¿Por qué nos gusta ir al cine? Ana Rosas Mantecón explora la...

¿Por qué nos gusta ir al cine? Ana Rosas Mantecón explora la experiencia

Tomada de mexicodesconocido.com.mx/
Ámbar Barrera

@Dra_caos

–Mi abuelo usaba traje para ir al cine –contó Juan Carlos Reyes, académico de la UDLAP, durante la presentación del libro Ir al cine. Antropología de los públicos, una investigación sobre cómo ha cambiado la manera de ver cine en México.

La presentación se llevó a cabo en el marco de la gira de documentales Ambulante, el martes 3 de abril en el auditorio del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”.

La Doctora Ana Rosas Mantecón, autora del texto explicó que, por lo general, cuando se analiza la época de oro del cine mexicano, se analiza el modelo de producción del cine, sin embargo ella decidió ponerse del otro lado, con los públicos y las pantallas de cine para “explorar las confluencias de todos los elementos” que rodean el contexto del cine a lo largo del tiempo y, sobre todo, su objetivo fue indagar sobre “la dimensión de habitar el espacio público”, la socialización al experimentar el cine.

Para la académica es evidente que el cine continúa siendo importante en el México de hoy, aun cuando las nuevas tecnologías y el internet hicieron su entrada. En cifras, en 2016 México fue el cuarto país a nivel mundial con más salas de cine, sólo por debajo de EU, China e India.

En su libro, Rosas Mantecón también aborda el tema de las políticas públicas culturales respecto del cine y cómo, junto a la dinámica de las nuevas tecnologías, van cambiando el perfil de los públicos cinéfilos.

Claudia Castelán (a.k.a. Chipillatronik), académica del Tecnológico de Monterrey campus Puebla, resaltó la investigación como punto de partida fundamental para la “desnaturalización” de los públicos y de las pantallas, es decir, para dejar de verlos como elementos pasivos y silentes.

Juan Carlos Reyes, por su parte, consideró que esta investigación hace un aporte profundo al campo del estudio del cine, pues hace una lectura antropológica de la ciudad y también porque logra traducir a un lenguaje sencillo los anuarios del IMCINE, documentos enormes con puras cifras y estadísticas, pero destacó como su mayor aporte el lugar de importancia que le da a su estudio a su objeto de estudio, es decir, a los públicos y a su experiencia.

–¿Qué es, epistémicamente, ir un domingo al cine? Mi abuelo se ponía traje cuando iba al cine porque lo consideraba una ocasión especial. Después dejó de hacer eso pero eventualmente; significa que hemos tomado conciencia de qué es ir al cine: con quién vamos, a qué vamos…

Lo que más le gustó del libro es la manera en que describe la experiencia de ir al cine como “modos de estar juntos”, la idea del cine como práctica social.

–Estar solo en una sala de cine es apabullante. Por eso el estar juntos en el cine es tan importante. Vamos a reír o a llorar junto a individuos que no conocemos. Es interesante cuando te percatas que hay otros compartiendo tu sentir.

Reyes también destacó las notas al pie de página contenidas en el libro, pues tienen anécdotas y datos interesantes, como el ya mencionado cuarto lugar en salas de cine. Sin embargo, el académico contrastó ese dato con el de recuperación en taquilla, donde México se ubica en el décimo lugar.

¿Por qué, a pesar de ser uno de los países con más salas de cines en el mundo, eso no se refleja en las taquillas? Porque en las salas no hay cabida para el cine mexicano en toda su diversidad.

El académico señaló que, en teoría, las salas de cine tendrían que proyectar, como mínimo, un 30 por ciento de películas mexicanas, sin embargo esto no sucede. Las películas de mayor difusión son las que ya vienen con un gran número de entradas aseguradas, mientras que películas menos conocidas no llegan a las salas comerciales.

–Recuerdo que una vez un amigo que estrenaba su película me dijo: “vamos a salir altísimos, con 50 copias de la película en todo el país”, pero… Iron Man 1 tuvo mil 200 copias en salas mexicanas.

Ana Rosas Mantecón también explicó que a través de su texto intenta responder a la pregunta de qué significa ser un público de cine en el internet.

–Son otras formas de estar. Hemos cambiado y lo que veo en los públicos más jóvenes es que se mueven con soltura por todas las ventanas. Ver una película en Netflix también se hace de manera socializada. Se ve fragmentadamente, pero al mismo tiempo lo comparte en redes sociales, da sus comentarios, busca el libro en el que está basada la película, en fin. Es una nueva forma de vivir la experiencia cinematográfica. Esto nos dice que la película no es la experiencia. La película es apenas una fracción de la experiencia.

Ir al cine. Antropología de los públicos se encuentra a la venta en librerías Gandhi.

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