“La presencia de la ausencia”, un homenaje a la esperanza

“La presencia de la ausencia”, un homenaje a la esperanza

Marcha de familias de personas desaparecidas en Puebla, 2015 Foto: Marlene Martínez
Marcha de familias de personas desaparecidas en Puebla, 2015
Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

“La presencia de la ausencia” es un libro con 14 historias de vida de personas desaparecidas. Ninguna de las historias dice cómo, ni quién les desapareció. Ninguna de las historias cuenta el calvario que vivieron los familiares en las agencias de Ministerios Públicos, ni tampoco las búsquedas de cuerpos en los montes. “La presencia de la ausencia” recopila los sueños, los gustos y los retratos de 14 personas que desaparecieron en Nuevo León, familiares de las personas que integraron el colectivo Fuerzas Unidas por nuestros Desaparecidos en Nuevo León A.C., (FUNDENL).

El libro fue presentado este martes en la Universidad Iberoamericana Puebla por Galilea Cariño, directora del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (Idhie); Misraim Hernández, activista de Continente Puebla y defensor de Derechos Humanos; Angélica María Ávila Ramírez y Jorge Verástegui, familiares de personas desaparecidas de Nuevo León y Coahuila.

Jorge, cuyo hermano y sobrino desaparecieron en 2009, dijo que la desaparición de una persona es una acción que tiene como único objetivo erradicar la existencia de un ser humano. Pero ante esta acción, la respuesta de los familiares al Estado y a los grupos del crimen organizado es que no van a permitir que sigan los desaparecidos.

Misraim Hernández, quien también forma parte de Bordados por la Paz Puebla, habló de cómo el movimiento nacional de hilo y aguja se fusionó haciendo una suerte de simbiosis con los desparecidos. Al respecto, Jorge Verástegui dijo que los bordados son una forma de cambiar las narrativas, de resignificar la desaparición.

Angélica, cuyo hijo Gino Alberto también fue desaparecido, dijo que cuando eso pasa se manifiestan otras problemáticas: falta de dinero, descuido de los hijos, problema de salud, traumas psicológicos. Ella personalmente llegó a FUNDENL a través de Bordados por la Paz porque, dijo, por medio del bordado se sensibiliza y hace consciencia de la terrible tragedia de la desaparición.

Cuando Angélica llegó al grupo no sabía que iba a tener que trabajar por todas partes: trabajar para que las autoridades hicieran su trabajo y trabajar para sensibilizar a la sociedad y que entendiera que atrás de cada persona que falta hay muchas más que se quedan con eso.

Este libro no es un homenaje a la ausencia, es un homenaje a la esperanza de verlos regresar, y a la lucha de sus padres, madres, hermanos, tíos, tías y esposos

Un desaparecido causa un desastre en cada familia. Lo cual implica que en medio de ese caos y dolor se siga luchando y exigiendo. Pero de los efectos psicosociales de los familiares que se quedan, dijeron los miembros de FUNDENL, se sabe muy poco.

El libro está conformado por una serie de escritos que sirven también como catarsis, donde los familiares le escriben a sus seres queridos. Las palabras, dijo Misraim, son una forma de fugar el dolor, y no sólo parte de las madres y padres sino de otros familiares y de amigos.

La directora del Idhie, Galilea Cariño, recordó que cuando la agrupación de búsqueda de desaparecidos recibió el reconocimiento Tata Vasco, les pidieron que como universidad se unieran. Pidieron que las universidades formaran profesionistas sensibles y comprometidos que ayuden en la búsqueda de desaparecidos, que estén interesados en la realidad.

La introducción del libro fue escrita por el Doctor Alejandro Vélez Salas, integrante de Nuestra Aparente Rendición. En él, Alejandro hace una analogía de los familiares con los astrónomos que buscan estrellas en el desierto de Atacama. La diferencia es que ellos sí pueden dormir por las noches, pero los miembros de FUNDENL, no. Las madres no descansan porque sus hijos no han llegado a casa. Y también habla de cómo la gente puede ser empática con los buscadores de estrellas, pero no con los buscadores de personas. 

Angélica dijo que “La presencia de la ausencia” fue hecho para mostrar las historias de personas con vidas y con sueños. “¿No basta esto para hacerlos regresar?”, se preguntó. “Este libro no es un homenaje a la ausencia, es un homenaje a la esperanza de verlos regresar, y a la lucha de sus padres, madres, hermanos, tíos, tías y esposos”, dijo.

Respecto al libro, Jorge Verástegui lo describió como una historia interrumpida. Lo más difícil fue no saber en qué tiempo poner los verbos: si en pasado o en presente. Cuesta hablar en pasado porque siguen esperando que regresen, que cada desaparecida y desaparecido continúe su historia. Y esta forma de acercarse a las personas a través de las historias de vida y no del dolor es otro intento para sensibilizar y hacer entender a la sociedad que cualquier persona puede desaparecer, que a cualquiera le puede pasar.

Jorge dijo que aunque generalmente no es recomendable prestar un libro porque no se regresa, lo que quieren con “La presencia de la ausencia” es que se lo quede otra persona y que a su vez se lo dé a alguien más. El decir, “te presto un poco de realidad”. Y si esto no funciona, dijo el joven que se convirtió en activista desde la desaparición de su hermano y su sobrino, seguirán en la lucha traduciendo su dolor. “Si no sirve buscaremos otra forma pero seguiremos ahí recordando que hay cientos de miles de familias incompletas. Bordando, escribiendo, gritando sus nombres hasta encontrarles, porque no hay otra alternativa”.

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