El periodismo narrativo es la posibilidad de contar una historia de otras...

El periodismo narrativo es la posibilidad de contar una historia de otras maneras: Mastrogiovanni

Ámbar Barrera

@Dra_caos

El asesino que no seremos es el título del libro del periodista Federico Mastrogiovanni, que cuenta la historia de Edwin, quien como muchos otros latinos nació en Estados Unidos. Conocido como “Snoopy” en el ambiente de las pandillas estuvo en la prisión de máxima seguridad Pelican Bay para cumplir una condena de 15 años.

En el libro, Mastrogiovanni plasma con excelente narrativa la historia de Edwin mientras relata sus propios recuerdos como inmigrante italiano en México. Federico también visita las calles que vieron crecer a Edwin, conoce a su madre y entra a la prisión asimétrica de Pelican Bay, tratando de recorrer sus pasos.

En entrevista para LADO B, Federico Mastrogiovanni compartió su opinión sobre el periodismo narrativo en México, su manera de introducir su propia voz en este libro y también relató algunas de sus experiencias al conocer a Edwin.

–Lo que a mí me gusta del periodismo narrativo es la posibilidad de desarrollar muchas maneras de contar una historia, al mismo tiempo que se mantiene el rigor periodístico.

Para Federico, en México y desde el periodismo tradicional se tiene una idea equivocada sobre el periodismo en general, pues persiste en evocar el modelo anglosajón de Estados Unidos que concibe el periodismo como “la voz que se desarrolla en un contexto donde los periódicos le apuntan a la venta en masa, por lo que hay que mantener cierta distancia de los temas de los que se escribe”. Sin tomar una postura es más fácil llegar a más gente y tener más venta de publicidad.  

–Hay muchas formas de poder garantizar la objetividad periodística. La objetividad reside en la metodología de trabajo, desde ahí puedes ser riguroso y objetivo, a la vez que mantienes clara tu subjetividad. A veces es importante enunciar la subjetividad porque en el momento en el que declaras ser neutral pero tienes una postura que no manifiestas, estás engañando de alguna manera al lector. Cuando declaras desde dónde estás ubicado, en ciertos contextos es mucho más honesto.

De hecho su libro, donde no sólo la voz en primera persona de Federico es fundamental sino también los relatos sobre su vida y su sentir, surgió de esa manera por el tipo de historia que iba a contar.

–Tal vez mi próximo trabajo no será así, pero hay que asumir cuál es nuestra voz dependiendo de la historia que estamos contando. En México se da mucho un periodismo narrativo chafa, donde los periodistas en vez de tomar su posición, lo interpretar como “el adornar la historia”, inventando muchas veces cosas que no existen. Ceden el rigor periodístico en pos de la invención.

En El asesino que no seremos todo está documentado y es resultado de un método muy riguroso de investigación.

Cambiar de fuente

Mastrogiovanni explica que una de las razones por las que decidió tomar la historia de Edwin fue porque quería un descanso de las fuentes que había cubierto hasta ese momento.

En aquel entonces tenía poco que se había publicado su libro anterior Ni vivos ni muertos, sobre desaparición forzada. Emocionalmente agotado, buscaba un cambio de ritmo.

En retrospectiva, Federico considera que este giro resultó ambivalente, pues aunque en la práctica fue mucho más sereno -“nadie me amenazó de muerte”-, igual fue doloroso porque para resultó una reflexión sobre su propia vida.

–Fue un trabajo que logró sacarme tanto dolor que se había acumulado durante años.

Después de publicar el libro

Después de conocer a Edwin, quien ahora es un profesor de inglés en La Condesa, Federico pasó dos años en largas entrevistas con él para conocer su historia y fue en el tercer año que el periodista viajó a Los Ángeles para corroborar la información y conocer todos los lugares que Edwin le había descrito. Ese mismo año escribió el libro.

Después de ese punto, la relación entre Edwin y Federico cambió y comenzaron a desarrollar una estrecha amistad. Hicieron un trato: Federico le mostraría el manuscrito final antes de llevarlo con los editores sólo para corregir detalles sobre los relatos y sobre el uso del idioma inglés (que tiene un papel importante en el texto) pero no borraría nada sólo porque no le gustara. Edwin estuvo de acuerdo.

El libro está escrito en español pero tiene muchas partes en inglés o en spanglish. Algo fundamental de la narración y de la identidad de personas como Edwin.

–El idioma que elegimos hablar cuando podemos hablar dos idiomas depende de nuestras emociones, Lo que Ed dice en inglés es porque lo tenía que decir en inglés, sólo podía enunciarse en inglés porque era demasiado fuerte. y no era una decisión consciente, sólo era como salía.

Ahora Federico y Edwin son amigos cercanos, se ven frecuentemente y se escriben casi todos los días. A pesar del miedo inicial de Edwin por quedar expuesto con su historia como un ex pandillero y ex convicto, también ha recibido comentarios positivos y muestras de apoyo.

Hace un par de días Edwin le enseñó a Federico una carta que le enviaron los padres de uno de sus alumnos de cinco años. La señora escuchó en la radio una entrevista con Federico sobre el libro y aunque no mencionaron el nombre de Edwin, ella lo reconoció.

En la carta, los padres escribieron que estaban muy orgullosos de que él fuera maestro de su hijo y le pedían una firma y una dedicatoria en una copia del libro para que, en el futuro, se lo dieran a su hijo. 

–Fue una carta muy conmovedora. Ahí los dos dimensionamos la magnitud de lo que habíamos hecho.

Este jueves 19 de abril, Federico Mastrogiovanni estará en Puebla para presentar El asesino que no seremos en el Black Cat Bones Café (7 poniente 312, Puebla) junto a la periodista Magaly Herrera y el investigador Juan Pablo Silva.   

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