Nacho López: fotógrafo documentalista y visionario

Nacho López: fotógrafo documentalista y visionario

Foto: Nacho López
Ámbar Barrera

@Dra_caos

Durante las décadas de los 30 y 40 en México estaba en auge el trabajo creativo de los reporteros gráficos, iniciado por Edward Weston y Tina Modotti a mediados de los 20, cuando se olvidaron de los rígidos retratos y los paisajes, para construir composiciones más abstractas retratando objetos o fotografiando personas de manera emotiva.

Salvador Albiñana y Salvador Fernández, académicos de la universidad de Valencia, definen el trabajo de Weston y Modotti como fotografía documental construida desde lo artístico aunque esa no era su intención.

Las revistas ilustradas de aquellas décadas eran las encargadas de publicar ese tipo de fotografías. Fotógrafos como Lola Álvarez Bravo, Manuel Álvarez Bravo, Enrique Díaz Reyna, Enrique Delgado y Luis Zendejas por mencionar sólo algunos, surgieron como fotógrafos creativos y críticos de la realidad social de la época.

Al entrar la década de los 50 el fotoperiodismo tomó un giro hacia la oficialización de su discurso, quitándole esa riqueza visual y libertad de décadas pasadas. Como lo menciona John Mraz, doctor en Historia por la Universidad de California, ese “servilismo incondicional hacia el presidente de turno” se trataba de “la regla de un fotoperiodismo francamente reaccionario en términos políticos, además de conservador en lo estético y predecible en la selección de temas”.

En ese contexto, Nacho López es reconocido hasta la fecha como uno de los poquísimos fotógrafos que continuaron con ese espíritu crítico. Sus fotos son, incluso hoy, iconos de una época.

Foto: Nacho López

Nacho López (1923) fue un fotógrafo gráfico que nunca puso el objetivo sobre celebridades o políticos, sino sobre el modo de vida de los citadinos y los indígenas. Las personas y la propia ciudad con su arquitectura eran los protagonistas.

Fue uno de los primeros fotógrafos en interesarse por capturar la danza contemporánea desde la imagen fija, creó un nuevo método para la captura de imágenes sin cámara y fue el responsable de la apertura de la primera carrera en fotografía del país.

En 2016 se realizó una basta retrospectiva de su obra fotográfica en Bellas Artes en la Ciudad de México, así como el lanzamiento de Nacho López, fotógrafo de México, un libro de 465 páginas que compila ensayos de distintos autores sobre su vida y su trabajo como fotógrafo.

Esta publicación obtuvo el Premio de la Cámara de la Industria Editorial Mexicana al mejor libro de arte en 2016 y el domingo pasado Lilia Martínez y Alberto Tovalín lo presentaron durante la Feria Nacional del Libro organizada por la BUAP.

Alberto Tovalín, maestro de la Universidad Veracruzana, habló de Nacho López como uno de esos artistas de vanguardia de principios del siglo XX, que podían ser tanto pintores como poetas pues eran multidisciplinarios. Nacho López también fue un cineasta frustrado y escribió algunos poemas, algunos de los cuales se incluyen en el libro.

“Polvo y gasolina. Concreto, asfalto y empedrado. Telarañas de hierro…Azoteas erizadas de antenas…. Una ciudad del mundo como cualquiera, apretujada de gente….Hermosa ciudad universal. Al amanecer, urbe somnolienta, olores y sudores. Los perfumes del barrio y de los almacenes, mezclados con la prisa y el parloteo del ciudadano que acelera su sistema nervioso para ganarse un peso, 200 o los miles de pesos. Al anochecer, el tiempo se desploma, la ilusión de agudiza, la realidad cohabita con la magia. Las mujeres en sombras y los hombres en fantasmas”.

(Fragmento del poema Yo, ciudadano de Nacho López)

Foto: Nacho López

Académico y visionario

Nacho López escribía sus reportajes, cuidaba el diseño editorial y la impresión de sus fotografías, algo por lo que no se preocupaban otros fotógrafos. También fue crítico. Tenía una columna en el diario Uno Más Uno donde hablaba sobre el papel de la fotografía en el contexto social de aquellos años.

Sus cualidades no terminan ahí. Aunque también fue un académico y profesor metódico y disciplinado, se permitía la experimentación en sus fotografías. Fue uno de los primeros en reencuadrar sus imágenes a partir de los negativos originales, por ejemplo, lo que rompía con la férrea creencia en ese entonces de “captar el momento preciso”. Él se daba el lujo de crear ese momento en la edición.

Otra de sus experimentaciones creativas lo llevó a implementar la Vasedactigrafía, una técnica de fotografía sin cámara que consistía en poner vaselina sobre alguna parte del cuerpo de una o un modelo dentro del cuarto oscuro y poner después sobre esa misma parte un papel fotográfico sensible, presionando y obteniendo el revelado en ese mismo momento, como una especie de escaneo.

La presentación del libro cerró con la lectura de una reflexión que Nacho López realizó respecto al quehacer cinematográfico, muy ligado a lo que él mismo hacía desde su trabajo fotográfico y que puede considerarse como una reflexión muy actual, a pesar de haberla escrito hace 40 años:

“La ventaja fundamental del cine, reside en los enormes auditorios con lo que cuenta diariamente. Esto trae una gran responsabilidad en quienes manejan el medio gráfico de mayor difusión que se conoce. Ellos deberían hermanar a los pueblos, reflejar los movimientos sociales de importancia histórica y los problemas de los conjuntos humanos, en vez de dividirlos y ofuscarse con películas de guerra, odios raciales y en general, con cintas donde se refleja un escapismo constante de la realidad”.

Nacho López, fotógrafo de México puede conseguirse a un precio especial de 380 pesos en el stand de la editorial del Palacio de Bellas Artes en la Feria Nacional del Libro en el Complejo Cultural Universitario, que terminará el domingo 26 de marzo.

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