Resistencia al miedo de Estado

Resistencia al miedo de Estado

Dr. José Guadalupe Sánchez Aviña

Aun cuando no era mi intención tocar temas electorales en esta temporada, es imposible permanecer sin reacción ante la vileza que se muestra en ésta, la faceta más deleznable de la política.

El descrédito, la ausencia de una plataforma política que sustente una propuesta que dé frente a la situación crítica que vive nuestro País… es tolerable, lo que no se puede aceptar es que se esgrima como parte de la estrategia de “campaña electoral” una realidad que debería ser objeto de atención en sus plataformas, inexistentes. Dicho sea de paso.

No quería pues aun cuando tengo una postura política propia, nadie puede ser “apolítico” aunque lo quisiera, no pretendo alimentar la tan insaciable como inútil “discusión” entre correligionarios de una y otra facción. Ojalá tal pasión se canalizara para asuntos importantes y urgentes que nos atañen.

No me importa ni quiénes son los que esgrimen esta postura ni en contra de quiénes, lo que cuestiono es el desprecio con el que se me trata como persona y me pretende definir como caricatura de ciudadano; hablo en términos personales ya que no me asumo como portavoz popular.

MIEDO es componente fundamental de la miseria en la que se tiene sumida a la población y que nos ahoga como sociedad: nos confina a “vivir” en casas enrejadas colocadas en reservas residenciales amuralladas y desconfiadas de cualquiera que pretenda entrar, nos confina en nuestras habitaciones a ciertas horas de la noche… lo peor, inhibe la participación ciudadana en demandas de una mejor vida. Tercera guerra mundial, ovnis, delincuencia… y variantes que nos amenazan ¿Es concebible que quienes pretenden recibir un voto lo utilicen como recurso político? ¿Acaso es aceptable?

Ante esto, la consigna es… a pesar de estos despojos humanos que se adhieren como lapas a las estructuras de gobierno, no podemos darnos el lujo de claudicar, seamos precavidos, pero no dejemos de analizar, criticar y actuar, cuidemos de nosotros mismos, pero también de los demás, que el MIEDO no nos inmovilice. Mientras tengamos fe en nuestra condición humana, habrá esperanza, pero esperanza en movimiento.

Obligado por cargo de consciencia manifiesto que mi postura consiste en la construcción de un nuevo poder, no el de los “políticos” actuales, sino construido desde la ciudadanía y con la ciudadanía, ejercido por ciudadanos. ¿Utópico? Pues ya me acostumbré, así que sigamos pecando.

Perdón, pero en esta ocasión no me disculpo por el exabrupto.

El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

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