Radiactividad en las calles: lecciones en el Siglo XXI

Radiactividad en las calles: lecciones en el Siglo XXI

A propósito del densímetro robado el 5 de agosto en Sonora, el Dr. Dr. Sandoval Villalbazo, docente e investigador de la Ibero, reflexiona sobre los bajos estándares con que se maneja material peligroso como este, aun cuando es usado comúnmente en la industria

material-radioactivo
Alfredo Sandoval Villalbazo* | Prensa Ibero

@prensaibero

Durante el pasado fin de semana fue reportado el robo y la recuperación de un densímetro utilizado en procesos de análisis de suelos, el cual contiene  fuentes radiactivas indispensables para su funcionamiento.

El dispositivo se transportaba en el estado de  Sonora, en una camioneta pick up. Al darse el aviso correspondiente se emitió una alerta en varias entidades  de la República Mexicana y se transmitieron de manera oportuna recomendaciones a la población en caso de posesión o hallazgo.

Es oportuno abundar sobre la naturaleza del fenómeno físico involucrado, el detalle de los riesgos ante  mal manejo del material y los procedimientos que un ciudadano común debe realizar ante el hipotético hallazgo de este tipo de sustancias.

El densímtro es ampliamente utilizado en la industria de la construcción, pero debe ser manejado con extremas precauciones, ya que contiene Cesio-137 y Americio-241/Berilio

La física inherente al funcionamiento del densímetro es muy parecida a lo que observamos cada amanecer en la Ciudad de México al intentar visualizar  los volcanes. Cuando la concentración de contaminantes es baja, la luz viaja libremente y podemos observar a la colosal pareja. En contraste, cuando la densidad de partículas es alta, la luz es bloqueada  y ambos  volcanes son inobservables desde la ciudad.

De manera análoga, la radiación emitida desde las fuentes sufrirá pocas alteraciones al atravesar  suelos poco densos y será alterada notablemente por efectos de concentración y/o humedad en caso  contrario (esta tecnología también es usada en regiones para medir densidades de hormigón y asfalto). El aparato es ampliamente utilizado en la industria de la construcción, pero debe ser manejado con extremas precauciones, ya que contiene Cesio-137 y Americio-241/Berilio.

Es interesante observar que en el año 2010, estudiantes del Instituto Politécnico Nacional realizaron una tesina en la cual describen altos  riesgos derivados del transporte y la manipulación de este aparato (densímetro nuclear modelo MC-3. Nota el pie de página1).

En el documento de 168 páginas se proponen medidas de seguridad útiles  para minimizar los riesgos de robo, así como protocolos adicionales a los ya existentes en caso de eventualidades. Las imágenes mostradas por los medios de comunicación relacionadas con el transporte  del equipo robado recientemente muestran que las medidas propuestas están lejos de ser implementadas a nivel nacional.

El Cesio-137 genera gases altamente tóxicos al contacto con el agua (pueden ser mortales al inhalarse), la radiación de este isótopo sobre las células genera malestares agudos (nausea, vómito y diarrea), e inclusive puede dar lugar a  cáncer años después de ser absorbida.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Por su  parte, el Americio-237/Berilio es  también altamente tóxico: su contacto con la piel genera quemaduras graves y su radiación se concentra en los huesos pudiendo provocar cáncer en éstos.

Es muy importante recalcar que una fuente radiactiva no debe ser tirada a la basura o abandonarse. Afortunadamente la contingencia fue resuelta a pesar de que eso fue precisamente lo que terminó ocurriendo. El material radiactivo fue depositado en una banqueta transitada, dentro de una bolsa negra de basura corriéndose el riesgo de que éste fuera manipulado inapropiadamente (con todos los riesgos señalados).  La respuesta responsable de la ciudadanía a las alertas se combinó con una eficiente movilización de los cuerpos de seguridad para evitar daños graves.

Ante la identificación del símbolo universal de radiactividad debe llamarse a las autoridades responsables (Protección Civil y/o Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias). Las autoridades verificarán el estado del material, para después apoyarse en personal especializado en el manejo del mismo (en México el organismo  responsable de este procedimiento es el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares).

La disposición final del material implica tiempos y costos de moderados a altos, pero el cumplimiento de los protocolos es necesario para garantizar la salud de la población que pudiera estar en riesgo. Hace 120 años la naturaleza de los fenómenos radiactivos era desconocida para la humanidad, pero a lo largo de estas  décadas  la física nuclear ha posibilitado el desarrollo de valiosos dispositivos  en  áreas tan diversas como la medicina y la ingeniería civil.  Los fundamentos de la tecnología deben ser conocidos por nuestra sociedad, de forma que ésta pueda ser aprovechada y manejada con seguridad, aún en casos de contingencia.

1 La tesina mencionada es de acceso público y puede encontrarse en la dirección electrónica: http://tesis.ipn.mx/bitstream/handle/123456789/5952/I7.1872.pdf?sequence=1

* El Dr. Sandoval Villalbazo es académico del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

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