Hardcore Henry, lo prometido es deuda: una nueva era del cine y...

Hardcore Henry, lo prometido es deuda: una nueva era del cine y los videojuegos

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Héctor Jesús Cristino Lucas

Los tráilers son todo un tema de análisis en la New Age. Por un lado existen aquellos que muestran más de lo debido, incluyendo revelaciones tan importantes que una vez vistas, la trama pierde sentido; no hay nada más que descubrir. Otros en cambio revelan sólo las mejores escenas, dándonos películas completamente diferentes a lo que en realidad son. Sin embargo son una herramienta tan indispensable hoy en día que incluso sirven como preámbulo para medir si la película tendrá éxito o no. Ocurrió recientemente con el reboot de Ghostbuster, que tras mostrarlo en Youtube el público se fue encima. Juzgar a una película por su tráiler, al parecer, no es lo mismo que juzgar a un libro por su portada.  

Con Avenida Cloverfield 10 ocurrió algo interesante. A una semana de su estreno, sin previo aviso, sin ningún Red Band o fotografías del set de grabación, se lanzó un breve tráiler que confirmaba la leyenda. Había una secuela de aquella Cloverfield del 2008, pero en un formato distinto, con una historia y personajes completamente diferentes. Esto significó una intriga fascinante y ayudó a acarrear más público del que se esperaba. Ese es el punto. Los tráilers son pequeñas pruebas de marketing bastante visionarias y con más peso de lo que se cree. Debe mostrar sin revelar. Intrigar sin exagerar. Pero lo más importante, debe prometer, y la película cumplir.

En el 2013 la banda punk Biting Elbows publicó en Youtube su video musical Bad Motherfucker del que no sabríamos nada si no fuera porque el cineasta Darren Aronofsky -autor intelectual de Pi o Requiem for a dream– lo compartiera a través de su cuenta de twitter ese mismo año. El video se viralizó tanto debido al formato del mismo -una violenta secuencia continua en primera persona- que llamó la atención de un prospecto a cineasta llamado Ilya Naishuller. Desde entonces se comentó que traería a la pantalla una experiencia similar, ultra violenta y con una acción tan explosiva que asemejaría a un videojuego shooter de inicio a fin.

Naishuller trabajó en su proyecto desde entonces y ya para el 2015 se publicó el primer tráiler de una excéntrica película llamada Hardcore Henry en el mismísimo canal de la banda Biting Elbows. En él se mostraba la perspectiva en primera persona de un personaje, aparentemente mitad droide y mitad humano -cyborg-  enfrentándose a centenas de soldados y criminales. Esta era la propuesta del ruso; una experiencia sin límites que ahora mismo es considerada la primer película Point Of View (punto de vista) de la historia. Incluso hay críticos que consideran Hardcore Henry una pionera capaz de abrir tendencia en el mundo del cine.

Por supuesto, bajo este título hay quienes se levantaron a protestar. Sobre todo por aquellos que asocian el film con los ya desgastados Found Footage, pero sin duda hay mucha diferencia. Empecemos aclarando que este último subgénero tiene como regla primordial ser un metraje encontrado; un documental falso que revele alguna situación sobrenatural. La propuesta de Naishuller en cambio, es la emulación de una perspectiva usada recurrentemente en los videojuegos del tipo shooter. He ahí la gran diferencia. Pero existe algo importante que nadie ha mencionado. La antesala de este estilo viene del propio Hitchcock.

El formato en primera persona usado para representar la perspectiva del asesino en Psycho fue para 1962 totalmente vanguardista. Luego, el mítico John Carpenter retomaría la idea con su opera prima Halloween, pero el estilo de ambas se limitó a pequeñas escenas con la intención de incentivar aún más el suspenso entre la audiencia, y de encarnar, por supuesto, el pellejo del antagonista. Sin embargo, Hardcore Henry se inclina a una experiencia de hora y media en primera persona como nunca se había hecho antes. Saltos, disparos, golpes y explosiones. Todo en la perspectiva continua e incesante de un personaje con un solo propósito. Cuyo guión, también posee uno.

Está claro que la película no tiene ninguna profundidad. Es una trama tan sencilla que al igual que Irreversible de Noé, lo que importa aquí no es la historia sino cómo es que se cuenta. Es sólo acción en primera persona. Es un montón de adrenalina explosiva sin mayor filosofía o significado de fondo, pero el tráiler no mostró nada que no prometiera, y eso es justo lo que Ilya Naishuller nos dio.

El término correcto para definir a la película ya la han dado en diversos sitios: un videojuego interruptus. Porque efectivamente, Henry Hardcore es la emulación de algo más; es la imitación que hace un arte de otro arte, como el cine surrealista la emulación de los sueños, pero la realidad siempre está ahí… tanto el film no es ningún videojuego, como el surrealismo tampoco son los sueños. Son escenarios cercanos. Una breve probada de algo que conoces pero que no puedes manipular. Sólo sentarte y vivir la experiencia ininterrumpidamente. He ahí una forma de definirla: un film de experiencia. En los videojuegos tú tienes la libertad, pero aquí, sólo eres espectador.

Anteriormente se ha intentado ofrecer filmes con estas mismas características pero que han muerto en el intento. Bien recordarán la fatídica adaptación de Doom que dirijo Andrzej Bartkowiak y que protagonizó Dwayne Johnson en el 2005 -que como mera curiosidad, iba a ser dirigida por Álex de la Iglesia y protagonizada por Arnold Schwarzenegger- donde plasmaron una breve escena de shooter casi al final de la película. Otro ejemplo lo tiene la secuela Silent Hill: Revelation donde además del uso del 3D se opta por una experiencia más cercana al Survival Horror de este tipo de videojuegos, aunque la crítica definitivamente no le dio su aprobación.

La pregunta no radica entonces en si Henry Hardcore es buena. Radica en si realmente está abriendo una nueva era entre el cine y los videojuegos, porque aquí el tema de debate cambia. Y aunque la pregunta sea arriesgada, podemos intuir en que lo es. Con la realidad aumentada de algunos videojuegos actuales, por ejemplo, del tipo Pókemon Go, la emulación de experiencias se han multiplicado con el único fin de trasgredir la realidad, o cuestionarla tal vez. Y si esta película se volviera tendencia, tendríamos nuevos métodos de realidad virtual. Es decir, una especie de Tron que combinase dos artes -cine y videojuegos- con el fin de conseguir más experiencias emuladas.

Parece que es algo ya visto pero hay mucha diferencia. Definámoslo entonces como la unión de una realidad virtual y el cine 4D en una sola maniobra. Recordarán el cortometraje de horror Help lanzado por Google Spotlight Stories en abril de este año, como uno de los primeros prototipos en realidad virtual enfocado no sólo a los videojuegos sino al cine mismo.

Hardcore Henry es entonces una experiencia ya conocida pero vista a través de los ojos de un lenguaje diferente. Explosiva e imparable. Sin personajes profundos o historias que cambien tu vida, claro está, pero con innovadoras escenas como nunca antes se habían intentado, al menos no íntegramente en una película. Además Tim Roth hace un cameo como mero apoyo a este film ruso, y el divertido mashup entre temas de Frank Sinatra y Queen –siendo la de Don’t stop me now la más lograda–, la vuelven tan amena como interesante, muy similar incluso a la fantástica e hilarante escena de pelea que vimos en Kingsman pero en formato Point Of View.

En ocasiones, sin duda hay películas que cuestionan su propia ontología, y a veces, sólo a veces, ese cuestionamiento es más importante que la propia película. Y siendo el cine el arte que parece más cercano a la muerte en estos momentos, pudiera ser un salto interesante voltear a ver la propuesta del ruso Ilya Naishuller como parteaguas de una nueva era. De ser así, que ya lo creo, esta película sería más importante de lo que aparenta, y no por la historia que ofrece, puesto que es lo de menos, pero sí por su gran experiencia.

Con ustedes, Hardcore Henry, lo prometido es deuda: una nueva era del cine y los videojuegos.

Sinopsis:

No recuerdas nada, principalmente porque has sido devuelto a la vida por tu esposa. Eres un cyborg llamado Henry y cuando descubres lo que ha sucedido con tu mujer, tu objetivo será vengarte atravesando toda Moscú si es necesario. Cinta de acción rodada íntegramente en primera persona.

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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