Cinco minutos sin respirar: teatro hecho por mujeres

Cinco minutos sin respirar: teatro hecho por mujeres

Cortesía
Ámbar Barrera

@Dra_caos

“Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente. Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa?”

César Vallejo

Cinco minutos sin respirar es una puesta en escena llena de citas a poesías y novelas que retratan la vida, el miedo y la oscuridad que puede albergar una mujer a través de dos personajes: Margarita, una ex empleada del banco y Valeria, supervisora en un supermercado.

La obra es una adaptación de un texto del dramaturgo contemporáneo venezolano Gustavo Ott y es dirigido por la docente y doctora en Creación y Teorías de la Cultura Laura Fernández, con la actuación de Gabriela Balestra y Roxana Ayesh, actrices recién egresadas de la carrera de Arte Dramático en la UDLAP.

A Margarita acaban de despedirla de su trabajo en el banco y va a refugiarse al supermercado que está ahí cerca. Se refugia no sólo por su despido, sino también porque vive una relación tormentosa cuyos detalles se van conociendo poco a poco entre decenas de citas literarias.

Valeria es supervisora del supermercado y conoció a Margarita recientemente como usuaria del banco. Con tan sólo cruzar palabras unas tres veces, ambos personajes se sumergen en una plática sobre sus vidas, sus deseos y sus miedos mientras parece que están atrapadas en la tienda o en un sueño.

—¡Cita! Necesitamos una cita que nos explique por qué el primer amor es tan sublime y tan estúpido -dice el personaje de Margarita.

—“Buscamos colmillos que se ajusten a nuestras heridas” Tynan –Lee en un libro Valeria.

Sobre el montaje de la obra

—Me gusta el proceso de los personajes. Vamos viendo todas las cosas que viven desde el capitalismo hasta el patriarcado -dice Laura Fernández en entrevista para LADO B.

Desde que Roxana encontró el texto de Ott, pasaron seis meses para completar el montaje y la producción de Cinco minutos sin respirar.

Ambas actrices fueron alumnas de Laura Fernández en la UDLAP y con las experiencias en montaje de obras que tuvieron durante sus estudios, ya querían volver a trabajar con su maestra fuera de las instituciones, en el terreno del teatro independiente.

Cortesía

En la primera etapa, la revisión y reflexión del texto, las actrices tuvieron que investigar sobre todos los autores citados en la obra: Vallejo, Cohen, Murakami, Pizarnik, etc. Aunque uno de los retos fue lograr la compenetración afectiva de los personajes

—Ellas sueñan con una utopía y tiene que ser verosímil para el espectador que ellas lleguen a este encuentro que va más allá de la amistad y que es tan entrañable.

Las actrices se reunían con Laura dos veces por semana aunque entre ellas se reunían todos los días para ensayar.

—Yo estoy muy acostumbrada a textos diferentes, en los que soy muy propositiva y hay mucha danza, corporalidad o música, pero este texto es muy literario y la utopía con la que sueñan llega a ser un paso lógico en la obra, así que tuvimos que trabajar mucho en los cambios de tono y en el ambiente.

El montaje de la obra fue hecho por mujeres, desde la diseñadora, la escenógrafa, la vestuarista, hasta las actrices y la directora. El único hombre es el autor del texto.

—El autor tiene jerárquicamente una posición de privilegio, un espacio de visibilidad que para las mujeres continúa siendo un reto entrar. Hay textos de mujeres, claro, pero este espacio que tienen los hombres, a las mujeres todavía nos cuesta acceder.

Contrario a lo que podría pensarse, que por ser un texto escrito por un hombre habrá una mirada masculina errada sobre temas que son de mujeres, a Laura Fernández le parece que el autor captó perfectamente la esencia de los temas que abordó, y de hecho si no hubiera sentido esa sensibilidad,  no hubiera montado la obra.

—Como directora exploré el texto desde tres ejes: El miedo de ser mujer, el dolor y la oscuridad. Y creo que el texto se aborda sin juicio y sin meter connotaciones morales o éticas desde una mirada masculina.  

Por lo demás, fueron Roxana y Gabriela quienes se encargaron de la gestión para hacer posible una breve temporada de Cinco minutos sin respirar. Además, tanto ellas como Laura, comparten un compromiso con los temas que aborda la obra más allá de la puesta en escena.

—A nosotras tres nos pega muchísimo estos temas de violencia contra las mujeres. Claro que nos mueve hacer esto la rabia, la indignación y el coraje. Queremos insertar la obra en este contexto en el que en Puebla en especial se ha recrudecido la violencia contra las mujeres acompañada de impunidad. Queremos que la obra se sume a la lucha de otras mujeres que luchan contra el sistema.

Cinco minutos sin respirar tendrá funciones todos los jueves de marzo en Espacio 1900 (2 oriente 412, Puebla) a las 8pm. Sus primeras dos funciones tuvieron cupo completo, así que te recomendamos apartar tu lugar escribiendo en el evento de Facebook de la obra o en su fanpage.

Periodista, comunicóloga, fotógrafa, feminista y amante del arte.

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