¡¡Prendan el radio que estoy operando!! Jesús Aguilar, 25 años al aire

¡¡Prendan el radio que estoy operando!! Jesús Aguilar, 25 años al aire

¿Quién soy yo en la radio? ¿Dónde y cómo empezó todo? ¿Aún escucho la radio? ¿Qué programas escucho? ¿Es vigente la radio? ¿Qué imaginarios y vivencias de la radio puedo contar en 25 años de carrera radiofónica? ¿Cuál es mi misión en la radio? ¿Qué le digo a ése que hace más de dos décadas comenzó tocando las puertas de la radio?

LOGO DE QUE LADO MASCA LA IGUANA (1)

Foto: Cortesía

Juan Daniel Flores

Aprendí y me formé en la radio.

Mi comienzo fue fortuito, a principio de los 90´s. En ese entonces tenía un negocio de tacos pero lo empecé a dejar. Creo que estaba marcado que iba a trabajar en la radio. Llegué como muchos tocando la puerta. De hecho fue a un amigo de mi hermano a quien le ofrecieron el que sería mi primer trabajo posteriormente, era el año 1992. Me dijeron que se iba abrir una estación de radio. Dije: “suena bien”. Y que me lanzo. Para ese entonces lo único que sabía era prender el radio de la casa.

Tenía como 25 años, ya era casado y me llamó mucho la atención el trabajo por las prestaciones. Pero entre que me comentaron y que se realizara pasaron al menos como 4 meses. Hasta que un día me dijo el amigo Ramón: “Oye Chucho, ya van a inaugurar la estación, lánzate a ver qué onda”. 

Así fue que llegué por primera vez a una estación que estaba por inaugurarse: SÍ F.M. comenzó sus trasmisiones en septiembre de 1992 y fue mi despegue, allí nací y crecí como trabajador de la radio.

Llegamos al edificio Cambio, allá en la 25 sur 504, 5° piso. Todavía sigue allí la antena de trasmisión. Recuerdo que me recibió Tere Flores, la secretaria que en ese momento estaba.

Cuando pisé por primera vez la cabina de la naciente estación sonaba una canción medio boba llamada “Electricidad”, cada que la escucho me acuerdo.  Estaba grabando el gran Marco Arturo Mendoza, quien me iba a abrir las puertas de la vida de la radio. Él estaba en cabina en ese momento grabando en DAT (Digital Audio Tech). DAT era lo máximo en radio que incluso Estéreo Rey lo presumía mucho: “Estéreo Rey la máxima dimensión en radio, trasmitiendo en sistema DAT”.

Ramón, mi amigo, me presentó y le dijo a Marco: “Mira él es un gran amigo de quien te he hablado”. Marco Arturo me saludó y me dijo: “Mira Chucho,  el equipo está en la aduana, hay que esperar, te voy a tomar en cuenta pero, ¿qué sabes hacer? ¿Qué sabes de radio? Yo le dije la verdad: sólo sé prender la radio en la casa en la XECD y en la HR. Él me contesto: “Bueno, estamos en contacto, ven a verme la semana que entra”.

Pasaron otros meses más. Me di a la tarea de ir cada semana al edificio a ver qué había de trabajo. De hecho, recuerdo a Miguel Rojas, chofer desde entonces de Fernando Crisanto. Miguel era mi contacto y me decía si había algo o no.

Después de algún tiempo, me llaman por teléfono y me dicen que me presente.

Llegué al edificio y Miguel me dice que ya iban a comenzar las transmisiones de la radio y que subiera, ya había más gente arriba. Llegué y ya estaban los operadores de la producción. Estaba Rubén Nava del Villar, que ahora está en Tijuana en una estación de radio, Saúl Arellano que ahora está en la Ciudad de México y realiza análisis de cine, Héctor Álvarez, entre otros compañeros de entonces.

De esta manera mi vida en la operación de la radio comienza por una persona: Marco Arturo Mendoza, director artístico de SÍ FM, quien falleció a los 49 años. Él era la voz institucional de la estación por inaugurar. Fernando Canales era Director Comercial y Fernando Crisanto era Director de Noticias. Marco, reitero, fue el que me dio la oportunidad de ser operador, sin que supiera yo hasta ese momento del oficio. Le pedí la oportunidad de jalar cables y me fue “soltando”, yo tuve ambición, sentido común, quise crecer, quise aprender. 

Los primeros meses yo no sabía operar, sólo ponía disquitos. En esos años como que no dimensionaba lo grande y lo trascendente de esos hechos.

SÍ F.M. vino a darle una vuelta a la radio en Puebla, vino a cambiar y a refrescar la radio poblana. El dueño de la estación, Juan Bustillos Orozco, también dueño de la Revista Impacto, compró el equipo del Puebla F.C. La estación estaba a nombre de su esposa María Cristina Toral. Tengo la grabación de la inauguración.

Foto: Cortesía

La radio en Puebla estaba dormida, como estacionada, era algo soso. SÍ F.M. vino a revolucionar, entre otras cosas metió rock subterráneo y metió trova. Había un noticiario que empezaba a las 7:00 a.m. y terminaba a las 9:00 a.m., se llamaba “Hechos”, trabajaba el señor -siempre me ha gustado decirle señor- Fernando Alberto Crisanto y Flora Molina, una gran amiga. Había una programación muy completa para jóvenes por la mañana.

A las 9:00 a.m. había un programa de salud, a las 10:00 a.m. un programa para jóvenes llamado “Jeans y Camiseta”, a la 13:00 horas se trasmitía “Hechos” del medio día, a las 17:00, “Cantares”.

Por cierto, hay varias versiones en cuanto al nacimiento de este programa. Yo tengo la mía. “Cantares” nació en SÍ F.M. De hecho quien escogió el nombre de “Cantares” fue el mismo Marco Arturo Mendoza. Él llego un día y nos dijo: “¿oigan, qué nombre les gusta para un programa de trova?”, mencionó un nombre que no recuerdo y  otro más: “¿Qué tal Cantares?”. A nosotros nos gustó y así se quedó.

“Cantares” nació porque a Marco Arturo le exigieron meter un programa de trova, y lo lanzó justo en el aniversario de SÍ F.M. Coincidió que en aquel primer año de la estación hicieron una cena, yo quería ir al festejo pero entonces, “¿a quién dejamos?”. Se tenía que pensar en un locutor, ya que lo ideal era que hubiera un operador y un locutor. Actualmente han bajado costos y en radio se operan solitos. Para ese naciente programa (Cantares) pensaron en el nuevo, el que acababa de llegar a la estación y que me lo mandan, justamente Alejandro Ramírez. Me dijo Marco Arturo: “¿Le enseña usted a operar?” “¿Yo?” “Sí, usted”. Pues decidimos dejar al que acababa de llegar a la estación salido de la uni. Yo le dije: siéntate, en cuanto termine esta canción metes el corte, ahí está la relación, ahorita vengo voy al baño. Alejandro había estado en “Jeans y Camiseta” esa música fea y comercial para chavos, ya tenía conocimiento y no se amilanó sino todo lo contrario. Igual fue con Zeus Munive cuando entró y lo conocí en otro momento de mi trabajo radiofónico.

Ahora está todo programado en el sistema pero antes teníamos acetatos, los tornamesas, la música en los DAT, teníamos los spots en cartuchos, una relación en secuencia de los cortes.

Habrá que decir que Fernando Crisanto me formó en cuanto al carácter de trabajo en la radio, apoyé a Zeus Muníve y Everardo Juárez, a quien tiene años que no  veo. Trabajé también con Lupita Vicom, que actualmente está en una cadena de comunicación en Estados Unidos. También ahí vi crecer profesionalmente a Patricio Aguilar, Pablo Abascal que está en Puebla TV, a Fernando Aguilar y Jaime Oaxaca, conocedor de toros. A su vez, a mí me toco convivir y aprender con Luis Diego Peralta que llegó de la radio de la sierra, él era el que grababa todas las notas para “Hechos”, el noticiario matutino, el productor de noticias era Mario Alberto Mejía, un tipazo que me gustaría que me autografíe su libro.

Muchas de las cosas que actualmente están vigentes nacieron en SÍ F.M.

En ese entonces había una barra nocturna, ahí nació el programa de “Solo Jazz”, también  “Bajo las coladeras”, este era un programa de rock underground que no lo escuchabas en radio comercial. También estuvo Raúl Gil con “Tiempo de Jazz”.

Foto: Cortesía

Recuerdo muy bien cuando entré a trabajar formalmente a cabina, en SÍ F.M. En una sala estábamos Marco Arturo Mendoza, Saúl Arellano, Héctor Álvarez, Rubén Nava del Villar y yo. Todos iban vestidos “del uno”, yo de mezclilla. Marco Arturo nos dice: jóvenes, ustedes son los indicados para llevar la radio, los horarios se los voy a dar de acuerdo a la experiencia que tienen conmigo. Para mí fue lo máximo. Me dijo Marco: Chucho te vas de 12 a 6 de la tarde, trabajando en domingos, el horario menos querido en la radio, pero a mí me gustó. Marco les dijo a todos: ¿Quién le va a enseñar a Chucho? Pues nadie. Fue un reto bonito.

Me fui a sentar a la cabina a ver los controles durante varios días a “picarle”, a aprender, aun no salíamos al aire, eran pruebas apenas. Hasta que llegó una tarde un ingeniero, César Estrada, un personaje muy importante que sabía mucho de radio y entró a controles y me dijo: “¿Quién eres tú?” “Voy a sacar la estación de radio al aire”, contesté. ¡Dios!, esa adrenalina que recorre ante el reto siempre la he sentido y me encanta. Así que dije “pues va”. Fue una trasmisión de sólo minutos que salió estupendamente. Lástima que no había celulares como ahora, sino le hubiera enviado mensaje a mi familia diciéndoles: “¡oigan prendan el radio que estoy operando!”.

Ya con el tiempo, aún en SÍ F.M., operaba entre semana más o menos de 12 a 1 tenía que preparar la producción, yo no la preparaba, sólo la esperaba.

De hecho crecí en los noticieros, trabajé de esa manera siendo operador con Crisanto en el espacio noticioso de “Hechos” SÍ F.M., el cual me costó trabajo. Entraba yo en pánico a la hora de operar el noticiario, sudaba y lo hacía todo mal. Metía una nota que no era, abría un micrófono que no correspondía, diario la regaba, diario me regañaba Fernando Alberto Crisanto. Incluso tenía una franela con la que me secaba el sudor.

Había una señora, Patricia Vázquez, la asistente de Mario Alberto Mejía, que creo que quería llorar nada más de verme. De 1 a 2 era mi tormento en el noticiario de medio día. Yo decía entre mí “me va a correr, me va a correr”. Presentaba una nota y se levantaba de su asiento en el estudio iba controles y me decía “¡qué le pasa, póngase los audífonos!”. Hasta que una vez, de un martes a un jueves, si no mal recuerdo, me dejó de regañar. Yo dije “hoy no se levantó a regañarme”. Mi estrategia fue ponerle lo que le gustaba. Lo que hice fue que agarré el ritmo del noticiero, bonito, y entre corte y corte se ponía una canción. Eso que hice cambió y definió un mejor ritmo de trabajo a partir de ese momento.

En una estación de radio los programas más importantes son los de noticias, son los que venden.

Tres meses después, ya para fin de año las cosas cambian, se van los operadores del noticiario de la mañana y todo se modifica, de la noche a la mañana me dan la operación de los programas estelares matutinos, los de noticias especialmente, el de 7 de la mañana y el de la 1 de la tarde. Yo me sentí muy contento. Era, si se le puede llamar así, aunque se escuche mamón, el operador estrella. Aunque de hecho, la que yo llamo mi graduación, viene el día en que SÍ F.M. realiza un control remoto desde Africam Safari y me lo encargaron. Ahí fue mi graduación. Dijeron: Chucho es el bueno y me hice cargo de toda la trasmisión. 

Pasaron los años, un buen día vi una columna de Crisanto donde decía que venía a nuestro estado una empresa nueva de comunicación: Tele Cable de Puebla, siendo accionista mayor Alberto Ventosa Coghlan. Quise experimentar otra cosa, así que fui a tocar puerta allí en 1995. Me atendió el ingeniero Pepe Delgado, le comente que tenía experiencia en radio. Pasaron algunos meses, un día me  llaman y me contratan. Comencé desde abajo a instalar el equipo, a conocer la consola y los cables, ya que no sólo era audio como en radio sino también era video. Fue complicadísimo, igual sudé. No había programación todavía pero había que hacer talacha.

Foto: Cortesía

Yo siempre fui operador pero no conocía los cables. De repente el ingeniero César Estrada me decía “oye vete a traer un conector NBC”, yo no lo conocía, tenía que llamar a alguien para que me orientara.

La mayoría de la gente que llegó a Tele Cable a trabajar era gente de Televisa Puebla. Llegaba un muchacho que venía de Televisa y nada más se ponía detrás de mí a ver qué hacía, era terrible aguantar su intromisión.

Así inicié en televisión en el programa de noticias con Valentín Varrillas, también estaba Alejandro Mondragón. Eduardo Bravo que era el director de cámaras, ahí conocí a Manuel Frausto. Había un noticiario a las 7: 00 de la mañana y a las once un programa infantil conducido por Nancy de la Sierra, a las 2:00 p.m. estaba Gilberto Brenis, a las 7:00 Sandra Ortiz con un programa de videos top, también estaba Graciela Balcázar que ahora conduce un programa en Puebla TV. Más noche, como a las 8:00 p.m pasaba el Cable noticias nocturno con Alejandro Mondragón.

El 30 de octubre de 1999 salgo de Telecable porque la venden a Megacable. Estuve mes y medio sin trabajar. 

Poco tiempo después me llamaron del sindicato. La radio comercial se rige por el sindicato. Edgar Enríquez Bennetts, el líder del sindicato, fue el que me apoyó para regresar a la radio. En ese entonces iba a tener una de las experiencias más bonitas y satisfactorias de mi quehacer radiofónico.

Llego a la oficina del sindicato y me recibe la secretaria, le pregunto por Enríquez y sin mirarme siquiera me dice que no está, casi de inmediato imprime un documento y me dice: “Vete a Vox F.M.”.

Cómo da vueltas la vida, resultó que Bustillo Orozco vendió SÍ F.M a Coghlan, el que había sido dueño de Tele Cable. De tal suerte que la radio se va a las instalaciones de Tele Cable. ¡Me mandaron a la misma frecuencia en que había crecido! El destino hace que no me mueva de la misma frecuencia 98.7 F.M., sólo cambia el nombre de la estación. Ahora estaba en Vox F.M una cadena de Televisa México.

En esa estación me mandan para cubrir a otros operadores en sus descansos; así estoy desde mediados de diciembre  del ’99 a  marzo del 2000, de las 00:00 hrs. a las 6:00 a.m. Ahí me tocó cuando la UNAM fue tomada, Guillermo Ortega trasmitía. 

En la madrugada las experiencias en radio son diferentes que de día, recuerdo que el primer día que trabajo como operador llamó a cabina una chica pidiendo la canción Luz de Luna del Rock de los 70´s. Llamaba diario para pedirla. Yo le decía que no podía alterar la programación pero a tanta insistencia terminé por hacerlo.

En ese entonces tuve un gerente operativo muy profesional, Paco de Martín. Era un tipo que te llamaba a todas horas para checarte, él escuchaba la estación a todas horas, te llamaba directamente a cabina para supervisar. El jefe llamó a las 3:00 a.m y me preguntó “oye qué paso, por qué cambiaste esto…”, le dije que me había equivocado, que mil disculpas. Sólo una vez le puse su canción.

A veces las radioescuchas se llegan a enamorar de la voz, sean jóvenes o señoras. Algunas incluso llegan a platicar su vida cotidiana, incluso te invitan a sus fiestas y te quieren pagar el boleto.

En marzo de 2000 termine de cubrir en Vox F.M., nuevamente vuelvo al sindicato y me mandan a Radio Oro. Esto me dio mucho gusto porque me dijeron que me pidió para trabajar en controles el mismo Paco de Martín, porque había platicado con Fernando Canales y él sí recordaba mi trabajo. Eso habla de que trabajé muy bien. Me presenté y fui a saludar a Don Fer Canales, sólo me dijo: “Chucho, tú eres bienvenido. Ahora sí estás con los grandes”. 

Foto: Cortesía

En Radio Oro operé viernes, sábado y domingo por la madrugada y la mañana. En algunos momentos le operé a “En confianza” de Fernando Canales. Ahí volví a encontrarme con Zeus Munive y Everardo Juárez.   

De repente un día me llama Luis Diego, que estaba en Radio BUAP, me dice que hay trabajo pero que se trata de grabaciones, no de trasmisiones. En grabaciones había que crear el producto. Dije pues le entro, va.

Ya era el año 2000. Entré al comienzo de siglo. 

Iba a estar de 12 a 9, pero al inicio fue muy dificil. Si en SÍ F.M Crisanto me regañaba y gritaba, y en Telecable había una persona que se creía la estrellita del mundo y te vigilaba cuando operabas, al llegar a Radio BUAP me encontré con una persona odiosa que me decía al día veinte veces pendejo.

Antes en Radio BUAP había dos operadores y dos productores de tiempo completo.

El operador estrella era terrible, me trataba como el más tonto; a lo mejor tenía razón, pero no se vale que en lugar de ayudarte y orientarte te den ese trato. Había incluso unas compañeras que también tenían ese mismo trato hacia mí.

Afortunadamente aguanté y aprendí y así sigo con mi esfuerzo y trabajo. Por el temblor de 1999 estuvimos medio año en el Carolino, posteriormente nos pasamos en 2001 a la 3 oriente 212, allí estuvimos hasta diciembre de 2009. Cuando llegué a Radio BUAP, el coordinador era Luis Diego, he trabajado con 5 coordinadores de la radio universitaria hasta estos tiempos, y con todos sin problema, trato de cumplir. Siempre me gusta dar un plus en mi trabajo.

Cuando llegué todavía se grababa en cinta, fui aprendiendo a editar y a conocer el sistema. Se trataba de aprender y lo hice, yo digo que hay que entrarle al toro por los cuernos. Me encanta mi trabajo.

Soy un trabajador. Dios me dio la oportunidad y la vida. Sé que Dios me lleva, yo sólo me dedico a trabajar. Una cosa es simplemente cumplir y otra muy distinta  dar un plus, esto me ha ayudado, trato de ubicarme en quien soy: un trabajador. Claro, tampoco se trata de hacerse la víctima y compadecerse. Para mí la cuestión es aportar, y hacerlo en la medida de mis posibilidades. 

Desde la primera vez que Marco Arturo Mendoza me invitó a trabajar, en mi ambiente laboral, he visto egos, a diario se ven esas cosas. Yo aplico una: cada quien se llena con lo que quiere. Hay mucha gente que ve al director y dice que es su amigo y seguramente sí, pero no hay necesidad de gritarlo o presumirlo. Me puedo encontrar a mis jefes tomando la cervecita y no se trata de estar de presumiendo que uno está allí, sino de agradecer.

La radio se sigue escuchando, las redes sociales para mí sólo vienen a complementar. Yo escucho radio, trato de escuchar noticias, todos los programas de Radio BUAP, luego me gusta grabarlos, tengo grabadas muchas cosas bellas radiofónicas, por ejemplo, tengo el casete de cuando Sergio Mastretta se despidió de la Radiante. Trato de tener los casetes de muchas experiencias de la radio. También escucho Lingotes de Radio Oro, la XECD, la radio hablada especialmente los sábados me encanta, a veces escucho a Javier López Díaz. 

Contestando tu pregunta, a ese que comenzó frente a la consola en el ’92, le diría: “Bien Chucho, lo hiciste, aguantaste”.

Hay gente que me apoyó y gente que no. Me gusta mi trabajo, es divino.

Pienso que he tenido sentido común y he sabido esperar, ser respetuoso, saber quién soy, que vengo de la nada, ubicarme en quién es el que está al frente en la radio. Apoyar y ayudar, eso me ha servido siempre.

Hasta ahora capto que desde hace 25 años sin darme cuenta he ayudado a mucha gente, becarios y gente de servicio social. Gente que ahora ya está trabajando como profesional en otras cosas o continúa en la radio o en medios, sea en Televisa Puebla, Tribuna o dando clases. Para mí es una satisfacción volver a verlos, chicas que me ayudan con las grabaciones y que me saludan fuera de aquí reconociendo mi trabajo. A mí me encanta cuando se paran a saludarme en la calle y me dicen frente a otras personas: “Chucho me ayudó”, eso es gratificante. Yo me caso con eso.

1 COMMENT

  1. Hola, me hiciste recordar viejos tiempos, ya que Rubén Nava del Villar era mi amigo, y me platicaba acerca de cómo se iba conformando la estación Si FM, solo que casí puedo asegurarte que era 1991 y no 1992. Por cierto me encantaría saber por dónde se encuentra mi amigo Rubén, hace muchos años que le perdí la pista….

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