Annihilation, una nueva era para la ciencia ficción

Annihilation, una nueva era para la ciencia ficción

Héctor Jesús Cristino Lucas

No es misterio que la crítica tenga consagrada la década de los 80 como una de las más prolíferas y exquisitas en cuanto a cine fantástico, que no sólo era innovador en las temáticas visionarias sino que también hicieron un importante avance en el campo del maquillaje y los efectos especiales.

En esa década sólo cabían dos probabilidades (aunque ninguna mejor que la otra): o terminabas aterrado con obras tan impactantes como la The Thing (1982) de John Carpenter…

O bien, quedabas maravillado con emotivos filmes del tipo E. T. the Extra-Terrestrial (1982) de Steven Spielberg.

A los 80 pertenece el filme cumbre del Cyberpunk: Blade Runner (1982) de Ridley Scott. Viajamos en el tiempo con el inicio de la trilogía Back to the Future (1985) de Robert Zemeckis y vimos a Jeff Goldblum convertirse en insecto en The Fly (1986) de David Cronenberg.

Los 80 fue la década perfecta para la distopía, con ejemplos icónicos como el Terminator (1984) de James Cameron, el Robocop (1987) de Paul Verhoeven o el Mad Max 2 (1982) de George Miller. Vimos a Schwarzenegger tener un combate a muerte con Predator (1987) de John McTiernan y conducimos junto a Kaneda y su motocicleta en la post apocalíptica Akira (1988) de Katsuhiro Otomo.

Sin duda los 80 fue una época irrepetible que acumuló otras grandes obras.

En los 90 nos llegaron grandes películas que evolucionaron los efectos especiales por ordenador: Matrix (1999) de los Hermanos Wachowski, Jurassic Park  (1993) de Steven Spielberg o Independence Day (1996) de Roland Emmerich.

Con la llegada del nuevo siglo, buenas obras se fueron acumulando, como Donnie Darko (2001) de Richard Kelly o Minority Report (2002) de Steven Spielberg.

En los últimos diez años, el género Sci fi parece haber cruzado a otro nivel. Un nivel extraño -pero que ya se veía venir- de adoración y exaltación.

La ciencia ficción es uno de los géneros que mejor ayudó a representar nuestros mayores temores hacia lo incierto que es el futuro, o bien, a las posibles consecuencias que el hombre es capaz de desatar sobre la Tierra si toma malas decisiones.

Ahora volteemos a nuestra realidad fuera del rubro cinematográfico. Los rumores de guerras, los increíbles avances tecnológicos y el Reloj del Apocalipsis han elevado este género a algo más que simple fantasía, convirtiéndolo en un posible espejo inmediato.

Mientras que en 1902 Georges Méliès hacía soñar al mundo con un viaje tan mágico como improbable hacia la luna, en 1969 la fantasía se hizo real cuando Neil Armstrong puso un pie sobre ella.

El temor de que la máquina nos reemplazaría (véase Metrópolis, 1927, de Fritz Lang), por años fue considerada como una simple metáfora de la automatización pero que ahora podemos considerar como literal y hasta plausible. La película de Terminator dio el paso a lo visionario, con el asunto de una inteligencia artificial -Skynet- que se revelase contra la humanidad.

La serie Black Mirror es el ejemplo más claro de lo que hablo. Cada capítulo juguetea con temas y escenarios más acordes a nuestro contexto y temporalidad. “Moderniza” los clásicos temores expuestos en películas clásicas del género -miedo a la tecnología de todo tipo- con el fin de volverlos más familiares y cercanos.

Black Mirror se ha vuelto el estandarte para representar el temor del hombre posmoderno hacia el futuro -nuestro futuro- caótico e impredecible.  

Otro ejemplo de la evolución del género es que la pregunta sobre si existe o no vida inteligente en el universo dejó de ser usada como una simple fantasía y ahora puede ser usada como una posibilidad que infunde temor.

Filmes del tipo Arrival (2016) de Denis Villeneuve son nuestros referentes actuales donde se retoma esa pregunta y se añade: ¿Qué propósito tendrían con nosotros?

El novelista, director y productor de cine inglés, Alex Garland, más conocido por ser el guionista de filmes como 28 Days Later (2002) o Sunshine (2007) de Danny Boyle es uno de esos autores intelectuales que plantean esas preguntas y nos entrega escenarios aún más serios y plausibles.

En 2015 Garland debutó como director con la afamada Ex Machina, cuya premisa vuelve a ser exactamente la misma que la de Blade Runner: ¿Puede una máquina ser más humana que el ser humano?

El film de Garland se transforma lentamente en un thriller psicológico que juguetea con esta tesis de manera brillante, hasta hacerla más próxima y probable.

Ahora Garland estrena su segundo filme (también de ciencia ficción) como director: Annihilation (distribuida por Netflix y la Paramount Pictures) es una película basada en la novela homónima y best-seller del autor estadounidense Jeff VanderMeer.

Annihilation es una historia que plantea premisas bastante interesantes, como la supervivencia de la raza humana ante otro tipo de especies que entran en contacto con nuestro mundo.

La novela ha sido consagrada como uno de los mejores libros de ciencia ficción en la actualidad.

Existen dos términos por los cuales se ha clasificado el género Sci-fi desde 1957, cuando el escritor de ficción P. Schuyler Miller usó estos términos por primera vez en una reseña sobre la novela Islands of Space de John W. Campbell Jr.: La Ciencia Ficción Dura y la Ciencia Ficción Blanda.

La ciencia ficción dura está enfocada a temas más serios, con detalles rigurosos en el campo de la ciencia y la tecnología. Es capaz de explicarnos todos los acontecimientos de dicha historia, por más improbables que suenen, con al menos un mínimo de conocimiento científico. Mientras que la ciencia ficción blanda es todo lo contrario.

Películas como Star Wars pasan automáticamente a ser ciencia ficción blanda debido a que el tema central del filme no es con exactitud explicarnos cómo funciona su universo. En el caso de Annihilation, tanto en la novela de VanderMeer como en la película de Garland, nos encontramos frente a frente a la Ciencia Ficción Dura.

Lo magnífico de esta historia, ya sea en el rubro literario como en el cinematográfico es su argumento. La premisa es fantástica -un poco de Lovecraft con su The Colour Out of Space por todos lados- y la explicación de ésta es asombrosa.

La idea de la “aniquilación” entre especies puede ser replanteada ahora de una manera más científica -y probable- con Annihilation. Lo malo,  y esto es algo que ya se ha remarcado tanto en el libro como en la película, es el poco desarrollo de todos sus personajes.

Aunque se tienen elementos psicológicos distinguibles de cada personaje y una breve historia de cada uno, lo cierto es que no vemos gran cosa, pasan a un molesto segundo término muy propio del género survivor horror. Sin embargo, tanto la actuación de Natalie Portman como la de Jennifer Jason Leigh son lo mejor que veremos en pantalla.

Annihilation es una película categorizada como un thriller de ciencia ficción que debe ser vista y reconocida por su argumento. Además, Alex Garland se ha transformado en uno de los referentes más interesantes de la ciencia ficción actual, por lo que su última película debe ser considerada también como un punto importante en el género.

Así como lo hizo con Ex Machina, el cine de Garland se ha vuelto uno de los responsables de una nueva y mejorada era para la ciencia ficción.  

Sinopsis:

Cuando su marido desaparece durante una misión secreta para regresar sin recordar nada, la bióloga Lena se une a una expedición a una misteriosa región acordonada por el gobierno de los Estados Unidos. El grupo, compuesto por 5 mujeres científicas, investiga la zona X, un intrigante lugar controlado por una poderosa fuerza alienígena. La zona X es un lugar al que han ido otras expediciones, pero del que ninguna ha vuelto.

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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