En Puebla no existe crítica cultural especializada
Periodistas culturales y escritores coinciden en que no hay público para la critica cultural, desdibujada de la escena poblana
Por Ámbar Barrera @astrobruja_
30 de enero, 2017
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Periodistas culturales y escritores coinciden en que no hay público para la critica cultural, desdibujada de la escena poblana

Foto: Mely Arellano.

Foto: Mely Arellano.

Ámbar Barrera

@Dra_caos

El pasado viernes 20 de Enero el Museo Amparo reunió a siete expertos en el campo de la crítica y el periodismo culturales en la mesa “¿Estado crítico? Un debate en torno a la crítica cultural en Puebla”, como parte de las actividades del Taller de investigación y crítica cultural digital que gestiona el propio museo.

Óscar López (ex conductor de radio), Josué Cantorán (periodista cultural de Lado B), Hugo Cabrera (director de Subterráneos), Ramón Almela (crítico y profesor de arte), Mariano Morales Corona (escritor), Paula Carrizosa (periodista cultural de La Jornada de Oriente) y Gabriel Wolfson (escritor) dialogaron a lo largo de casi dos horas sobre las que consideran posibles causas de que la crítica cultural en Puebla sea escasa y tenga un peso limitado en la esfera pública.

En este sentido, coincidieron en que no existe un ejercicio de crítica formal del arte e identificaron como causas una relación clientelar con el artista, a quien se ha “endiosado”, así como la falta de independencia y consolidación del propio campo cultural, la falta de público y hasta de libertad de expresión. Sin embargo, atisbaron la posibilidad de una “crítica cultural política”, es decir, un periodismo cultural capaz de cuestionar no sólo al arte y la cultura sino a sus fuentes de financiamiento y promoción.

El escritor Gabriel Wolfson abrió el diálogo con una precisión sobre el contexto histórico: si bien la crítica en general surge a la par de la modernidad, la crítica relacionada con la práctica literaria es algo muy reciente en Puebla, algo que viene aproximadamente de los años 70.

[pull_quote_right]…tenemos un campo cultural que no está consolidado, sigue dependiendo inevitablemente de otras fuerzas como la política o la economía, y no tiene la posibilidad de generar sus propias dinámicas y sus reglas porque no existe en primer lugar un público[/pull_quote_right]

— Yo diría que uno de los principales problemas es que en la práctica literaria tiene muy poco tiempo que se ve en un espíritu de época crítico. Otro punto es que la crítica en Puebla, al menos desde la literatura, ha sido casi inexistente.

Wolfson dijo que no ha habido interés por hacer un recuento de lo que se ha hecho en la literatura para entonces criticarlo, algo que posiblemente ha avanzado más en el terreno de las artes plásticas.

Por su parte, el español Ramón Almela contó cómo, cuando llegó a Puebla en el año 2000, no halló crítica de arte en ningún lado, por lo que decidió comenzar a hablar desde su página de internet sobre lo que se estaba haciendo en la ciudad, no sin encontrarse con que, a diferencia de Madrid o Nueva York, donde el ejercicio de la crítica era recibido de manera relajada, en Puebla es recibida como causa de molestia y mala fe, algo que al parecer no ha cambiado mucho en la actualidad.

¿Y qué es «hacer crítica»?

Óscar López propuso plantearlo así: “¿Por qué no ha funcionado la crítica en Puebla?”. El ex conductor de Movimiento Perpetuo recordó cómo en los años 80 nacieron varias revistas culturales (como Bulevar), que respondían a la falta de foros de discusión sobre la cultura en esa época, pero que no se detuvieron a reflexionar qué cosa se entendería por crítica ni tampoco qué características necesitaba un crítico de cualquier disciplina artística.  

[quote_left]»En la medida en que sigamos aislando ornamentalmente al arte y la cultura, eso va a seguir despolitizado»[/quote_left]

— Decir que un disco está muy chido no es hacer crítica. Es necesario que haya una formación en los medios de comunicación para hacer crítica, no para hacer reseñas. –dijo López Hernández durante su intervención.

Paula Carrizosa, reportera de La Jornada de Oriente comentó acerca del trabajo que se hace en los medios de comunicación, que, efectivamente, no se trata de crítica de arte sino de periodismo cultural y que al menos en su labor personal, buscaba ser crítica y honesta respecto al trabajo del Estado y de las instituciones en materia cultural.

— Yo puedo hablar por mí y decir que existe una crítica cultural política. En mi caso, si bien no hay una crítica cultural, sí hay un ejercicio honesto de contar cosas, describimos, hacemos crónicas, ubicamos, damos contexto y documentamos… y  eso queda de memoria que tal vez a futuro para alguien sirva. Es una crítica cultural política que busca ser una suerte de contrapeso.

Gabriel Wolfson coincidió en que es importante el trabajo crítico que pueden hacer los medios de comunicación respecto a la escena cultural en Puebla y también aseveró que desde ahí aún queda mucho por mejorar, sobre todo cuando en los medios se habla de arte o artista. Wolfson invitó a dejar atrás la vieja idea del artista como genio creador. En ese sentido, propuso que quienes hacen crítica dejen de “estar al servicio de los creadores”, comenzar a cuestionar y construir más allá de las reseñas. Por otro lado, le parece necesario dejar de disociar al arte de la sociedad y de la política, causa de que la crítica se limite a un público “conocedor”.

— En la medida en que sigamos aislando ornamentalmente al arte y la cultura, eso va a seguir despolitizado, y va a seguir mejor o peor, con mayor o menor sofisticación, en términos formales, de un conocedor […] Eso me parece que no vale para crítica, ni en Puebla ni en ninguna parte.

Josué Cantorán compartió algunas anécdotas sobre su trabajo en el campo como periodista cultural, sobre cómo curadores le llegaron a comentar que su artista más talentoso iba a tener que salir de Puebla porque la ciudad iba a dejar de brindarle la posibilidad de crecer, o galeristas que le decían que no podían traer cierta exposición a Puebla porque no había un espacio donde se pudieran montar piezas de gran formato, o que algunos teatreros le declararon que muchas veces tenían que cancelar funciones porque ni una sola persona llegaba a su foro, y cómo todo eso formaba parte de una realidad en la escena cultural de Puebla.

— Si lo ponemos en términos de Bourdieu: tenemos un campo cultural que no está consolidado, sigue dependiendo inevitablemente de otras fuerzas como la política o la economía, y no tiene la posibilidad de generar sus propias dinámicas y sus reglas porque no existe en primer lugar un público. Si pensamos en las condiciones del campo cultural en Puebla, me parece que es muy evidente que la crítica, cuando se ejerce, no le habla a nadie, le habla quizás sólo al propio campo y pierde ese sentido que tendría que ser una invitación a los lectores que no necesariamente pertenecen al campo cultural, a conocerlo y a integrarse.

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Ámbar Barrera
Periodista, comunicóloga, fotógrafa, feminista y amante del arte.