Okja: Entre la polémica, el ecologismo y Bong Joon-Ho

Okja: Entre la polémica, el ecologismo y Bong Joon-Ho

Héctor Jesús Cristino Lucas

Pocas veces una película, del género que sea, genera el éxito esperado tras su costosa realización o levanta polémica en cuanto al futuro del séptimo arte cuestionando “las reglas” –invisibles para algunos– ya establecidas, y de paso, insertar una crítica social cruda y explícita a problemas que nos atañen a todos.

Sin embargo, cuando eso sucede; cuando una película logra todo eso y mucho más, podemos estar seguros de que algo dentro de ella debe tomarse muy en cuenta. Algo importante que cruza la barrera de la ficción o la industria, y es justo eso lo que Okja, la nueva producción de Netflix, escrita y dirigida por el surcoreano Bong Joon-Ho tiene en sus entrañas.

Okja es más que una película, es un producto que merece ser visto como una especie de responsabilidad

Este producto ha estado rondando en sitios de internet debido al antes y después que ha consagrado en la industria cinematográfica. Y tienen razón. Pocas veces un film destinado al público del streaming –es decir, de transmisiones en plataformas digitales– y nunca en salas de cine, ha sido considerado para participar en importantes certámenes o festivales de enormes tallas. Okja en cambio, lo estuvo en el último Festival de Cannes 2017 y el resultado fue realmente histórico. Debido a que uno de los reglamentos más importantes del festival subraya que las películas participantes deben ser productos exhibidos en cine… Cannes intervino.

Así es, Okja fue la responsable de borrar una de esas –hasta el momento, sagradas y convencionales– reglas del Festival con el fin de que la oportunidad pudiera incluso llegarle a productos de este tipo. Por ello, el hecho es histórico, ya que levanta la duda en si habrá más filmes de plataformas streamings interviniendo en certámenes o festivales como la gran Academia. Sin embargo, la polémica no se quedó ahí, ya que después de 10 minutos de exhibición, la película sufrió un percance suspendiéndose súbitamente. Los reclamos y abucheos no eran de esperarse y aunque se rondó la teoría de un ataque a la plataforma Netflix, todo fueron problemas técnicos del festival.

Sea como fuere, la película terminó de proyectándose acumulando aplausos y lágrimas por los espectadores… concluyéndose en que ésta no era más que un clásico instantáneo. Y concuerdo. Okja es más que una película, es un producto que merece ser visto como una especie de responsabilidad. Pero aclaremos algo, su genialidad no radica en su polémica, en el alboroto de los medios ni en la exageración de la crítica, radica en su más puro y verdadero propósito. Es Bong Joon-Ho concientizándonos de mil y un maneras acerca del futuro de nuestro mundo, y revelando que el verdadero monstruo de su película no es ese enorme cerdo sino el ser humano.

Curioso, ya que el director le ha dotado a su última película el mismo halo de pro-ecologismo y crítica social/existencial como lo ha hecho en prácticamente todas sus películas. Desde la polémica y brutal Memories of Murder donde nos mostraba con horror la maldad del ser humano, hasta por ejemplo The Host del 2008, que representa una dura crítica hacia los problemas ambientales que produce el hombre en la naturaleza, similar al clásico Gojira de 1954, disfrazada como una película de monstruos. O bien, aquella Snowpiecer del 2013 cuya visión pos-apocalíptica nos revela el deprimente futuro que le depara al hombre tras sus pésimas decisiones en el mundo.

En este caso, Bong Joon-Ho nos advierte de las grandes industrias dedicadas al comercio de animales, del maltrato y de la crueldad del hombre hacia estos pero gracias a las estrategias de un buen guión que es capaz de disfrazar levemente el propósito del cineasta como lo hemos visto antes. En ésta historia el hombre ha sido capaz de crear una nueva especie con los avances de la genética, y no sólo eso, sino que la especie resulta ser empática con el ser humano o adquirir cierta consciencia más allá de lo normal. He ahí el secreto. Joon-Ho logró llegarnos al corazón con la misma herramienta que la última trilogía del Planeta de los Simios: la Humanización.

Y aunque lo pareciera, Okja no se transforma en ninguna película con altos índices de cursilería barata, sino que cumple simplemente su cometido. Nos hace detenernos a mitad de la película y cuestionar si “todo está bien”. Si lo estamos haciendo “todo bien”.

Con un argumento que fusiona la inocencia y la ficción, la jugarreta familiar del niño y el monstruo, muy al estilo de Guillermo Del Toro con El Laberinto del Fauno o Steven Spielberg con E. T., Okja logra una interesante conexión no sólo con los personajes humanos del film, sino también con el espectador, al lado de éste ser alienado y hasta ajeno a nosotros para hacerlo sentir parte de cada uno, humanizándolo con sentimientos empáticos,  y retratando a su vez problemáticas reales sin necesidad de volver los giros de tuerca en un cliché ambulante. De hecho, Okja es el ejemplo perfecto -como el Stranger Things que todos amamos- de tomar lo redundante y volverlo original.

Okja es uno de esos productos que aparecen sencillamente para cambiarnos la perspectiva sobre el futuro del séptimo arte

Resulta interesante no sólo la mezcla de géneros, que de la comedia familiar es posible saltar con maestría al suspenso, al misterio e incluso a la acción, sino también de estilos, logrando una excelente combinación entre lo americano y lo asiático, lo estadounidense y lo surcoreano. De hecho, en muchas ocasiones es posible encontrar las diferencias, como por ejemplo el entramado ya conocido del “niño y el monstruo” que resulta más una herencia de la cultura pop americana, con esa agilidad y movimientos de cámara muy propios del cine asiático convierten a Okja en una curiosa joya contemporánea que es inevitable no terminar enamorada de ella.

De igual es el uso de los efectos especiales. Aunque en los primeros minutos es evidente notar el CGI de la criatura lo cierto es que esto nos deja de importar muy poco debido a su excelente historia. Pareciera que los efectos son lo de menos aunque es evidente también que esta plataforma ya nos ha demostrado en más de una ocasión que puede hacerle competencia a las grandes producciones pese a ser un producto streaming. Pero sea como fuere nos deja en claro que lo importante de cada uno de sus trabajos no radica en lo potencialmente visible sino en lo que no lo es tanto. En la calidad argumentativa, en el guión, en la profundidad y el desarrollo de su historia.

Esto también lo dije en mi crítica de War Planet of the Apes, en donde aclaro que existen filmes, como la última entrega del Planeta de los Simios que no son elogiadas por sus efectos especiales -aunque vaya que se lo merecen- ya que ofrecen más que mero entretenimiento.

En cuanto al reparto debemos aplaudir todos y cada uno de ellos, no sólo en calidad actoral sino en el peso que ejercen los personajes. Desde los rostros menos conocidos de este lado del charco como el de Seo-Hyeon Ahn como la protagonista y la empática representación de la inocencia, hasta los más reconocidos como el de Tilda Swinton y Jake Gyllenhall haciendo un estupendo trabajo como los antagonistas del film. Sobre todo éste último ya que en ocasiones nos parecerá un tanto sobreactuado, y es que debemos tener en cuenta que éste personaje es manejado y desenvuelto con un estilo asiático -caricaturesco- que lo vuelven estrambótico pero de igual forma espeluznante.

Y he ahí lo interesante de sus personajes. Aquí no parecen haber roles claros ni mucho menos, ya que cuando se analiza con precisión nos daremos cuenta que cada uno de ellos tiene intereses y el que parece ser el “bueno” o el “héroe” comete errores que un antagonista clásico de historieta o Hollywood cometería. O bien, que un antagonista puede tener más peso de héroe que el propio héroe de la historia. De hecho, el final, tan agridulce como inestable, es un punto que eleva a la película a un punto no crudo ni desesperanzador, sino más bien realista. Resaltando que éste es el mundo que nos ha tocado vivir, y en muchas ocasiones, las acciones no son claras ni evidentes.

Okja es uno de esos productos que aparecen sencillamente para cambiarnos la perspectiva no sólo por la temática que maneja –la concientización de los derechos de los animales o el medio ambiente– sino también del futuro del séptimo arte, demostrándonos que incluso en las más actuales herramientas de nuestra era digital como en plataformas streamings, siendo Netflix la principal de ellas, es posible encontrar joyas, delicias y hasta clásicos instantáneos.

Entre la polémica, el ecologismo y Bong Joon-Ho.

Sinopsis

“Durante diez idílicos años, la pequeña Mija ha sido la cuidadora y compañera de Okja, un gigantesco cerdo, en su granja de la montaña, en Corea del Sur. Pero todo cambiará cuando la gran multinacional familiar Mirando Corporation se intente llevar a Okja a Nueva York, donde la narcisista y egocéntrica Lucy Mirando tiene otros planes para la mejor amiga de Mija”

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

NO COMMENTS

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.