La pluma punk de Wenceslao Bruciaga

La pluma punk de Wenceslao Bruciaga

“Desgraciadamente la vida no es ese arcoíris que representa al movimiento (LGBT). La vida es dura y a veces se aprende a golpes”

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Ámbar Barrera

@Dra_Caos

Wenceslao Bruciaga es escritor, periodista, cronista y, como él mismo se describe en redes sociales, melómano irremediable, homosexual resignado y antisocial. Lleva 10 años escribiendo una columna para Milenio donde, sin filtros y sin ser políticamente correcto destruye con una mirada crítica lo que puede nombrarse como “el mundo gay”.

Un amigo para la orgía del fin del mundo es el primer libro de Wenceslao, en el que se recopilan algunas de sus columnas, así como otros textos que ha publicado en medios como Noisey.

Uno de los primeros textos del libro habla de una ocasión en la que lo invitaron a una mesa de diálogo a la par de algunos activistas de la comunidad LGBTTTI, y cómo no aguanto la risa cuando un joven del público dijo a punta de lágrimas que era hostigado por su padre y su hermano por ser gay y lo obligaban a realizar actividades domésticas como planchar.

Wenceslao fue juzgado entonces con la mirada de los presentes pero su opinión fue directa: “¿Por qué no avientas la plancha, le entras a los golpes con tu papá y tu hermano y les callas la boca?”. Aunque censuraron al escritor por su consejo de actuar con violencia, al final del texto reflexiona: “Desgraciadamente la vida no es ese arcoíris que representa al movimiento. La vida es dura y a veces se aprende a golpes”.

Así es el pensamiento de Wenceslao Bruciaga y con su pluma lo proyecta en el libro.

–Todo mundo habla de matrimonio y están paniqueadísimos porque la iglesia católica les va a tirar el matrimonio. Se oirá muy gacho pero mucho tiempo vivimos sin matrimonio y no nos morimos por eso. Creo que su lucha es más bien buscar el visto bueno del heterosexual y no reafirmar una identidad gay. Y yo creo que un gay no tiene que andar por la vida cayéndole bien a los heterosexuales. Los heterosexuales han tenido siglos para formarse una identidad y creo que ahora es tiempo de forjar una nosotros -dijo Wenceslao hace un par de semanas en Cholula, Puebla, donde hay más iglesias que escuelas.

Somos un grupo diferente y en medida en que no nos reconozcamos como un grupo diferente, nos van a seguir atacando, porque los heterosexuales son los que están poniendo las condiciones. Por eso digo que el matrimonio no es algo que debamos decir que “nos lo ganamos”, como si fueran las migajas que nos dan los heterosexuales.

Durante la visita para presentar su libro en Casa Nueve, recordó que en otra charla a la que lo invitaron, algún conservador “de esos que nunca faltan” preguntó que por qué darle derecho al matrimonio a personas que son «tan promiscuas». Lo primero que respondieron los activistas fue algo así como: “Pero no todos somos así, no todos somos inestables, promiscuos o dramáticos”.

–Yo sí me reconozco como inestable, como promiscuo, como usuario de drogas duras… ¿Y qué? Aun así tengo derechos. ¿Por qué me voy a avergonzar de eso? ¿Por qué negar si somos como los clichés? Creo que negarlo es como la doble moral que tanto le ha funcionado a los heterosexuales.

Cuando le han preguntado a Wenceslao qué opina del matrimonio responde que está a favor del derecho pero no de cómo se plantea, porque en muchos sentidos cree que el matrimonio genera marginalidad para las personas que justamente se reconocen como adictos, promiscuos o emocionalmente inestables.

–Somos un grupo diferente y en medida en que no nos reconozcamos como un grupo diferente, nos van a seguir atacando, porque los heterosexuales son los que están poniendo las condiciones. Por eso digo que el matrimonio no es algo que debamos decir que “nos lo ganamos”, como si fueran las migajas que nos dan los heterosexuales.

En su opinión, los gays se han vuelto más conservadores en los últimos 10 años, mientras que los heterosexuales cada vez son más liberales.

Algo que llama su atención es el cambio en el discurso de las marchas por el orgullo gay, pues mientras en las primeras a las que asistió, a mediados de los 90, el discurso giraba en torno al respeto y el orgullo de la diversidad, ahora el peso recae en una búsqueda de equidad.

–Hoy todos quieren ser iguales. Lo que yo me pregunto es ¿igual a quién? Creo que igual a los heterosexuales.

En su libro, Wenceslao también critica la discriminación dentro de la misma comunidad LGBTTTI: discriminación racial, económica, etc. También habla sobre Agnes Torres e incluso incluye las crónicas sobre algunos ejercicios periodísticos que realizó hace tiempo como infiltrarse en el grupo de Courage Latino, o de la ocasión que se fue a San Francisco para hacer cine porno bareback.

En un futuro próximo, Wenceslao se prepara para regresar a sus orígenes y publicar una nueva novela de ficción que ya está en proceso y espera que salga a inicios del próximo año. Y además se encuentra trabajando sobre otra historia, también pensada para ser novela, inspirada en géneros como el policiaco y el cyber punk.

 

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