En Cuba la violencia de género es invisible
No hay leyes que protejan a las mujeres y en caso de una agresión se impone una multa de máximo 4 dólares
Por Aranzazú Ayala Martínez @aranhera
27 de septiembre, 2016
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Tomada de martinoticias.com

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Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Ileana y Miriam son dos periodistas cubanas de la vieja generación, esa que todavía nació y creció con el bloqueo y todas las restricciones. Ileana Álvarez es editora de la revista Árbol Invertido, y Miriam Herrera es parte de la Asociación Pro Libertad de Prensa, APLP. Y aunque ya han visto cambios dentro de la isla, la violencia de género es algo que aún no se ve ni se reconoce.

Entrevistadas por Lado B durante el «Foro Internacional Voces Abiertas: Periodismo latinoamericano en sociedades restrictivas», organizado por el Institute for War & Peace Reporting, ambas reconocieron que uno de los principales problemas es que no se habla del problema y que nadie lo reconoce.

“La violencia de género en Cuba aunque está, no está penada, no está regulada por la ley, es decir no existe una ley que ampare realmente a la mujer contra el maltrato físico, los maltratos domésticos, el maltrato policial, etcétera. Sí existen leyes de ayuda, de equidad, pero a nivel de ley, eso a nivel social realmente no ocurre”, dijo Ileana.

La reportera y editora agregó que tanto la sociedad como el gobierno dicen que la mujer cubana no es violentada, pero finalmente la sociedad isleña es una sociedad machista que atraviesa al gobierno y a sus habitantes.

Otro de los principales problemas que señalaron Miriam e Ileana es la ausencia de cifras. “Muchas veces no se conocen las estadísticas, ni los periodistas tienen acceso a las estadísticas de la violencia de género porque también están reguladas a nivel de gobierno; a veces realmente el gobierno ni las contabiliza porque trata realmente de ocultar y de engañar en ese sentido, de silenciar que esto está ocurriendo en la sociedad”, explicó Ileana.

En su opinión hay una ausencia de temas de género también en el periodismo y aunque los medios alternativos están abordándolos poco a poco, todavía hace mucha falta.

“El periodismo de alguna manera, como es un periodismo oficial, ha contribuido (a esta invisibilización). Estoy hablando del periodismo oficial, porque a nivel alternativo sí, de alguna manera se está tratando de visibilizar esa violencia, pero no es suficiente. Aún dentro del propio periodismo alternativo considero yo que debe lucharse por lograr que esta brecha salga a la luz y que sea tratada con mucha más fuerza, mucha mas eficiencia, mucha más sistematicidad por los medios alternativos ya que los medios oficiales no lo hacen, entonces nosotros vamos a cubrir. Pero deja te digo, no es una carencia solamente de los medios oficiales sino también de los alternativos porque es que el machismo también llega en mi opinión a esos medios alternativos.”

“Los periodistas a veces temen llegar a ello o a veces no pueden llegar a ello, porque como el gobierno va a tener alguna represalia contra ellos de alguna manera si declaran y visibilizan esta violencia, o por otra parte no tienen la fuente”, dijo la editora.

[pull_quote_right]A veces las mujeres mismas ocultan esta violencia y no la declaran en los centros penitenciarios porque no se sienten protegidas, no encuentran un resguardo, no encuentran una organización, se encuentra desprotegidas totalmente y tienen miedo a veces de declarar la propia violencia por más violencia y porque a veces la misma población dice «son cosas de mujeres, son cosas entre hombre y mujer» y no debe por tanto uno intervenir en ello y se deja así[/pull_quote_right]

Miriam coincidió en cuanto a que no hay registros estadísticos. Y tal y como pasa en México, no se sabe estadísticamente cuántas muertes de mujeres al año hay por causas violentas, porque no hay datos, y porque se cubren poniéndolo como “un drama pasional”, un problema entre pareja.

Las pocas cifras y datos que hay casi siempre se restringen a estudios académicos que no tienen una incidencia, porque no salen de las instituciones académicas y la mayoría de la población no tiene acceso a ellos.

Así como en México, hay una normalización pero también un gran desconocimiento de parte de las propias mujeres. Miriam dijo que las mismas mujeres no saben que están siendo violentadas, porque lo ven como algo natural. “Le preguntas a una mujer que el esposo la golpea, el hijo la maltrata inclusive de un gesto y te dice no, pero eso no es así. En los casos más severos ella se siente culpable.”

Agregó que el problema de la violencia contra las mujeres no es totalmente culpa del régimen cubano, sino que viene de la educación de la propia sociedad que desde la infancia se les enseña que el hombre es el fuerte, el que domina.

¿Y las leyes? Las periodistas dijeron que no hay legislaciones para proteger a las mujeres de la violencia. Si denuncian, el castigo para el agresor es una multa de 100 pesos cubanos o menos (alrededor de 75 pesos mexicanos o 4 dólares).

La única organización en Cuba que se supone fue creada para ayudar a la mujer se llama “Federación de la Mujer cubana”. La editora de Árbol Invertido dijo que esta institución “realmente es una organización vacía, como la mayoría de organizaciones estatales del país, es una organización que no ayuda a proteger a la mujer, que no ampara a la mujer”.

“A veces las mujeres mismas ocultan esta violencia y no la declaran en los centros penitenciarios porque no se sienten protegidas, no encuentran un resguardo, no encuentran una organización, se encuentra desprotegidas totalmente y tienen miedo a veces de declarar la propia violencia por más violencia y porque a veces la misma población dice «son cosas de mujeres, son cosas entre hombre y mujer» y no debe por tanto uno intervenir en ello y se deja así”, lamentó Ileana.

El feminismo es una palabra que todavía da miedo en la isla. También existe una ausencia de organizaciones de la sociedad civil que aborden temas de violencia de género y empoderamiento.

“Primeramente en Cuba tenemos que enseñar a las mujeres qué cosa en empoderarse, qué cosa es tener respeto por tu género. Eso no quiere decir, porque se tiene miedo a la palabra feminista, que tú vas a agredir al hombre. Tú necesitas  un espacio social en el que tú eres igual que el hombre”, concluyó Miriam.

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Aranzazú Ayala Martínez
Periodista en constante formación. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014. Segundo lugar Premio Rostros de la Discriminación categoría multimedia 2017. Premio Gabo 2019 por “México, el país de las 2 mil fosas”, con Quinto Elemento Lab. Becaria ICFJ programa de entrenamiento digital 2019. Colaboradora de “A dónde van los desaparecidos”