El saqueo y el cinismo de la clase política son causa de la indignación ciudadana
La investigadora María Eugenia Sánchez Díaz de Rivera reflexiona, en entrevista, sobre el desgaste social en el país y el estado
Por Aranzazú Ayala Martínez @aranhera
12 de enero, 2017
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Foto: Marlene Martínez

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 Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

El deterioro político con los escándalos de corrupción -“saqueos con mayúscula”- a todos los niveles de gobierno, la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estado Unidos, el aumento del precio de los combustibles al inicio del año, la estrategia de caos para diluir las protestas por el “gasolinazo” que aplicó en varios estados, incluyendo Puebla, ante la mirada impávida y la respuesta tibia del gobierno de Rafael Moreno Valle, que llega a su fin dejando huellas de su autoritarismo y un sucesor a modo, son los factores más visibles que enfrenta una sociedad que milagrosamente parece no perder el optimismo pese a estar rebasada por los abusos de la clase política.

Cuestionada sobre este panorama nacional y estatal, la Doctora María Eugenia Sánchez Díaz de Rivera, investigadora de la Universidad Iberoamericana Puebla, compartió su punto de vista con LADO B.

Sobre el fin del sexenio de Moreno Valle y la llegada de Antonio Gali a la gubernatura, así como las consecuencias que pueda tener en cuanto una mayor organización social, si bien no ve un colectivo, sí la posibilidad de figuras convocantes.   

María Eugenia Sánchez (MES): Es lo mismo (Moreno Valle y Gali), es una lógica autoritaria que privilegia a los pequeños grupos ya privilegiados y que es racista. El racismo tiene un impacto muy fuerte en lo económico, lo emocional, y eso va a continuar, también las reacciones de rechazo a eso. (…) Aquí (en Puebla) no hay un (Alejandro) Solalinde, aquí la iglesia está con el poder, la jerarquía –digo, salvo personajes aislados– que es una fuerza política, moral, etcétera. ¿De dónde puede salir para que nos inclinemos, por dónde? No veo por dónde podamos, salvo pequeñas cosas.

Hay que poner atención a esto que te digo, hay un nivel de consciencia que está transitando sí de lo visceral, de “vamos a tirar al gobierno” –porque ya se vio que cuando dices eso acabas en la cárcel–.¿Qué posibilidades hay de movimientos sociales, movimientos sociales organizados? Pues yo más bien hablaría de presencias colectivas, presencias colectivas más que de movimientos.

Lado B (LB): ¿Cómo ve las cosas a nivel local, ahora? ¿Cuál es la lectura a nivel Puebla, a nivel estado?

MES: Estamos en un proceso preelectoral, ahorita cualquier manifestación hay que leerla no nada más así, hay que ver que todo se está jugando con base en las próximas elecciones. Ahora se van a ir decantando cosas con la llegada de Trump. La Volkswagen (VW) dice que no le hace caso a Trump, vamos a ver qué dice Trump. Lo que quiero decir es que la llegada de Trump a la presidencia y el avance de la lucha preelectoral nos van a dar señales de hacia dónde va esta rabia, indignación, estas protestas. Y yo creo que hay una oportunidad de procesos más organizados si sube el costo de todo, si se genera desempleo, y una posibilidad de que aumente la delincuencia organizada y no organizada.

LB: ¿Qué pasa con estos saqueos y las protestas por el gasolinazo?

[pull_quote_right]Yo creo que hay un desafío intelectual, emocional, entonces mira, el miedo que esperaban generar, no lo generaron. Yo digo que se está tomando una mayor fuerza emocional, eso es muy poderoso en términos de enfrentar lo que estamos viviendo.[/pull_quote_right]

MES: Habría que hablar (primero) de los saqueos y vandalismo con mayúscula: es decir, el saqueo y el vandalismo de la clase política que es lo que está como trasfondo de todo lo que estamos viviendo. Los saqueos de los bienes comunes, los saqueos del territorio, de recursos públicos, el desvío de poder, me parece que no podemos ver nada si no tenemos claro ese trasfondo de saqueo y vandalismo de la clase política, y un elemento clave de la indignación y la rabia que tenemos los ciudadanos es el cinismo. Los ejemplos son contundentes, de qué manera está operando ese cinismo tan transparente, yo siempre digo que para qué hablamos de transparencia si en México todo es transparente: los bancos nos extorsionan transparentemente, la clase política reprime, mata transparentemente, yo creo que ese elemento es el motor de una rabia profunda que ahí está, que si se expresa hay represión, presos políticos, y se buscan formas de contención. Me parece también que se ha ido estableciendo un patrón de gobernanza en el país, una articulación del estado con las transnacionales, crimen organizado y grupos de choque.

Estos actos vandálicos (los que sucedieron los días 5 y 6 de enero) con minúscula son una lucha preelectoral por el poder. Fue una especie de “Chupacabras” para que se diluyera la rabia del gasolinazo, que fue brutal. Yo cuando vi lo del gasolinazo dije esto sí es contundente en términos de movilización, que afecta a un amplísimo sector, una gama muy grande de población, clases medias, clase media alta, y la población que se ha ido empobreciendo pues no digamos.

Por fortuna, opina Sánchez Díaz de Rivera, los saqueos y el vandalismo no diluyó la indignación completamente, lo cual es un indicio sin duda de optimismo y fuerza emocional de una sociedad rebasada por los abusos.

MES: Ahí hay algo interesante que me parece digno de tomar en cuenta: se siguió marchando, se siguió protestando contra el gasolinazo. Entonces hay un elemento emocional, yo sostengo que los recursos intelectuales, emocionales y espirituales que antes nos permitían enfrentar la vida, tanto individual como colectivamente, ya no nos sirven. Necesitamos nuevas miradas, nuevos análisis, necesitamos mayor fortaleza y mayor compasión porque, ¿qué está pasando también?, que emocionalmente nos va rebasando la realidad, el sentimiento de impotencia desemboca en cinismo y en indiferencia, en un “me rebasa”. Yo creo que hay un desafío intelectual, emocional, entonces mira, el miedo que esperaban generar, no lo generaron. Yo digo que se está tomando una mayor fuerza emocional, eso es muy poderoso en términos de enfrentar lo que estamos viviendo.

Sin perder de vista que la estrategia funcionó echando mano de algunos medios y las redes sociales, Sánchez Díaz de Rivera destaca que la situación de caos visibilizó un estadio cuasi fallido y, en respuesta, la capacidad de organización de la sociedad poblana.

MES: Estuvo clara la manipulación de los flujos de información en redes sociales, y luego ya la imaginación florece, la sospecha. Tú sabes que en varias zonas de Puebla se crearon grupos organizados para defenderse de los vándalos. La gente se empezó a organizar, porque estamos en un estado cuasi fallido.

La investigadora considera que hay una fuerza social organizada que ya se ve en otras partes de Puebla, con posturas contundentes de lucha y resistencia.

MES: Una cosa es Puebla ciudad y otra cosa es el estado. Por ejemplo en Cuetzalan ha habido un rechazo a una subestación; han ido avanzando a pesar de la lucha que es muy organizada en la Sierra, con sus deficiencias y lo que tú quieras, pero han ido pasito tras pasito porque es una zona muy rica en minerales y muy rica en gas y muy vulnerable a los grandes proyectos de extracción de hidrocarburos no convencionales. Pero la fuerza de la gente ha impedido que esto vaya a otro ritmo. Yo lo veo en la Sierra: una postura muy fuerte y madura, pero lo veo más en la Sierra que aquí en la ciudad.

Sin embargo esta movilización social que se fortalece tiene como uno de sus principales riesgos a la cooptación. La investigadora recuerda que incluso fue tema de discusión en la Ibero Puebla durante un foro en 2016, pues es la manera más sutil de escindir cualquier organización.

MES: Hay estrategias bastante sofisticadas de cooptación en la Sierra y entonces se potencian divisiones que históricamente ya existían. En todos lados hay familias peleadas, facciones políticas y transnacionales, claramente; las mineras con gobierno potencian esas divisiones. Un desafío fuerte de todos los movimientos que hay en el país, la CNTE, los padres de Ayotzinapa, los zapatistas, los diferentes grupos urbanos, un desafío es cómo resistir a la cooptación.

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Aranzazú Ayala Martínez
Periodista en constante formación. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014. Segundo lugar Premio Rostros de la Discriminación categoría multimedia 2017. Premio Gabo 2019 por “México, el país de las 2 mil fosas”, con Quinto Elemento Lab. Becaria ICFJ programa de entrenamiento digital 2019. Colaboradora de “A dónde van los desaparecidos”