Política de David Runciman
Acercarnos en México a un libro que tiene como título Política puede ser un gran riesgo, sobre todo cuando en nuestro país prolifera la corrupción en ella; un país en el que continuamente se desmorona la imagen política es lo que, desde hace mucho tiempo, resulta el pan de cada día.
Por José Luis Prado @pepepradog
18 de septiembre, 2016
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José Luis Prado

@pepepradog

[dropcap]A[/dropcap]cercarnos en México a un libro que tiene como título Política puede ser un gran riesgo, sobre todo cuando en nuestro país prolifera la corrupción en ella; un país en el que continuamente se desmorona la imagen política es lo que, desde hace mucho tiempo, resulta el pan de cada día.

David Runciman es un politólogo y columnista en The Guardian y, junto a Tony Judt, una de las plumas más influyentes del pensamiento contemporáneo en materia de Política Internacional.

El autor de Política (Turner, 2014) plantea en su libro el monopolio del estado y la violencia; las nuevas tecnologías como un desafío global y, por supuesto, la ética en el ámbito político: la idea de una cuestión básica de la justicia.

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A partir de estos puntos, el articulista británico pone en escena las diferencias de países tan disímiles como Dinamarca, un país con los más altos índices en lo que a nivel de vida se refiere y Siria, colmado de violencia pero que fue cuna de la civilización, parece algo ilógica esta comparación; sin embargo, no sólo se trata de una cuestión práctica que es la que el sentido común nos propone de primera instancia, sino que, en palabras de Runciman: “Lo que distingue a Dinamarca de Siria es la política…La política no crea las pasiones y los odios humanos, y tampoco tiene la culpa de las catástrofes naturales o de las recesiones económicas, pero puede agudizarlas o mitigarlas.” Algunas de estas ideas podrían hacer que nos pongamos en los pies de los sirios.

En el primer capítulo, a la par de repasar las principales teorías políticas sobre el poder de clásicos como Hobbes, Maquiavelo o Webber, el autor propone mostrar lo que tienen en común el control de la violencia como característica que define a la sociedad política, cualquiera que ésta sea. En el capítulo II, plantea la idea de la revolución en el siglo XXI y no se trata de la política, sino de la revolución de las tecnologías e la información: “Los avances informáticos han propiciado que nos planteemos qué significa poseer algo, compartir algo y tener vida privada. Éstas son algunas de las cuestiones básicas de la política moderna.” Por último, en el tercer capítulo hay una reflexión sobre la cuestión moral que debemos plantear sobre nuestros políticos y nosotros mismos, “¿Por qué toleramos tanta injusticia?” se pregunta el autor.

Se trata de una lectura que, a pesar de poner el dedo en la llaga, nos permite una lectura fluida y que tiene ciertos vestigios de optimismo; en suma, nos advierte de los riesgos que trae consigo la interconectividad global y deja en pie a la política como único camino posible, ya que el consenso siempre será importante para cualquier transición en nuestras sociedades.

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José Luis Prado
José Luis Prado ha sido becario del Fondo estatal para la cultura y las artes de Puebla en las emisiones 2011 y 2013 en la disciplina de cuento; publica en revistas nacionales e internacionales. Actualmente imparte talleres de cuento en la Escuela de Escritura y en los talleres artísticos de la BUAP.