¿Quién busca a Gloria Sintia?

¿Quién busca a Gloria Sintia?

Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Al menos dos veces al mes, Mayra viaja del Estado de México a Puebla o a Hidalgo, pasa a una o dos oficinas de gobierno y habla con dos o tres funcionarios que siempre le dicen lo mismo: nada.

Mayra ha repetido esta travesía caótica desde el 22 de agosto de 2016, dos días después de que su hermana Gloria Sintia Saldaña González fue vista por última vez en el municipio de Xicotepec de Juárez, en la Sierra Norte de Puebla, de donde era su esposo y a donde se mudó desde la Ciudad de México hace 14 años.

El 20 de agosto Sintia estaba esperando que le llevaran a su nieto para cuidarlo. Mayra dice que el bebé era su vida, que nunca lo hubiera dejado. Pero el papá del nieto fue a Xicotepec para llevarle al bebé y ella ya no estaba en su casa.

“No es cierto que las personas desaparecen: las desaparecen”, dice Mayra.

El cuerpo en Hidalgo

Mayra llegó el 22 de agosto a la Sierra Norte de Puebla para interponer la denuncia por la desaparición de su hermana. Ni su esposo ni nadie más había ido con las autoridades. La carpeta de investigación se abrió en Huauchinango, cabecera del distrito judicial, a más de una hora de Xicotepec.

La búsqueda de Mayra la llevó a encontrarse con otras familias del Estado de México, donde ella vive, y conformar el colectivo “Uniendo Cristales Estado de México”, que empezó a hacer brigadas de búsqueda. La primera que hicieron fue en Agua Blanca, Hidalgo, pues la sábana de llamadas del teléfono de su hermana señalaba una última conexión en esa población.

La gente del pueblo les dijo que había aparecido el cuerpo de una mujer, dato que ninguna autoridad le había dicho a la hermana de Sintia.

Ahí comenzó un tortuoso proceso para identificar el cuerpo y determinar si efectivamente era la mujer de 41 años de edad que había desaparecido en Xicotepec.

En la Fiscalía General del Estado (FGE) le han dicho que acepte el cuerpo, que le dé “cristiana sepultura” y que termine con el asunto.

La hermana de Sintia logró que el caso lo atrajera la Policía Federal y que su Policía Científica hiciera la confrontación del cuerpo con las muestras de varios familiares.

Desconfía por sentido común: ha visto de primera mano cómo a algunas familias les dan cuerpos sin la certeza de que realmente sean sus seres queridos.

Una cadena de omisiones

Todo lo que se ha logrado, cuenta Mayra a LADO B, es por la exigencia de las familias y no porque las autoridades hagan su trabajo. Ella sabe ahora que como víctima indirecta tiene derechos, y uno de ellos es comprobar que el cuerpo sea o no el de Sintia, por todos los métodos posibles y no sólo pruebas de ADN.

Igual que muchos familiares, Mayra se ha tenido que convertir en una experta en temas legales y judiciales. Ahora ya sabe que no hay un protocolo homologado de búsqueda y que si se hubiera aplicado a tiempo quizás su hermana no seguiría desaparecida.

Y mientras Mayra y su familia siguen en un compás de espera que se alarga por la omisión de las autoridades y el cuerpo encontrado en Agua Blanca, Hidalgo, sigue sin ser identificado, la Fiscalía de Puebla sigue sin investigar a las personas que vieron a Sintia por última vez, y con las que su celular estuvo en contacto el día de su desaparición.

Xicotepec, conocido como Villa Juárez, tiene una tasa de 9.8 personas desaparecidas por cada cien mil habitantes, ocupando el lugar 24 de todo el estado, de acuerdo con datos del Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) de 2013 a 2017 analizados por LADO B.

Pero los datos de la FGE sitúan al municipio serrano en el lugar 23, con 11 desapariciones por cada cien mil habitantes según datos de 2011 a junio de 2017.

Pese a que hay varios casos de desaparición de Xicotepec que se han difundido desde hace tres años, ninguno ha tenido seguimiento ni de la opinión pública ni de las autoridades. El gobierno de Puebla no reconoce una problemática en el aumento de desapariciones.

La hermana de Sintia dice que ninguna autoridad hace lo que le corresponde. Ni siquiera les leyeron sus derechos, ni hay un seguimiento.

Mayra ahora también sabe que tiene derecho a apoyos por lo dispuesto en la Ley General de Víctimas para la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, que contempla un fondo para los familiares de personas desaparecidas y contempla desde acompañamiento psicológico hasta gastos de viáticos. Pero no ha habido apoyos, ni atención, ni seguimiento, ni mucho menos alguna información de lo que le pasó a Gloria Sintia.

A más de un año de la desaparición de su hermana, Mayra sabe muy bien que aquí los únicos que buscan son los familiares. Las desapariciones, para el gobierno de Puebla, no existen.

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