Crece el empleo informal y golpea sobre todo a las mujeres
La informalidad laboral que se ha disparado en el cierre del sexenio de Moreno Valle no se había registrado desde su primer año de gobierno
Por Ernesto Aroche Aguilar @earoche
25 de agosto, 2016
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Ernesto Aroche Aguilar

@earoche

En el cierre del sexenio la informalidad laboral se le disparó al gobierno del estado. Las mediciones del Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inegi) muestran que en el último año de la administración morenovallista la curva del empleo  informal creció en cuatro puntos porcentuales rompiendo así la tendencia a la baja que se había registrado desde el primer año de la administración del panista.

La problemática del empleo informal, y que de acuerdo con el Inegi se define como aquel “que opera a partir de los recursos del hogar, pero sin constituirse como empresa”, tuvo su repunte en este 2016, cuando la tasa brincó de 27.9 a 31.8 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que significa que en el último año 108 mil 53 personas se incorporaron el mercado informal.

Aunque el mayor crecimiento del empleo en ese sector de la economía es sobre todo un problema de género, pues mientras que para las mujeres se incrementó la tasa de informalidad, en el caso de los hombres la tasa tuvo una caída con respecto a los últimos once años, de 2005 a la fecha.

Las cifras del Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo que trimestralmente da a conocer el Inegi muestran que la tasa de informalidad para las mujeres ha tenido tres picos en los últimos dos sexenios: 2008, 2012 y 2016. En el segundo trimestre de esos años la cifra llegó a 36.7, 36.4 y 35.7 por ciento respectivamente.

Mientras que la cifra de empleo informal masculino registró las siguientes cifras en los mismos años y periodos 30.6, 30.7 y 29.4 por ciento.

Como se observa, el punto histórico más alto se registró en 2008, pero es en segundo trimestre del 2015 cuando la diferencia genérica entre las tasas es la más alta en todo el periodo pues llegó a 6.6 puntos porcentuales.

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Así, mientras que entre los varones la tasa reportada fue de 29.4 por ciento para las mujeres fue del 35.7 por ciento. Es decir que para las mujeres es mucho más probable que obtengan un empleo en el sector informal de la economía que en el formal.

Estos datos de la precarización del empleo femenino se registran en el cierre de un sexenio que no se ha caracterizado ni por la inclusión de mujeres en puestos de dirección como lo ejemplifica la conformación del gabinete en estos momentos, pues solo tiene a mujeres en dos de los 15 espacios posibles, Mercedes Aguilar López –titular de la secretaría particular del mandatario– y Patricia Vázquez del Mercado –actual secretaria de Educación Pública del estado–, es decir apenas 13.3 por ciento.

Ni por su atención a la violencia exacerbada que se ha registrado en este sexenio y que se refleja en el incremento de feminicidios en la entidad, pues no fue hasta que la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la violencia contra las Mujeres (Conavim) emitió una serie de recomendaciones para atender la problemática que se vive en el estado, que la administración del panista comenzó a poner en marcha algunas políticas de contención.

Las cifras del Inegi muestran también que la brecha en el periodo de análisis se cerró entre 2009 y 2010, cuando la diferencia fue de menos de medio punto porcentual.

Con el inicio de la administración que encabeza Rafael Moreno Valle si bien comenzó a reducirse el porcentaje de empleo informal en general, tras el pico que se registró en 2010 cuándo la tasa escaló hasta 36 por ciento del total de la Población Económicamente Activa, también es en este sexenio cuando comenzó a ensancharse la brecha genérica.

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