Proceso electoral de 2018 utiliza estrategias de manipulación: académico

Proceso electoral de 2018 utiliza estrategias de manipulación: académico

Cristoper Enríquez | Ibero Prensa

México vive un momento crucial. El futuro del país, por los siguientes seis años, se decidirá el próximo domingo 1 de julio. Cinco candidatos (Margarita Zavala, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade, Jaime Rodríguez Calderón y Ricardo Anaya) buscan convertirse en el próximo presidente, pero sólo uno saldrá con la mano en alto y tomará protesta el 1 diciembre de 2018.

El actual proceso electoral que se vive es el más grande en la historia de México, porque además de elegir al presidente, también se disputan tres mil 400 cargos (diputados, senadores, gobernadores, alcaldes, legisladores locales), en 30 de 32 entidades federativas.

Sin embargo, durante la precampaña (14 de diciembre 2017 al 11 de febrero de 2018) y la actual campaña (30 de marzo al 27 de junio) se han generado cientos de spots de propaganda política.

Propaganda que los candidatos presidenciales han utilizado para informar sobre sus propuestas, manipular información y atacar a sus opositores.

Pero de acuerdo a Gabriel Zaldívar, académico de la Maestría en Mercadotecnia y Publicidad, en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, en el proceso electoral de 2018 se utilizan estrategias de manipulación de información que las campañas negativas.

“En México se utiliza mayormente la manipulación por la falta de preparación y de información que tiene la sociedad mexicana, es decir, no revisa, en su mayoría, las plataformas y las propuestas de los partidos, sino se deja llevar por lo que ve en los medios, en la televisión o en los diferentes espacios informativos (tradicionales y tecnológicos) y con esa idea se queda”, afirmó Zaldívar.

No obstante, una campaña negativa, también denominada campaña negra, se construye con base en información adquirida a través de una investigación profunda y datos que atacan al opositor.

“Es una campaña que ataca al candidato opositor, con una investigación previa y determinados datos que basan su popularidad a un grupo de personas, para robarle votos, y así mostrar y demostrar por qué el otro candidato no es la mejor opción”, explicó el académico de la IBERO.

“Al final de cuentas, una campaña negativa no estimula los votos, más bien estimula los odios. Y se contrarresta aclarando la información falsa o dando una explicación más clara de los actos que presenta la campaña”.

Asimismo, Zaldívar aclaró que la manipulación de la información se crea a partir de la articulación de una escena con un discurso del opositor. No hay argumentación, sino se hilan unas imágenes con un discurso para generar injerencia en el electorado.

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