¿Qué construyen los periodistas: verdades o mentiras?

¿Qué construyen los periodistas: verdades o mentiras?

Susana Sánchez Sánchez

@multiplesvoces

El reportero y el fotógrafo, en tanto que ojos y oídos del medio de comunicación, ejercen una autoridad informativa, la cual está estrechamente ligada a las relaciones que éstos entablan con otras esferas sociales (sus fuentes de información). El periodista ejerce cierto poder para reconocer o desconocer algunos acontecimientos a partir de la construcción que tengan del mundo o del medio de comunicación para el que labore, y ello provoca efectos en el proceso de producción de la realidad mediada.

El reportero a través de un proceso de socialización interactúa poco a poco con su sección informativa asignada, la cual le obliga a saber quiénes son los protagonistas de ésta, qué es lo que les interesa a sus fuentes, cuál es el papel de sus personajes en la sociedad e incluso quiénes tienen cabida en su medio de comunicación; en tiempos electorales, por ejemplo, los reporteros antes que estar casados con la verdad (apegarse a los hechos, contrastar fuentes, verificar datos, cruzar versiones, investigar), deben saber con cuáles candidatos ha pactado su medio de comunicación o cuál será la tendencia que seguirá la información, así los reporteros parezcan más militantes que periodistas.

Los acercamientos que el reportero entabla con sus diferentes fuentes de información, con sus compañeros del trabajo y de otros medios de comunicación, generan un él un sistema de disposiciones que se adquieren a través del aprendizaje explícito o implícito que le da la propia profesión a través del contacto con sus colegas, por ello en el gremio periodístico se forman grupos o mafias de la información.

La corrupción, tan arraigada en el periodismo, a veces ha dejado en entredicho el profesionalismo de esa práctica; por ejemplo, Raúl Trejo plantea que los códigos éticos se han convertido para los medios en una “pose” que los “engalana” en sus declaraciones que dan sobre su actual ejercicio o sobre lo que debería ser el periodismo, pero no han llegado a “constituir un parámetro en el comportamiento de la mayoría de las empresas y de no pocos profesionales de la comunicación” (Trejo, 2009: 30).

Los grupos, las mafias y las corruptelas en el periodismo, también pueden generar, de acuerdo con Ernesto Villanueva, “estereotipos de enemigos sin que haya una debida confirmación”, y al mismo tiempo alimentan “la transformación de medios y periodistas en actores y protagonistas y no en observadores imparciales”, ello con el fin de que se forme una opinión pública “conforme a los estándares del stablishment informativo, sin detenerse a reflexionar si ahí se encuentra efectivamente el quid de la cuestión” (Villanueva, 2001).

Para hablar de periodismo o para informarnos, deberíamos tomar en cuenta que las prácticas de quienes están inmersos en el campo periodístico no son homogéneas, pues las condiciones sociales, educativas y económicas en las que se desarrollan los periodistas, fotógrafos, camarógrafos o editores repercuten en las maneras en cómo se concibe y se construye el periodismo; en este sentido, a los públicos no nos queda más que estar alertas a qué tipo de tentáculos mediáticos nos estamos enfrentando y también debemos recordar que no podemos meter a todos los medios ni a todos los periodistas en el mismo costal.


Bibliografía

Trejo Delarbre, Raúl (1997). Volver a los medios. De la crítica a la ética. Cal y Arena. Mexico; en Martínez, Omar Raúl (2009). Códigos de ética periodística en México. Fundación Manuel Buendía / BUAP / Libertad de Expresión. México.

Villanueva, Ernesto (2001) “La ética informativa, ausente” en Sala de prensa. Año 3, vol.2. México.  En  http://www.saladeprensa.org/art278.htm (consultado en junio de 2013).

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