La Puebla que se resiste a morir: Renovadora de Calzado Jimmy

La Puebla que se resiste a morir: Renovadora de Calzado Jimmy

Foto: Leo Herrera
Leo Herrera

@porqueleo

Don Jerónimo Salvador Jaime Gordillo y Villegas es propietario de la “Renovadora de Calzado Jimmy”, la cual se encuentra ubicada en la calle 2 oriente número 1011 letra A, en el Barrio de la Luz. Su negocio ha sobrevivido a los cambios tecnológicos, a la gentrificación del Centro Histórico, la globalización y los cambios de la modernidad.

Desde los quince años se inició en el oficio de zapatero, orientado por su padre, quien se dedicaba al mismo oficio. Don Jerónimo menciona orgulloso “ya somos tres generaciones dedicadas a este trabajo”, pues ahora su hijo se prepara para ser el relevo en este negocio que lleva 52 años ofreciendo sus servicios.

Reparan zapatos, balones, mochilas, portafolios, chamarras de piel y casas de campaña, todo lo que sea de piel, tenga cierres o broches. A los artículos de piel les dan mantenimiento, pintura, herrajes y sustitución de partes. El objeto clásico a reparar son los zapatos, cambian suelas y tapas, reparan costuras y hormas. Se han diversificado de acuerdo a los tiempos actuales y por las necesidades de su negocio han aprendido nuevas tecnologías y materiales manteniendo la esencia de su oficio.

En 52 años muchas cosas han cambiado, la gentrificación del centro histórico ha causado estragos en la vida cotidiana, lo que antes eran viviendas ahora son negocios, muchos pequeños talleres han desaparecido.

Don Jerónimo menciona que en la calle  2 oriente, dese la 14  sur y hasta el pasaje del Ayuntamiento, se encontraban muchos negocios dedicados a la talabartería, peletería y reparación de calzado, en la actualidad solo sobreviven 2 reparadoras de calzado, un par de peleterías y ya ninguna talabartería.

El paso del tiempo y la modernidad también han influido en estos cambios, la talabartería se dedicaba a fabricar piezas de piel como mochilas y artículos para la caballería, ellos en desuso en la actualidad.

Don Jerónimo menciona con melancolía todos aquellos negocios que han ido desapareciendo con el paso del tiempo.

Aún conserva las herramientas de su padre: pinzas, cuchillas y martillos entre otras más, las mantiene como piezas de museo. Sobre el mostrador se observa una caja registradora fabricada en 1910, en ella las cuentas solo llegan a 99.99, asegura que no la vendería, pues para él involucra muchos recuerdos.

Al interior del taller se observan también maquinas como una máquina de coser, una esmeriladora y una bomba para inflar balones entre otras más. Una estantería y organizadores guardan sus materiales y refacciones, objetos que anteriormente compraba por grandes cantidades y que debido a los pocos clientes son mínimas las cantidades que debe adquirir. El proceso de modernidad en la ciudad ha costado el cierre de talleres de reparación, distribuidoras de materiales, fabricantes de materiales y una gran cantidad de personas que frente a esta situación cambiaron de oficio o empleos.

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La Puebla que se resiste a morir se realiza con los recursos del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Puebla 2017-18.

Este programa es de carácter público, no es patrocinado ni promovido por partido político alguno y sus recursos provienen de los impuestos que pagan todos los contribuyentes. Está prohibido el uso de este programa con fines políticos, electorales, de lucro y otros distintos a los establecidos. Quien haga uso indebido de los recursos  de éste, deberá ser denunciado y sancionado de acuerdo con la ley aplicable y la autoridad competente.

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