Este futbol no se ve, se siente, y hace historia

Este futbol no se ve, se siente, y hace historia

El 20 mayo la canchita de futbol sala de la unidad deportiva de San Andrés Cholula hizo historia: fue sede del primer partido de futbol 5 femenil en toda la República Mexicana: Leonas de Jalisco vs Topos de Puebla

Karen de la Torre

@karelampia

“Tranquilas, tranquilas”, dice Chuya, María de Jesús Martínez, a las Leonas, moviendo las manos a la altura de sus piernas. Están cohibidas. El equipo de Jalisco, con antifaces puestos, está alineado hombro con hombro. Las cinco jugadoras escuchan el escándalo de la entrada a la cancha de Topos Puebla, quienes cantan, o mejor dicho, gritan su himno, y se suman las voces de los asistentes. Es el precio que paga el equipo foráneo: sentir el revuelo de la afición local.

El 20 mayo la canchita de futbol sala de la unidad deportiva de San Andrés Cholula hizo historia: fue sede del primer partido de fútbol 5 femenil para ciegos en toda la República Mexicana. Leonas y Topos se formaron el año pasado, en julio y diciembre respectivamente; son los únicos equipos de fútbol para mujeres con discapacidad visual en México.

Los equipos mexicanos varoniles comenzaron a formarse desde 2010. Hasta ahora, diez equipos han participado en el Campeonato Nacional de Fútbol para Ciegos y Débiles Visuales: Coahuila, Estado de México, Ciudad de México, San Luis Potosí, Aguascalientes, Jalisco, Oaxaca, Guanajuato, Nuevo León y Puebla. Desde 1996 este es un deporte paralímpico.

Leonas y Topos se formaron el año pasado, y son los únicos equipos de futbol para mujeres con discapacidad visual en México

Topos Puebla femenil se integra por ocho chicas multifacéticas: Jazmín tiene 25 años y es recién egresada de la carrera en ciencias de la comunicación; Ángeles, de 23, estudia ciencias geofísicas; Aidé de 20, idiomas, como Diana, de 21. También de 21, Tere, quien estudia psicología; le sigue Lupita de 19, que está terminando la prepa, al igual que Sandy de 18, la portera; y, finalmente, Darian, la más pequeña, con 14 años de edad, quien cursa la secundaria.

Las Leonas de Jalisco son cinco: Chuya, la capitana, tiene 28; Dolores, de 35 años, es psicóloga fuera de la cancha y está estudiando una especialidad; María de Jesús es también psicóloga; Esmeralda, la más pequeña, tiene 23 años, es la portera y Nayeli, la goleadora tiene 27, hace poco terminó de estudiar la carrera de fisioterapia. Casi todas, además de jugar fútbol, juegan golbol. Su agenda es apretada.

Foto: Luis Colchado.
Asegurar el silencio

“Shhhhhh”, la gente calla los murmullos en las gradas al iniciar el partido. En la banca de los Topos la cosa es más brusca: “¡Cállense!”, alguien grita.

Yo juego fucho para ciegos / con los Topos de Puebla / dejamos todo en la cancha / Con alma y corazón

Las reglas dicen que se debe “asegurar el silencio en el recinto del juego, reclamándolo al público y demás personas presentes”. Porque este futbol 5 se juega a puro oído: no importa el grado de discapacidad visual, quienes juegan no ven absolutamente nada debido a los antifaces obligados, escuchan el balón porque tiene un cascabel y al momento de moverse gritan “¡voy!, ¡voy!, ¡voy!” así, repetidamente; además, deben poner atención a los guías que gritan detrás de las porterías para ubicar el arco.

Las porteras son las únicas que no tienen los ojos vendados y no tienen discapacidad visual.

Suena el silbatazo inicial y es posible aprenderse al menos tres nombres de cajón gracias a los entrenadores: Ángeles tiene un control impresionante del balón con sus toques, da media vuelta a brincos pegándole al esférico y tira directo a la portería. Ahí sale Esmeralda a la defensa. 

Del otro lado, Chuya va directo por la pelota; con precisión. Rara vez lo pierde de escucha, sabe bien a dónde mover las piernas. Nayeli lo controla como imán y lo conduce; aunque ha dado un par de cañonazos precisos, el primer tiempo termina sin lograrse el gol.

Hay un evento desafortunado en el minuto 12 del segundo tiempo. Dos jugadoras chocan porque olvidaron gritar ¡voy!, pero se levantan, no fue grave. El réferi se pone más estricto al pedir que avisen antes de cada paso.

No hay gol y no hay gol. Sólo momentos tensos y decepciones para el público. Jalisco ha mantenido sus ataques, la mayoría del partido se ha jugado más cerca a la portería del equipo local.

El tiro de gracia se consigue sólo hasta penales: 1 gol de Puebla contra cero de Jalisco. Y vienen las lágrimas de ley: las de frustración del equipo vencido en la batalla y las de satisfacción al conseguir una victoria que pasará a la historia, mientras en la canchita de la unidad deportiva de San Andrés Cholula suena el himno de Topos Puebla una vez más: Yo juego fucho para ciegos / con los Topos de Puebla / dejamos todo en la cancha / Con alma y corazón.

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