Los periodistas calladitos se ven más bonitos

Los periodistas calladitos se ven más bonitos

Susana Sánchez Sánchez

@multiplesvoces

Informar y ser espacios de intercambio de ideas, es la función principal de los medios de comunicación masivos.  Tanto la ONU (Organización de las Naciones Unidas) como la OEA (Organización de Estados Americanos) coinciden en que la circulación de información depende de garantizar la libertad de expresión por parte de los Estados, mientras que los medios de comunicación tendrían la obligación de proporcionar datos fidedignos a una sociedad.  Además, para que una sociedad sea libre, ésta debe estar bien informada para tomar decisiones.

Entre los principales obstáculos de la libertad de expresión, están: la falta de compromiso del Estado para garantizar la protección de los derechos; el abuso de poder; el desaliento de los ciudadanos a denunciar actos violatorios; la censura y la autocensura.

Pero estamos en México, uno de los países latinoamericanos más lacerados por la censura y paradójicamente también uno de los países más corruptos, en ambas situaciones, los periodistas calladitos se ven más bonitos, es decir, no es necesario que éstos tengan que ser asesinados para que no publiquen cierta información, basta con mantener un buen sistema de corruptelas entre medios y fuentes de información (gobierno, empresas, políticos, universidades, etc.) para que los periodistas terminen no haciendo investigación y mucho menos publicándola.

Una las implicaciones sociales al ataque de la libertad de expresión se resumen en el miedo que los ciudadanos a compartir ideas u opiniones. Con el acceso a las nuevas tecnologías, algunos ciudadanos cuentan con otros medios para difundir ideas, pensamientos o investigaciones periodísticas, pero hasta ahí ha llegado el miedo, la censura previa y la autocensura, pues parece que ciertos grupos de poder tienen ojos y oídos en todos lados y nadie quiere terminar muerto, desaparecido o levantado. Si una empresa no puede respaldar la investigación de sus periodistas, el periodista solo menos, de hecho se vuelve doblemente vulnerable por investigar y publicar por su cuenta.

La incapacidad del Estado para resolver los atraques a la libertad de expresión es su falta de voluntad para resolverlos o su abuso del poder, incluso de manera legal, por ejemplo a través de las leyes en contra del honor, en las que muchos servidores públicos quieren amparar su abuso de poder porque todo les parece que va en contra de su honor.

Entre los principales obstáculos de la libertad de expresión, están: la falta de compromiso del Estado para garantizar la protección de los derechos; el abuso de poder; el desaliento de los ciudadanos a denunciar actos violatorios; la censura y la autocensura.

Hay periodistas que saben cosas, pero el medio de comunicación para que el trabajan está coludido con el gobierno y terminan no diciendo nada públicamente, todo se queda en las pláticas informales del café o la cantina; hay otros que pueden decir las cosas, pero su medio les paga muy poco y no están seguros de que los respalde en caso de que se metan en una bronca legal; otros más la piensan dos veces, porque tienen una familia a la cual cuidar y mantener; algunos más ya se acostumbraron a no decir nada, porque así es la chamba y dos o tres no van a cambiar al mundo; existen también los que reciben dinero a cambio de no decir nada; de repente salen los que dicen, los que investigan, los raros, pero generalmente terminan siendo amenazados o asesinados. En fin, parece que en México los periodistas calladitos se ven más bonitos.

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