Los medios de comunicación deben nombrar a cada identidad LGBTTTI

Los medios de comunicación deben nombrar a cada identidad LGBTTTI

Foto: Marlene Martínez
Ámbar Barrera

@AstroBruja_

El principal problema de los medios de comunicación al cubrir los temas LGBTTTI (Lesbianas, Gays, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual) es la generalización del movimiento como “colectivo gay”, debido al desconocimiento y la poca profesionalización que tienen los periodistas y los medios respecto a la diversidad sexual, coincidieron el jueves pasado los activistas que participaron en la mesa de diálogo “Periodismo, diversidad sexual y tragos”, organizada por LADO B.

–Hoy se habla de homofobia, mañana ya no. Hoy los medios hablan del tema, mañana ya no, y así seguirá en los siguientes 364 días –dice con sarcasmo Onán Vázquez, director de Vida Plena A.C.

En la década de los 70, lo único que podía encontrarse en los medios de comunicación sobre homosexualidad (ya no digamos otras identidades u orientaciones sexuales que ni siquiera eran visibles), eran las infames portadas y notas rojas del periódico Alarma!, en la que se les llamaba “mujercitas” a los hombres homosexuales y las notas se alimentaban con palabras como “depravación sexual”.

Actualmente ese panorama en los medios de comunicación ha cambiado, pero ¿qué tanto? Este 17 de mayo LADO B convocó a Gabriela Cortés (actriz y activista de El Taller A.C.), Onán Vázquez (activista de Vida Plena A.C.), Tuss Fernández (activista) y Arturo Loría, a.k.a. Velvet Boy (DJ y Director editorial de Guía Oca) como moderador, para hablar de periodismo y diversidad sexual en Estridente.  

El 17 de mayo se conmemora el Día Internacional de la lucha contra la homofobia, lesbofobia, transfobia y bifobia, pues fue un 17 de mayo de 1990 cuando, como fruto de una lucha de décadas atrás, la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró a la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.

Velvet inició la plática poniendo sobre la mesa varias cuestiones. Primero, situar los temas en una época digital en la que prevalecen las fake news, pues la información corre a caudales y entonces es necesario verificarla. Luego, está el escenario de la diversidad sexual en los medios, que por ahora se cubre tal vez como una “cuota” y nada más.

Foto: Leo Herrera
Los primero pasos para ser visibles

Onán recuerda que previo a la primera marcha del orgullo, por ahí del 2002, el colectivo LGBTTTI no existía en los medios de comunicación más que en la nota roja, pero es a partir de la primera marcha que los medios voltean a verlos de otra manera. La noticia de la marcha salía en todos los medios y movía a la opinión pública.

–Lo que a mí me llama la atención de las primeras notas por ahí de 2003 a 2005, es que por cada declaración que nosotros hacíamos de manera pública, los medios la tomaban e inmediatamente iban con el arzobispo de Puebla -entonces Rosendo Huesca- a preguntarle lo que opinaba de aquello que acabábamos de decir.

Entonces, los medios la hacían de intermediarios en un “diálogo” entre el movimiento LGBTTTI y la iglesia católica. Un diálogo que, de acuerdo con el activista, hubiera sido mejor con los lectores o con el gobierno.

Velvet opinó que en esos primeros años de la marcha, la noticia era tratada con “curiosidad”, porque causaba sorpresa que “se estuvieran atreviendo a salir” y además a plena luz de día.

Cuando las organizaciones LGBTTTI empezaron a dar a conocer su agenda política a través de los medios, es que las notas comenzaron a publicarse fuera del contexto de la marcha y tratadas con mayor seriedad.

Por su parte, Tuss consideró que el cambio de perspectiva también se debió, en parte, a que había personas que formaban parte o eran aliadas del colectivo LGBTTTI trabajando dentro de los medios, ya fuese como reporteros, editores o jefes de información.

Gabriela Cortés consideró además un hecho importante que sucedió en mayo de 2010, cuando se hicieron bodas simbólicas entre personas del mismo sexo en el zócalo de Puebla, teniendo como testigos a la entonces diputada del PRI, Rocío García Olmedo y el diputado José Manuel Pérez Vega (a.k.a Pepe Momoxpan), del PT.

En aquellos años ambos legisladores eran los únicos aliados del colectivo LGBTTTI en el Congreso de Puebla. De hecho, también en 2010 Rocío García Olmedo propuso conmemorar en todo el estado el 17 de Mayo como el Día de la lucha contra la homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia. La propuesta fue aprobada con 31 votos a favor y ocho en contra, aunque hasta la fecha ningún gobernador (Mario Marín, Rafael Moreno Valle y Antonio Gali) ha publicado el decreto para hacerlo oficial, por lo que se mantiene como un “acuerdo” del Poder Legislativo.   

Al siguiente día de las bodas simbólicas, Ricardo Bojalil y Gerardo Herrera, conductores del programa de radio Zona de Fuego en ABC radio, realizaron comentarios homofóbicos y discriminatorios.

Algunos de los comentarios de Ricardo Bojalil fueron los siguientes: “Si son homosexuales, que se queden callados, que sean felices y que no den show. Creo que ensucian, se ven ridículos y no es algo natural”.

Organizaciones y personas de la sociedad civil interpusieron siete quejas ante a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CDH) y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), lo que concluyó en un llamado de atención a los locutores, quienes tuvieron que ofrecer una disculpa pública y recibir una capacitación en ética, tolerancia y no discriminación.

–Considero que a partir de eso, supieron que ya no nos íbamos a dejar tan fácil –dijo Gabriela durante la mesa de diálogo.

De la misma manera, Onán coincidió en que los medios voltearon a ver al colectivo porque se organizaron, porque ya tenían una agenda de trabajo para incidir en el gobierno y también por las alianzas que hicieron con otros movimientos como los obreros o los indígenas.

Foto: Archivo / Joel Merino.
El caso de Agnes Torres

Para hacer un breve análisis sobre el manejo de información en los medios sobre los temas de la población LGBTTTI, Velvet leyó algunas de las cabezas que fueron publicadas después del asesinato de la activista trans Agnes Torres marzo de 2012.   

En la mayoría de los títulos, se hablaba del “asesinato de la activista trans Agnes Torres”, sin embargo, una de las cabezas que destacó fue la de un medio que afirmó que el nombre completo de la activista era Agnes Torres Sulca y hubo otros medios más que replicaron ese dato erróneo.

Agnes se puso el apellido Sulca en su perfil de facebook como una broma local que hacía referencia a la cantante peruana Wendy Sulca, lo que indica la pobre investigación de algunos medios sobre los casos y sobre las víctimas.

Velvet también señaló que el caso de Agnes fue un parteaguas pues nunca antes un crimen de odio había sido tan mediático.

–Esa fue la vez que sentí que se trataba con respeto, en su mayoría, un caso de este tipo.

Onán explicó que cuando Agnes desapareció, había muchos activistas y también amigos de Agnes monitoreando los medios. La primera nota en la que se informaba de su asesinato, tenía una cabeza que decía: “Hombre vestido de mujer es hallado en de una barranca cerca de Atlixco”

–Cuando vimos esa nota, supimos que de ahí se iban a agarrar todos los demás y la replicarían tal cual. Ese fue un momento crucial para intervenir y buscar a los periodistas y a lo medios para pedirles que lo manejaran como una activista trans. Por eso la mayoría de las notas que salieron después lo manejan así, como activista trans asesinada. Así fue que por lo menos logramos que, de entrada, el trato de las notas fuera digno.

Gabriela recuerda que ese fue un caso en el que las organizaciones hicieron mucha presión a las autoridades para esclarecer el crimen, y de hecho también fue la primera vez que las autoridades accedieron a sentarse con miembros de las organizaciones a dialogar sobre el caso y sobre el listado de crímenes de odio que ellos tenían reconocidos.

–¿Pero qué pasa con las otras personas que no son activistas, que no son visibles? Sólo cuando el ojo de las organizaciones están sobre un caso, medios de comunicación y gobierno tratan el tema de cierta manera con respeto y trabajan, pero ¿qué pasa después? Seguimos encontrando ahora notas que dicen “hombre encontrado con vestimenta de mujer”.

Foto: @ituss79
Lo que no se nombra, no existe

Gabriela explicó que la palabra homofobia incluye la aversión hacia hombres homosexuales y mujeres lesbianas, e incluso llega a generalizarse para referirse a las personas bisexuales y las personas trans, sin embargo, es importante mencionar cada una de las fobias: lesbofobia, bifobia y transfobia.

La generalización, de acuerdo con la activista, es uno de los problemas que persisten en los medios de comunicación cuando se trata de temas sobre el colectivo LGBTTTI. Se habla de “la marcha gay”, “el colectivo gay”, y así se invisibilizan las luchas (y las identidades) específicas que ha librado el colectivo de lesbianas o el de personas trans, por ejemplo.

–Para mí eso es algo que es algo muy importante. Aunque nos cueste trabajo hay que mencionar a cada uno, es importante, demuestra respeto hacia las luchas. Exigimos que nos mencionen, que se nombre mi existencia y mi resistencia. El usar esta generalización es como decir que como mujer no te quejes porque se te incluye en la lucha por los derechos humanos en general y entonces no hay nada específico sobre ti por lo que luchar.

Gabriela y Onán coincidieron en que los medios tienen que encontrar la forma de insertar en las notas todas las luchas e identidades, de igual forma que tienen que investigar sobre cualquier otro tema cuando no saben al respecto. Deben nombrarse otras realidades y la generalización no lo permite.

–Nosotros tenemos que pedir, exigir, a los medios que nos nombren y que le den el tratamiento adecuado a sus notas.

Entre el público que asistió a la charla hubo coincidencia de opinión sobre la responsabilidad de los reporteros para nombrar a los actores en cada situación como debe ser y manejar los términos correctamente. Y Gabriela concluyó que los lectores también tienen que exigir que periodistas y comunicadores actúen con responsabilidad y respeto hacia el derecho de los demás.

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