Calle escolar segura, un proyecto ciudadano para mejorar vialidades
Padres de familia, alumnos y personal escolar intervinieron el espacio público de manera comunitaria, amigable y autogestiva para mejorar la convivencia entre autos y peatones
Por Aranzazú Ayala Martínez @aranhera
27 de abril, 2018
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Foto: Cortesía

Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Auricel Ruiz estaba preocupada porque su hijo siempre salía corriendo de la escuela, cuyas puertas dan justo a la calle Pátzcuaro, a unos pasos de la Laguna de San Baltazar, por donde los vehículos pasan a toda velocidad, en ambos sentidos, pese a ser zona escolar. Aunque junto con la directora del Instituto Continental, Nora Quiroz, solicitaron la instalación de topes, no hubo respuesta.

Así que la mamá y la maestra sumaron fuerzas y a inicios de 2017 integraron a toda la comunidad de la escuela preescolar y primaria a una concientización y capacitación, para intervenir el espacio público: así nació el proyecto #CalleEscolarSegura.

Con el apoyo del Laboratorio de Espacio Público en México hubo un taller primero para los alumnos y alumnas, donde les enseñaron las prioridades en la calle, y aprendieron que el peatón va primero y el automóvil al final. Después también hubo uno especial para los papás y las mamás, que al principio, cuenta Auricel, manifestaron cierto rechazo pero después adoptaron todo lo aprendido para tener una mejor cultura vial.

Ari Fernando Valerdi, urbanista del Laboratorio de Espacio Público, invitó a los interesados a un taller de urbanismo táctico, donde les enseñaron cómo se puede intervenir el espacio público de una manera comunitaria, amigable y sobre todo autogestiva.

Después del diagnóstico y las capacitaciones se definió el proyecto, el cual consistió en utilizar  objetos donados, como llantas y plantas, para señalizar la calle: marcaron los espacios a respetar para que los automóviles no se estacionaran, hicieron reductores de velocidad marcados con pintura de colores, llantas pintadas por los niños y leyendas en el suelo de “zona escolar” y zonas para peatones.

Foto: Cortesía

Así, la calle Pátzcuaro se llenó de color en mayo de 2017 garantizando la seguridad de los niños y las niñas, de peatones y de los propios vehículos motorizados.

Auricel dijo que los niños son los que más aprendieron, porque son quienes ahora le dicen a sus papás que den el paso a los peatones, que no vayan tan rápido o que la banqueta debe respetarse.

La maestra Ñora Quiroz dice que sí fue difícil hacer el proyecto, conciliar para que no quitaran la improvisada señalética, convencer a la gente de que era una buena opción, pero al final fue una iniciativa que dio mucho provecho y bienestar. “En los cursos aprendimos que estas intervenciones ayudan hasta a disminuir la delincuencia”.

Durante los meses en que hubo Calle Escolar Segura los niños y niñas de la escuela caminaron más con sus papás. Y finalmente quien camina conoce mejor su entorno.

Sin embargo la intervención urbana duró unos cuantos meses, pues alguien se robó las llantas que marcaban los espacios en la calle y evitaban el estacionamiento en la vía pública, pero en junio del año pasado el equipo de maestros, papás y niños hizo tres propuestas a las autoridades municipales para que fueran permanentes.

La que fue aprobada por el Ayuntamiento es una que incluye dos pasos peatonales a nivel de piso, lo que permite cruces seguros y ayuda a disminuir la velocidad, sin ser tan abrupto como un tope, pero aunque la propuesta fue aprobada el 26 de septiembre de 2017, siguen esperando la intervención de las autoridades.

Ahora Auricel y Nora quieren que este proyecto sea replicado, que se tome como idea para otras escuelas y que se sepa que desde la ciudadanía se pueden generar grandes propuestas.

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Aranzazú Ayala Martínez
Periodista en constante formación. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014. Segundo lugar Premio Rostros de la Discriminación categoría multimedia 2017. Premio Gabo 2019 por “México, el país de las 2 mil fosas”, con Quinto Elemento Lab. Becaria ICFJ programa de entrenamiento digital 2019. Colaboradora de “A dónde van los desaparecidos”