Editar en tiempos de inmediatez

Editar en tiempos de inmediatez

Susana Sánchez Sánchez

@multiplesvoces

En el periodismo hay alguien que le hace la vida imposible a los periodistas, fotógrafos o camarógrafos: el editor, quien es una suerte de profesor que revisa los trabajos y si algo no le parece, pide que se repita, modifique o lo marca como material desechable. En teoría, los editores deben ser las personas más enteradas del tejemaneje de la información y de los intereses económicos y políticos de su empresa, por si acaso ese factor llegara a intervenir en lo que se publica. Es responsabilidad de los editores hacer la revisión de los materiales informativos (audio, vídeo, foto, texto, gráficas o dibujos) antes de que sean publicados, sobre todo para detectar plagios, inventos narrativos o sesgos políticos ajenos a la línea editorial de la empresa.

Si bien los editores trabajan con profesionales de la información mediática, éstos no se deben confiar, pues han existido casos de periodistas que entregan materiales sin ser ellos los autores de lo investigado o sin haber estado en el lugar de los hechos. A veces en la práctica periodística, los reporteros, fotógrafos o camarógrafos se pasan entre sí datos de eventos a los cuales no asistieron y la interpretación que hacen de éstos puede ser errónea. Para poder detectar fallas, los editores deben tener experiencia en el periodismo y un bagaje cultural significativo relacionado al gremio, lo que implica que conozcan a su equipo de trabajo y a la vez las fuentes informativas de éstos, asimismo necesitan dominar el lenguaje narrativo (para audio, foto o vídeo), con el fin de detectar si alguien no usa la coherencia, parafrasea, miente o ha copiado la información.

 

Tomada de www.clasesdeperiodismo.com

 

En tiempos de periodismo digital, los editores además de ser un primer filtro del material en el que son especialistas, también deben ponerse de acuerdo entre sí para crear hipertextos, es decir, audios, textos, fotos o imágenes que estén en armonía entre sí para un mismo tema, donde la audiencia pueda seguir un discurso informativo y explicativo; de ahí que la tarea de los editores sea la de ponerse de acuerdo para armar el hilo narrativo de una historia periodística, a través de distintos elementos, por ejemplo, quizás tienen texto y fotografías acerca del robo de combustibles, pero requieren de gráficas interactivas para explicar mejor el caso y atraer a más públicos. Los editores en el periodismo, por lo tanto, son las voces más autorizadas para decir qué, cómo y por qué se publica, se guarda o de plano se invisibiliza cierta información.

A pesar de que el editor es un filtro importante para corroborar la autenticidad y la veracidad del material que entregan periodistas, fotógrafos o camarógrafos, existen empresas de información mediáticas que ante el afán de ahorrarse dinero, se han olvidado del trabajo de editor y quieren dejar en manos del  reportero el texto, el vídeo, las fotos y la edición. El resultado: información y audios escuetos o  vídeos mal hechos o grabados al ahí se va (nada que no pueda hacer cualquiera que sepa explotar las herramientas de su celular o redes sociales y se defienda en ortografía).

Los editores en texto, audio, foto y vídeo se están diluyendo en la inmediatez de la información y al paso que vamos, usted y yo podríamos ser ciudadanos, periodistas, fotógrafos, documentalistas y editores a la vez, incluso lo podríamos hacer mejor que un periodista anclado a la inmediatez, ¿no cree?, sobre todo porque no tendríamos que pasar por filtros de corroboración de veracidad (¡a veces ni los medios informativos lo hacen!). En este mundo de prosumidores (productores y consumidores de contenidos a la vez), todos podemos decir barbaridades, pero eso sí, de manera inmediata o la información se enfría y pasa de moda.

Estamos en los tiempos donde los editores, también considerados filtros de calidad, salen muy caros; y a veces en la lógica de los dueños de medios, lo mejor es quitarlos. O existen algunos empresarios mediáticos que creen que si el fotógrafo sabe hacer fotos también goza de las herramientas necesarias para ser editor (aunque le pague dos por uno). Dicen por ahí que “lo barato sale caro” y el costo no lo pagan precisamente quienes integran un medio de comunicación sino nosotros, los públicos, quienes nos chutamos todos los chorros de inmediatez informativa que pululan por internet y engrosamos el poder de la desinformación o de la falta de calidad informativa, que a su vez impide el avance de una democratización de la información.

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