Incertidumbres, educación y esperanza

Incertidumbres, educación y esperanza

Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

El pasado 14 de octubre los estudiantes de la Licenciatura en Procesos Educativos de la Universidad Iberoamericana Puebla organizaron la III Jornada de Procesos Educativos con el tema “La educación como esperanza ante los tiempos de incertidumbre”.  Los invitados a hablar sobre este interesante tópico fueron: el Dr. Martín López Calva de la UPAEP, la Dra. Karla Villaseñor Palma de la BUAP, la Dra. Claudia Ramírez Culebro de la UDLAP y el Mtro. Rafael de Regil Vélez de la Ibero Puebla. Como se aprecia los estudiantes buscaron que se extendieran lazos de colaboración entre las universidades y que tuviéramos un intercambio rico y muy académico.

En estas líneas deseo compartir algunos de los planteamientos que los cuatro académicos establecieron sobre el tema. Por supuesto que todos describieron las características de los tiempos que todos estamos viviendo, en donde hicieron evidente la pobreza, la migración, la violencia, la desigualdad, la inequidad, la impunidad y la corrupción. Sin embargo, cada uno de los académicos presentó diferentes enfoques para enfrentar este mundo caótico que nos ha tocado vivir en la segunda década de este siglo XXI, desde la educación y que a continuación describo.

El Dr. Martín López Calva empezó señalando que toda educación tiene una visión de ser humano y una visión ética, haciendo énfasis en que esta visión ética genera un educación y que esta educación con sus acción genera a su vez esa visión ética y que en estos tiempos se ve al conocimiento como una mercancía más, pero que frente a la incertidumbre deberíamos cambiar nuestra perspectiva en la educación y en vez de tener una educación enciclopedista, generemos una educación enciclopendante, es decir, que el conocimiento y el saber se dinamicen y no sean estáticos, en donde los estudiantes están en el centro construyendo el aprendizaje y la ética es una pregunta constante en la formación, constituyéndose en una brújula que orienta nuestras acciones. El Dr. López Calva sugiere que eduquemos en la libertad, planteando la pregunta: ¿quién quiero ser yo como ser humano?, también que se eduque en la complejidad, retomando a Morín, a través de la formación integral y favoreciendo la formación de una ciudadanía planetaria. Cerró diciendo que la esperanza se funda en lo improbable, aludiendo a Lonergan y diciendo que debemos usar a la esperanza como principio de la educación.

La Dra. Karla Villaseñor, inició señalando que vivimos en la modernidad líquida como la describe Bauman y que más bien “surfeamos”, para mantenernos a flote en una vida llena de incertidumbre. Nos hizo reflexionar acerca de que no debemos medir nuestro nivel de desarrollo en función de estándares impuestos por organismos internacionales, sino como lo están haciendo Pérez-Serrano y Petrus, poniendo como indicador la libertad plena con la que pueden vivir las personas en un determinado país y esta libertad plena está más determinada por un contexto. Esta visión determina características económicas, como las que se miden normalmente, educativas, que se refieren al acceso que las personas pueden tener a educación y la política que tiene que ver con las posibilidades de la participación política que se puede ejercer. Ahí la Dra. Villaseñor refirió a Martha Nussbaum quien señala diez capacidades funcionales humanas para medir el buen vivir de las personas. Estas son: vida, salud corporal, integridad corporal; sentidos, imaginación y pensamientos, emociones, razón práctica, afiliación, otras especies, capacidad para jugar y control sobre el entorno de cada uno. Sugiero checar el texto de Nussbaum.

La Dra. Claudia Ramírez Culebro por su parte, hizo énfasis en que vivimos en la era de la información, de la revolución tecnológica y en una sociedad que favorece el individualismo como lo señala Castells y ella cree que la educación es el medio para transformar esta realidad, pero que se tienen muchos retos para que la educación pueda cumplir esta tarea, como que la educación sea para todo, que sea incluyente, pertinente y de calidad, que promueve la autonomía y que fomente la curiosidad. Que es necesario que los educadores seamos promotores de oportunidades de aprendizaje y que formemos en lo global, para actuar en lo local. Refirió que la investigación llega tarde a la educación y que por eso hay que atreverse a hacer cosas diferentes.

Finalmente, Rafael de Regil, nos hizo ver que el mundo siempre está en incertidumbre y que el ser humano está dotado para enfrentar esta. A pesar de esto cree que hablar de educación es hablar de lo profundamente humano y que la universidad tiene en sí misma una vocación de servicio, que tiene como misión la transformación de la sociedad. En ese punto nos sugirió que leyéramos a Fromm con su texto: “La revolución de la esperanza”. Y señaló que la esperanza es la condición en la que el ser humano vive en posibilidades de lo real, es decir, “entre el ya y el todavía no”. Nos sugirió formar personas que sean agentes de su propia vida, conformar comunidades que se apoyen y guíen e hizo el señalamiento de que educar es estar abierto al misterio humano que somos.

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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Después de todas estas reflexiones, se llegaron a conclusiones en donde vimos que la situación es grave pero que siempre existe la esperanza de la educación, de formar a las personas que podrán tomar la decisión de cambiar este mundo y de todos modos, seguiremos viviendo en la incertidumbre de no saber qué es lo que viene.

 

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