mismo tiempo contemplativo thriller de venganza que nos remonta a excelentes clásicos de la misma talla.

Sicario vuelve a tomar como telón de fondo el tema del narcotráfico, y las evidentes problemáticas sociopolíticas con la frontera de E.U. con México, mientras aborda cuidadosamente una trama tanto ambigua como misteriosa en casi toda la primera hora. Esto no hace más que acrecentar la duda de los personajes principales, pero también de los espectadores.

Lo único que sabemos es lo básico. ¿El caso? La captura de un importante narcotraficante que opera en la frontera. ¿Los encargados? Una agente de élite del FBI, Kate Macer -Emily Blunt-, el recomendado agente Alejandro -Benicio Del Toro-, y el inesperado apoyo de otro oscuro jefe de un cártel rival.

Sin embargo, esta pequeña trama que a primera instancia parece reveladora, no será más que la punta del iceberg que Villeneuve irá tejiendo con un nivel de acción y suspenso que recuerda bastante a los Hermanos Cohen. No por nada Sicario podría ser el primo lejano de No Country for Old Men (2008) mientras se hace de un lugar bastante especial en su género.

Las actuaciones, tanto de Emily Blunt como de Benicio del Toro prácticamente hacen valer cada maldito minuto de la película, y la esencia políticamente malsana, la vuelven mezquina. Sicario comienza como un thriller genérico que hará hasta lo imposible por ser tomado enserio, pero culminará como una aterradora película de venganza más íntima, reveladora y astuta.

Villeneuve hizo, sin querer, una pieza de culto que iba destinada a un público selecto, pero que se volvió la primera roca, la inaugural, para una posible franquicia que girará en torno al brutal y oscuro mundo del narcotráfico.

Sin lugar a duda, una de las películas más recomendables del cineasta, y uno de los mejores thrillers policiales de la última década que difícilmente se recomiendan en una charla cotidiana de cine.

Sicario: El Día del Soldado (2018)

La secuela de Sicario: Tierra de Nadie (2015) llegó dos años después, de la mano del director italiano Stefano Sollima.

El film aparentemente partió como una especie de secuela directa que pretendía engrandecer el universo Sicario para una probable franquicia, con distintos casos a resolver del mundo del narcotráfico. Sin embargo, esta continuación sufre con algunas bajas como por ejemplo ya no contar con la presencia de Emily Blunt, pero aún así, conservando mucho de la esencia de su primera parte. De hecho, creo que hasta se vuelve una digna secuela en muchos momentos.

Sicario: El Día del Soldado retoma a Benicio del Toro -Alejandro- junto a Josh Brolin -Matt Graver- en sus papeles originales y volverlos esta vez como los protagónicos en una historia cuanto menos interesante y que logra defenderse pese a la ausencia de una genialidad como Denis Villaneuve. Prácticamente Sollima no le pide nada y logra salir sin apuros, pero debemos estar consciente que se trata de otra perspectiva, y de otras decisiones.

La primera entrega mantenía como objetivo generar una crítica al sistema de justicia americano a la hora de resolver problemáticas gubernamentales contra el crimen organizado en México. La segunda, retoma toda esta ideología y la vuelve diez veces más grande, más compleja y la lleva a una dirección más de saga, con nuevos personajes y nuevos casos a resolver.

Un movimiento argumental muy parecido a lo que hicieron con la secuela del thriller de Chad Stahelski, John Wick: Chapter 2 (2017), en donde la trama creció exponencialmente y reveló a nuevos personajes principales, nuevos enemigos y, aparentemente, nuevas formas de engrandecer ese particular universo de mafias norteamericanas vs europeas.

Aquí, el universo de crimen y narcotráfico crece, y aunque el telón de fondo es prácticamente el mismo, lo que interesa, lo que innova esta secuela, sin duda, es la evolución argumental que sufren tanto el personaje de Benicio del Toro como el de Josh Brolin. Es posible notar que hay un arco más completo y trabajado, debido a que en la primera parte el personaje de Emily Blunt era la que tenía mayor peso protagónico que el de cualquiera.

De acuerdo, lo diré. No es superior a su primera parte. Villeneuve dejó muy alto el listón, pero esta es probablemente una de esas películas que también se acercan a mayor medida a un posible estatus de culto. Sin embargo, hace una jugada interesante en su último tramo, entregándonos una reflexión interesante al deterioro de la moral humana que se mezcla con la patriótica.

Parece haber un objetivo primordial a la hora de representar la doble cara del gobierno norteamericano, y a la forma de resolver problemas graves con más problemas. Sicario, tanto la segunda como la primera, intentan entregar un reflejo sombrío pero auténtico de la realidad política ya no de una sociedad en específico sino de la humana como tal.

Ambos filmes engrandecen las fallas, las tuercas flojas del gran sistema que luchan a favor de alguna nación, pero que en ocasiones, logran salirse de las manos agravando aún más los conflictos. Parece transformarse en una saga que no sólo le apostará a la acción y al thriller desenfrenado, sino también a la inquieta reflexión de estas problemáticas sociales tan vigentes.

Sin embargo, los que hacen que este proyecto funcione, otra vez, es Benicio del Toro y el propio Josh Brolin. Sus participaciones transforman una película que podría haber sido bastante descafeinada, en un espectáculo creíble y correcto que no abusa del término “secuela” simplemente porque sí.

Stefano Sollima apuesta y sale ganando. Sicario: El día del Soldado es trágica, emocionante y sombría. Una fiel representación de los tiempos actuales y sus múltiples problemáticas sobre narcotráfico y crimen. Una posible entrega que minuciosamente se acerca más a la trilogía, o quizás, a algo más. Recomendable.

Sinopsis:

“La guerra contra los cárteles de la droga se ha intensificado en la frontera entre EE.UU. y México a medida que éstos se han metido en el negocio de tráfico de personas, introduciendo en suelo americano a terroristas islámicos. Para hacer frente a esta nueva guerra sucia, el agente federal Matt Graver (Josh Brolin) planea una idea para que los carteles se enfrenten entre ellos.”

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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