Videogalería Corkidi: espacio híbrido

Videogalería Corkidi: espacio híbrido

Alonso Pérez Fragua

@fraguando

#LaEternaIncomprendida #videogaleríaCorkidi

Los espacios para las obras audiovisuales que, por su duración o factura, se salen de lo comercial, son escasos. Esto es una realidad para trabajos de ficción y de corte documental, pero, sobre todo, para aquellas de carácter no narrativo como el video arte, video experimental, videodanza, video ensayo, video de apropiación o found-footage, y un largo etcétera de géneros híbridos. Esta realidad es general y, claro está, la de Puebla. Si no es en festivales de cortometraje o específicamente de los géneros y etiquetas antes referidos, los trabajos de estos artistas que exploran los límites de la imagen en video se ven únicamente en canales de YouTube o Vimeo. O ni siquiera se ven: condenadxs a solventar sus obras a través de becas del Fonca o de organismos estatales y locales, lxs artistas se contentan con mostrarlas a sus asesores y compañeros becarios. Fin de la historia en muchos casos.

Ante este panorama, en febrero de 2018 se inauguró la Videogalería Rafael Corkidi, en el edificio del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP). Al menos hasta octubre de este año, este espacio único ofrecerá una exposición distinta cada 6 semanas, dando preferencia a creadores locales. La primera muestra llevó por título Cero y uno: realidad construida, con piezas que nos preguntaban si acaso nuestra existencia no es más que una reconstrucción personal, similar a la que tiene lugar a través de una computadora. La segunda se titula Espacios ajenos, visiones compartidas, disponible hasta el viernes 11 de mayo, y cuyas obras reflexionan sobre la posibilidad de apropiar(se) y explorar espacios a través de la lente.

A exhibirse del 17 de mayo al 29 de junio próximos, para el tercer ejercicio el énfasis estará en obras de videodanza y será posible gracias a la colaboración con Agite y sirva, festival itinerante de videodanza.

 El maestro prodigioso y los espacios híbridos

Dentro de la larga lista de reconocimientos y méritos que podemos destacar de Rafael Corkidi Acriche[1] (Puebla, 1930 – Boca del Río, 2013), la realización de Figuras de la pasión (1984) ocupa una posición preponderante ya que se trata del primer largometraje en América Latina hecho enteramente en video. Conocido por sus colaboraciones como cinefotógrafo en tres cintas del chileno Alejandro Jodorowsky –Fando y Lis (1968), El topo (1973) y La montaña sagrada (1973)- la carrera de Corkidi inicia varios años antes, en 1952, cuando trabaja en noticieros cinematográficos y asistiendo a fotógrafos de renombre como Nacho López. Su prolífica carrera se extiende hasta la primera década del siglo XXI con proyectos como El maestro prodigioso (2009) y Cantatas para la independencia (2010).

Además de su labor con Jodorowsky, su trabajo en la cámara de La mansión de la locura (Juan López Moctezuma, 1973) y sus propias obras como Ángeles y querubines (1972), Pafnucio Santo (1976) y Auandar Anapu (1974) lo elevaron a la categoría de creador de culto.

Poético, surrealista, pionero, arriesgado, marginal, exótico, anti-complaciente, irónico, esotérico, reflexivo, espiritual; un “adelantado a su época”, como lo definiera el cineasta Víctor Ugalde; un artista total: director, guionista, cinefotógrafo y productor. En 2013 recibiría el Ariel de Oro por su importante trayectoria.

Corkidi fue un artista con un fuerte compromiso por la enseñanza. Profesor de tiempo completo de la Universidad de Guadalajara y la Universidad de las Américas Puebla, en 2004 concibe el que sería su mayor proyecto educativo: Mar dencuentros, A.C., escuela-taller de enseñanza gratuita de televisión y video para jóvenes de la calle, en Boca del Río, Veracruz, la cual dirigió hasta su muerte.

Tras la pérdida del edificio de la 3 Norte 3 y de La GA Galería de Arte del IMACP por el sismo del 19 de septiembre, surgió la necesidad de crear un espacio que fuera adecuado a las condiciones de la nueva sede del IMACP en Reforma 1519. Aún como encargado de Exposiciones del Instituto, a finales de 2017, la idea de generar una videogalería fue la que me pareció más viable, pero también la más adecuada dadas las pocas oportunidades que tienen, como escribí al principio, lxs artistas audiovisuales. El único nombre en el que pensé para bautizar este nuevo espacio en la Angelópolis fue el de aquel hombre de cabellera plateada y trato breve y directo, quien en la segunda de mis interacciones con él cuando era estudiante de la UDLAP me propuso unirme al equipo de producción de su proyecto sobre “unas monjas punks” que iba a grabar ese verano durante una encerrona de un mes en algún lugar del Bajío que ahora escapa a mi memoria.

¿Por qué una videogalería y no un programa de proyecciones? En primer lugar, porque la labor del área es generar exposiciones y no ciclos. En segundo término, porque queremos proponer una experiencia distinta a la visualización de videos a través de la pantalla de una computadora donde, como varios estudios lo han demostrado, el tiempo de atención es limitado y tendemos a pasar a lo siguiente tras algunos pocos minutos o segundos. Cierto, incluso a mí me ha pasado: tanto en la computadora como en una exposición, el mantener los sentidos frente a una pantalla cuando lo que vemos es distinto, a veces de ritmo calmado, es difícil, pero la apuesta es esa: formar públicos a las artes audiovisuales a partir de este proyecto que no es una galería, pero tampoco una pantalla de cine, sino una videogalería, un espacio híbrido.

Como lo hiciera Corkidi en su momento, la intención entonces es que las y los creadores que se presenten en su videogalería contribuyan a cambiar la escena artística y cultural de Puebla de la misma forma que lo hizo él, el maestro prodigioso. Al terminar la administración actual del IMACP en octubre próximo, habrán sido poco más de diez nombres y seis las exposiciones de esta galería con forma de pantalla de televisión. En mi carácter de iniciador del proyecto y actual curador invitado[2], pero principalmente como amante del audiovisual, solo me queda esperar que la comunidad de artistas de Puebla exija a la siguiente administración, cualquiera que ésta sea, que el espacio continúe. Eso solo el tiempo y la voz ciudadana lo dirá.

Ver o no ver: he ahí el dilema

Mi primera “colaboración” con Corkidi sucedió en 2014 durante mi periodo como coordinador de Capilla del Arte. Bajo el nombre de A propósito de Corkidi, el objetivo del concierto de Dúo/Pamina + Nereo Zamítiz, y de las proyecciones y las charlas que organizamos en conjunto con Cultura Minerva, era dar a conocer el legado de este realizador que, incluso en su época, llegó hasta los ojos de un público muy escogido: condenado a solventar sus obras a través del sistema de apoyos cinematográficos para ser vistas (y premiadas) en festivales en el extranjero, muchas de sus películas no fueron editadas y distribuidas en video -irónicamente- y se pueden conseguir, si acaso, a través de Mar dencuentros o algún canal de joyas perdidas en YouTube.

Luego de esa primera experiencia, me di cuenta que, si algo se le podía recriminar a Corkidi, es que olvidó buscar las estrategias para que los descastados, los jodidos y los olvidados a los que ponía como protagonistas de sus proyectos salieran de las profundidades de las bodegas gubernamentales, de los videoclubes de sótano de ciudades perdidas o de los sitios de internet de Europa del este, y alcanzaran en algún momento al gran público que merece conocer su obra.

A través de esta segunda colaboración con el maestro prodigioso, espero entonces que las obras de todxs aquellxs que pasen por la videogalería tengan un destino diferente, comenzando por Alejandro Reyes Tlacatelpa y Emmanuel Anguiano-Hernández, los dos creadores incluidos en Cero y uno: realidad construida; y con Gabriela D. Ruvalcaba y Omar Urcid, los exponentes de Espacios ajenos, visiones compartidas.

De lo binario y las apropiaciones

Al escuchar el término binario, la mayoría de nosotros pensamos en sistemas computacionales o en aparatos electrónicos; pensamos en modernidad y posmodernidad, en un mundo que ha sido construido más allá de nuestra realidad-real. Sin embargo, podemos rastrear al sistema binario hasta la India del matemático Pingala en el siglo II A.C. o incluso mucho antes, allá en los albores de la humanidad, cuando dos manos tejieron una cesta de cualquier fibra, esto si es que tomamos como válida la siguiente premisa binaria como única posible para dicha labor: por arriba o por abajo, cero o uno.

De la misma forma vale preguntarnos, ¿es lo digital la única realidad construida a la que nos enfrentamos de manera cotidiana? En Cero y uno: realidad construida Alejandro nos planteó estas dudas a través de Rabieta (2016), mientras que Emmanuel lo hizo con Concierto celeste, primer movimiento (2017).

Nacida a partir de Avapajaroextinto! de Omar Urcid y No lugares de Gabriela D. Ruvalcaba, Espacios ajenos, visiones compartidas plantea la idea de apropiación/exploración y movimiento, ya sea frente a la lente o a través de la manipulación de la imagen. Con un carácter más urbano en el caso de Omar, el cual incluye un aspecto más crudo y, podríamos decir, hasta rudo, las obras de Gabriela ofrecen un contraste interesante a través de su estilo más personal y poético, sin dejar de haber coincidencias claras en lo formal y en lo discursivo entre estos artistas.

El resultado es una exposición que arranca con trabajos más añejos de ambos creadores los cuales aluden a espacios urbanos, fríos, impersonales, y con un estilo formal sobrio y sencillo, para luego dar paso a obras más complejas a nivel técnico y en contenido, pasando por espacios rurales que le son más propios a Gabriela, siempre usando sus respectivas lentes para apropiarse de lugares e imágenes que son suyas, pero, al mismo tiempo, nunca les han pertenecido. Transformados a partir de sus respectivos procesos creativos y del tiempo que nos separa de ellos, los espacios que nos comparten Omar y Gabriela buscan generar en nosotros una reflexión, una visión compartida sobre la imagen, nuestros entornos y sobre nuestro propio paso por esta tierra.

Las piezas de ambas exposiciones, así como de todas las que se exhiban en la videogalería, estarán disponibles en el canal de YouTube del IMACP, donde ya se pueden ver las dos obras de Cero y uno.  Para asemejar la experiencia que se busca producir en el espacio físico, al calce comparto obras de ambas exposiciones con las cédulas explicativas que acompañan a las piezas.

La Videogalería Rafael Corkidi abre de lunes a viernes, de 9:00 a 18:00 horas, con entrada libre. Para más información sobre sus muestras, dirígete a la página FB de Exposiciones IMACP o a la de mi agencia virtual, Karakol Asesoría y Gestión Cultural. Y si eres de los que gusta de las inauguraciones, atento a las próximas, los jueves 17 de mayo, 5 de julio y 23 de agosto.

Rabieta (2016)
Alejandro Reyes Tlacatelpa
Videoarte (obra musical para violonchelo y multimedia)
Exhibida en Cero y uno: realidad compartida

La rabieta, ese enojo violento que se expresa con llanto, gritos e irritación visible se transforma en esta pieza en los violentos cambios sonoros y la alteración de la imagen generada de forma digital. Musicalmente, Rabieta es una metamorfosis gradual de diversos elementos, de un gesto a otro, de un timbre a otro, todos “amontonados”; en ocasiones varias técnicas extendidas para el instrumento, acompañados por una electrónica fija creada a partir de un piano preparado y diversos instrumentos como ocarinas.


Concierto celeste, primer movimiento (2017)

Emmanuel Hernández-Anguiano

Arte digital (computer vision algorithms, generative video y live coding)

Esta pieza es un vistazo a lo que será un concierto interpretado por uno o más músicos (humanos) acompañados por una inteligencia artificial. Dicha IA registra y analiza la información visual de los cielos poblanos y los interpreta para producir una imagen continua de datos reconstruidos de manera musical y armónica. Con esta pieza, Emmanuel nos recuerda que no solo la información humana, sino muchas otras formas de datos y conocimientos se encuentran codificados en entidades externas y que es posible decodificarlas y traducirla en modos más simples.


 

No lugares (2008)
Gabriela D. Ruvalcaba (en colaboración creativa con Daniela Armijo).
Video-ensayo
Exhibida en Espacios ajenos, visiones compartidas

“El no lugar es un concepto del antropólogo francés Marc Augé (París, 1935) el cual se refiere a los espacios que transitamos cotidianamente y que pierden su sentido como un ‘lugar’ de posibilidades y se convierten en espacios de paso, donde las dinámicas están tan encarnadas que parece que marcan la forma en que los habitamos.

“Este video ensayo nació de pláticas y reflexiones acerca de esos espacios, a partir de la observación de estos lugares y los pensamientos que surgían a partir de ellos. Fue un trabajo sin ninguna pretensión más que la de expresar en imágenes y palabras las preguntas que circulaban mientras estábamos allí”.


CDMX (por el resto de tus días) (2016)
Omar Urcid.
Video experimental
Exhibido en Espacios ajenos, visiones compartidas

La descripción del propio Omar reza así: “Video comisionado por el gobierno de la Ciudad de México para incentivar el turismo, creando un eslogan para la CDMX. Este es el resultado del trabajo en conjunto con el Jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera”.
Ironías aparte, la pieza es un ejercicio catártico, una declaración de un “provinciano” enfrentado al caos de la capital mexicana y ante la cual el artista se pregunta con temor: ¿cómo influenciará mi obra este lugar que parece que unifica la visión de todos los creadores que la habitan?


[1] Nacido Corkidhi, la forma simplificada sin hace hacía parte de su nombre artístico, como se puede constatar en el catálogo que él mismo editó financiado por el INBA en esta década, y gracias también a lo que cuenta José Cisneros, académico con quien coincidió durante su época de profesor en la Universidad de las Américas Puebla.

[2] El 15 de enero de 2018 renuncié a mi puesto en el IMACP por lo que la organización de estas exposiciones es de manera voluntaria.

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