Tres reflexiones sobre una rodada nudista
¿Qué hacen cien personas en pelotas en un parque? Si hablamos en específico del 18 de junio en la ciudad de Puebla, eran los participantes de World Naked Bike Ride (WNBR) o Rodada Nudista que salieron del parque de las Ninfas para hacerse más visibles y exigir respeto hacia los ciclistas poblanos.
Por Samantha Paéz @samantras
04 de julio, 2016
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Tomada de facebook.com/hector.oliverescobar/

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Samantha Páez

@samantras

¿Qué hacen cien personas en pelotas en un parque? Si hablamos en específico del 18 de junio en la ciudad de Puebla, eran los participantes de World Naked Bike Ride (WNBR) o Rodada Nudista que salieron del parque de las Ninfas para hacerse más visibles y exigir respeto hacia los ciclistas poblanos.

El World Naked Bike Ride se realizó también en las ciudades de México, Guadalajara (Jalisco), Morelia (Michoacán) y Ensenada (Baja California) como réplica de un movimiento que nació en Vancouver, Canadá, en 2004 para hacer ver de manera irónica que cuando van desnudos son más visibles que cuando van con ropa.

La cita fue a partir de las 10:00 horas en el parque ubicado en la calle 25 Poniente, a la altura de la calle 17 sur, aunque salimos –sí, digo salimos porque yo también fui no en cueros, pero sí en traje de baño- hasta pasado el mediodía. Muchos aprovechamos los minutos extra para que nos pintaran consignas en el cuerpo o adornos –yo escogí unas flores.

Poco antes de salir del parque uno de los organizadores de nombre Alejandro Barrera invitó a los asistentes a que mencionaran algunos de los objetivos de la rodada, llovieron frases como: respeto al ciclista y al peatón, hacernos visibles (a los ciclistas), libertad de movilidad, disminuir excesiva dependencia del automóvil, el uso pretencioso de la ropa, el culto al cuerpo lejos de la vergüenza y el cuerpo como forma de expresión.

En ese momento también se explicó la dinámica: la gente con los gafetes de staff iría en las orillas del contingente para mayor seguridad, también algunos bloquearían el tránsito vehicular para que pasaran las alrededor de 150 personas que se sumaron al movimiento.

Barrera explicó que de enero a la fecha el atropellamiento de ciclistas aumentó en Puebla y, casualmente, muchos de los responsables dijeron no haber visto al ciclista. Por ello pidió un minuto de silencio para los compañeros muertos.

Poco antes de salir se rifó un cuadro donado por un artista local entre las tres mujeres que decidieron pedalear sin ropa. Y también se hicieron las fotos grupales.

Tomada de facebook.com/hector.oliverescobar/

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Salimos 12:30 pm del parque de las Ninfas para iniciar el recorrido de 30 kilómetros –según dijeron los organizadores-, nos movimos sobre la calle 25 Poniente para tomar la 13 sur hasta la avenida Juárez, subimos hasta la fuente de los Frailes, donde se hizo la primer parada para la respectiva “foto pal Face”.

Rodeamos la rotonda y bajamos hasta la calle 19 sur, en la 23 Poniente nos encaminamos a la 25 Sur, seguimos por allí hasta entroncar con el puente de la Vía Atlixcáyotl. Hubo una nueva parada, Alejandro dijo que el gobierno poblano se comprometió a hacer el puente más accesible para peatones y ciclistas pero no hay banquetas ni ciclocarril.

Puedo decir que el puente fue uno de los grandes retos para mí, primero para subirlo pero también por el miedo que me daba que en el carril de la extrema derecha aún transitaban coches y a gran velocidad, pues no hubo apoyo para la rodada por parte de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPTM).

Llegamos a la Estrella de Puebla, hubo otra parada que muchos aprovecharon para meterse en las fuentes y refrescarse. Allí había un evento de la marca de cámaras fotográficas Canon y todo mundo tomaba fotos. Una policía dijo que no podíamos estar allí desnudos, que nos teníamos que ir, ahora sí les preocupaba la rodada no para protegernos sino para que no les incomodemos. Como nadie le hizo caso acudió a un superior, que le dijo: «No podemos hacer nada, pero los niños…».

Después de refrescarnos y tomar otras fotitos, nos incorporamos al bulevar del Niño Poblano, en el bulevar Atlixco dimos vuelta hacia el circuito Juan Pablo II y en la plaza Triángulo de las Ánimas hubo una parada más. Algunos se quedaron allí. Pedaleamos sobre el circuito, pasó algo curioso en ese tramo: al vernos algunas señoras nos daban la espalda y otra comenzó a reclamar que estuviéramos desnudos o con poca ropa, una mujer que iba en la rodada pero vestida le respondió que si no quería ver no viera, justo al lado de la señora indignada había un señor que nos aplaudió y pidió que gritáramos más fuertes las consignas.

Doblamos en la calle 14 Sur y tomamos la Ciclovía Universitaria (CU), mientras algunos automovilistas nos alentaban con el claxon otra señora nos gritó: «Cochinos, sucios» y otra más con cámara en mano: «Inmorales». Llegando a Ciudad Universitaria dimos vuelta en «U” para ir hacia el centro. Es irónico que al ir en la ciclovía tuve más miedo que en otros momentos, pues en varios de los cruces ya se desdibujaron las líneas de la ciclovía o no está claro quién tiene preferencia, además de que los vehículos que dan vuelta a la izquierda tienen que cruzar el ciclocarril y en algunos momentos sentí que los coches o peor los microbuses podían embestirnos.

Continuamos como va la ciclovía hasta la 31 Poniente, bajamos al bulevar 5 de Mayo y subimos el puente hecho para bicicletas que con el paso de los coches vibra. Allí se hicieron algunas fotos grupales, bajamos el puente y tomamos la calle 4 Sur. Del otro lado de la 31 Oriente había un vehículo estacionado ocupando ambos sentidos del ciclocarril, varios le reclamamos al señor y su respuesta, así como la de su acompañante, fue: «Pero ustedes están desnudos, vístanse», como si el hecho de estar desnudos nos quitara derechos.

Seguimos toda la 4 Sur hasta la 7 Oriente, subimos hasta la 16 de septiembre y nos encaminamos al Zócalo. Los portales estaban repletos de personas, la llegada puedo decir que fue triunfal: hubo aplausos, risas, muchas cámaras, en general una bulla. Las consignas se gritaron más fuerte: “Ahora sí me ves, ahora sí me ves”. La rodada terminó cuando rodeamos el Zócalo hasta llegar a un lado de la Catedral, donde se tomó la foto del recuerdo.

Tomada de facebook.com/groups/wnbrpuebla/

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Hay tres reflexiones que me deja esta experiencia: la movilidad urbana, la doble moral de la sociedad y el morbo sobre el cuerpo femenino.

Organizaciones como el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) y el Consejo Ciclista Poblano (Cadena) han dicho innumerables veces que en el estado se destina poco presupuesto para la movilidad de la mayor parte de los poblanos, puesto que se destina el 80% del presupuesto en movilidad para el automóvil particular, en el cual se transporta sólo el 16% de la población.

En el Foro de Movilidad Urbana Sustentable en la Ibero Puebla, que se hizo en mayo pasado, se dieron cifras clarificadoras: casi la mitad de los poblanos –un 46%- se mueve en transporte público, otro tercio -36%- lo hace caminando, 16% usa el automóvil particular y 2% pedalea. A pesar de ello siete de cada diez pesos que recibe Puebla de la Federación se destinan a infraestructura para el automóvil.

Es decir, que tres cuartas partes de los recursos van para beneficiar al 16% de la población en el estado y sólo tres pesos de cada diez se destinan al 84% de la población.

También las personas más vulnerables son las que no usan automóvil, pues de las tres personas que mueren al día en México por percances de automotores el 56% son peatones y ciclistas. Aunque de los conductores que sufren accidentes, sobre todo por conducir a exceso de velocidad o alcoholizados, el 65% quedó con alguna discapacidad.

En cuanto a la doble moral, pues está cabrón que la gente vea sólo a los ciclistas cuando están desnudos y que algunos los vean con susto, como si no tuvieran un cuerpo propio que vino desnudo a este mundo. Me llama la atención esa señora que mientras grababa con su celular gritó: “Inmorales”.

El cuerpo desnudo como parte de la protesta social es algo visto desde hace varios años, algunos dicen que desde hace siglos.

“El cuerpo puede contener el mensaje, ser soporte del mensaje, o ser él mismo el mensaje, ya que en el cuerpo se produce y articula la ideología política”, dicen Orna Sasson-Levy y Tamar Rapoport, en el libro “Body, gender, and knowledge in protest movements. The Israeli Case”.

Desde hace más de una década integrantes de “Los 400 Pueblos” se desnudaron para llamar la atención sobre el despojo y falta de políticas públicas a favor de los pueblos indígenas.

La última reflexión que me dejó la rodada tiene que ver con el cuerpo desnudo pero de la mujer. En la WNBR la mayor parte de los participantes que se quitaron totalmente la ropa eran hombres, sólo dos mujeres iban desnudas, unas cuantas desnudas de cintura para arriba y otras más íbamos en traje de baño y shorts. Bueno, pues no es sorpresa que las más fotografiadas fuéramos las mujeres.

De manera personal creo que ni en mi primera comunión me pidieron tomarse tantas fotos conmigo como el día de la rodada. Desde antes que empezara tres hombres se acercaron a pedirme una foto, les dije que no. Con extrañeza se dieron la vuelta y se fueron. Durante la rodada me siguieron pidiendo fotos y algunas veces caché a los compañeros tomarme fotos sin que me pidieran permiso.

Cuando decidí ir a la rodada supe que me tomarían fotos, que la gente me voltearía a ver y, en parte, era parte del objetivo del evento que nos vieran. Lo que me sacó de onda es el morbo que vino de las personas que estuvieron pedaleando a mí lado, si todos íbamos desnudos o medio desnudos, ¿por qué el morbo?

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Samantha Paéz
Coordinadora del Observatorio de Violencia de Género en Medios de Comunicación (OVIGEM), periodista y activista. Tengo especial interés en los temas de género y libertad de expresión. Formo parte de la Red Puebla de Periodistas. También escribo cuentos de ciencia ficción.