Medios de comunicación ciudadanos

Medios de comunicación ciudadanos

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Erick Coyotl

@erikcoyotl

En México hablar de medios comunitarios o ciudadanos era un sueño. Apenas hace medio siglo pequeños sectores de la sociedad empezó a nombrarlos.

mural_radio_huayaLlegó entonces el año de 1965, y en Veracruz surgen Radio Cultural Campesina (hoy Radio Teocelo) y Radio Huayacocotla, fungiendo como escuelas radiofónicas. Ambas emisoras cumplieron sus primeros cincuenta años en 2015.

En América Latina este tipo de radiodifusión empezó en Colombia con “Radio Sutatenza”, y en Bolivia con “La Voz del Minero”; ambas en 1947.

Pero ¿cuál es la importancia de crear un medio de comunicación distinto al público y al comercial? Tener “un medio abierto”. ¿Abierto de qué o a quiénes? Abierto a la ciudadanía, y no solo a quien pueda pagar un espacio, o que pertenezca a la administración pública del estado.

¿Y para qué queremos un medio abierto? Pensaría que (por principio) para poder hablar y decir lo que no me permitirían pronunciar en un espacio “publico” o privado.

El mito

Siempre se ha pensado que los medios de comunicación deben ser ocupados por comunicólogos, periodistas y gente especializada en las instituciones académicas; digamos que con alguna destreza comunicativa e intelectual. Así se ha pensado la radio, para quienes tienen “bonita voz”, saben “leer bien” y locutores que cuentan con una licencia para hablar frente al micrófono. O que el papel de la mujer –en el caso de los medios audiovisuales– solo representa una voz agradable y una imagen estética.

En la radio comunitaria lo anterior se vuelve mito. Ahí convergen distintas voces: campesinxs, obrerxs, niñxs y jóvenes. Todas las voces caben ahí, incluso la campesina que no pronuncia bien las palabras, pero que moviliza; el campesino que no entiende de economía, pero conoce el poder del comercio local; o la ama de casa que desconoce los derechos de la mujer, pero denuncia la violencia machista que vive.

Contextos sociales y políticos de los medios comunitarios

Actualmente, en México la radiodifusión y las telecomunicaciones se han dividido en tres sectores: el comercial, el público y el de uso social. Reconociendo en éste último sector a las radios comunitarias e indígenas en la legislación aprobada en 2014.

Y aún cuando se ha tenido este “avance en el país”, las frecuencias de radio y televisión siguen y seguirán estando concentradas en manos de pocas familias que guardan relación con el poder político, pues a las comunidades y pueblos indígenas apenas se les otorgó el derecho mínimo del diez por cierto del total del espectro radioeléctrico.

Sin embargo, no ha sido la concentración de los medios lo único que hizo pensar a las comunidades y pueblos indígenas tener sus propios medios de comunicación.

Fueron los pocos espacios educativos, los abusos de caciques, la imposición política, la depredación del medio ambiente y los megaproyectos sin consenso de las comunidades, lo que provocó la creación de nuevos medios de comunicación administrados por la ciudadanía, como herramienta para hablarse e informarse ente sí, buscando “tener voz e imagen pública”, como lo ha expresado el periodista José Ignacio López Vigil.

Por ejemplo, Radio Teocelo y Radio Huaya tuvieron su primera etapa como proyectos de educación popular, y que transmitían en onda corta, teniendo como función la alfabetización de los habitantes de localidades cercanas. Estás radios trabajaban en un esquema similar a lo que hoy conocemos como telesecundarias.

Para Radio Huaya vino una segunda etapa. “Se planteó una radio que reforzara la cultura de la zona, que transmitiera noticias locales y que estuviera en contacto con la problemática de la región”, me dice el Jesuita Alfredo Zepeda, quien es integrante del Proyecto Sierra Norte Veracruz que incluye a Radio Huaya, dentro de Fomento Cultural y Educativo, una asociación civil creada por laicos y jesuitas.

Hace un año, durante la charla que sostuve con el Jesuita, en el marco del cincuenta aniversario de la radiodifusora, dijo que en 1994 la rebelión zapatista fue una buena noticia para los pueblos indígenas, pero que con ello también se atrajo represión y militarización, que sumado con la matanza de aguas blancas -año y medio después del surgimiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)- el gobierno (de Carlos Salinas de Gortari) llenó todas las Sierras de militares (incluyendo la Sierra Veracruzana), donde la radio fue acusada de meter armas. Hecho que culminó en el cierre de la radio.

Según comentó Alfredo, el gobierno justificó el cierre de Radio Huaya con problemas técnicos, pero antes fueron acusados por transmitir mensajes cifrados, por hablar en lenguas indígenas que el gobierno no entendía. En ese momento –dice él– hubo solidaridad de la gente, organizaciones civiles y medios de comunicación, al grado que a los tres meses el gobierno pidió reabrir (transmisiones) sin antes revisar las fallas técnicas a las que aludieron.

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Zepeda rememora el movimiento zapatista diciendo que el levantamiento fructificó en la entrega de cinco permisos en el año 2005.

“Allí pudimos posicionarnos con ventaja porque ya teníamos la radio, se trataba de una nueva frecuencia en FM, y pudimos salir con 10 mil whats de potencia el día 31 de julio de 2005”.

A la fecha la XHFCE 105.5 FM Radio Huayacocotla es la emisora -posiblemente- más grande de América Latina en cuanto a potencia radial se refiere, pues su frecuencia además de cubrir la huasteca veracruzana llega a la periferia de las Sierras de Hidalgo y Puebla. La Voz Campesina transmite en náhuatl, otomí, totonaco y tepehua, además del castellano.

Retos y alcances

Radio Huayacocotla es parte de la historia de Radio Teocelo. Pero ésta última representa un caso emblemático, al menos para la radiodifusión en México.

La radiodifusora de Teocelo, a sus cincuenta años aún sigue transmitiendo en el 1490 de Amplitud Modulada (AM), aunque esto represente mayor inversión económica, debido a que no le es favorable pasar a la Frecuencia Modulada (FM) por la orografía montañosa que tiene. Sin embargo, la actual norma técnica en radiodifusión, le obliga a cumplir un nuevo reto: reunir al menos cinco millones de pesos para pasar del AM analógico, al AM en Tecnología Digital Terrestre (TDT). ¿Quién solventará exorbitante cantidad?

Pero no solo es emblemática por sus problemas técnicos. Radio Teocelo además de ser una emisora comunitaria es un espacio accesible a la ciudadanía, desde su explanada, en donde se realizan asambleas y talleres abiertos a las comunidades, hasta sus micrófonos.

Con ello, tenemos que hay dos ejes transversales que resolver en los medios comunitarios, ciudadanos o populares:

  1. por principio, asegurar la gestión y sobrevivencia del medio, con participación ciudadana.
  2. una vez establecido, en sus informativos procurar ser un medio que “no se arrugue”, como dicen los compas de Radio Teocelo. A fin de democratizar la palabra.

Esta emisora, instalada en una zona semiurbana del municipio de Teocelo, que además cubre zonas campesinas, a implementado diversas acciones para no dejarse morir, que he llamado “estrategias comunitarias”.

Una de ellas es la realización de rifas y sorteos, además de formar un “club de amigos” que apoya y busca de manera voluntaria donantes para el financiamiento de la emisora, y además cooperan con cuotas de 25 pesos en adelante. A la fecha suman alrededor de 500 personas según indica su página oficial.

Para resolver la tarea periodística y de participación ciudadana implementaron cursos de iniciación a los medios comunitarios, para no “meterse de brujos sin saber de hierbas”, como muchas veces le he escuchado decir a Elfego Riveros, presidente de la Asociación Veracruzana de Comunicadores Populares A.C.

Sumando a ello, crearon el programa “Cabildo Abierto”, un espacio donde se logra escuchar el llamado “periodismo de intermediación”, pues la ciudadanía ejerce el derecho al acceso a la información de frente a funcionarios locales, solicitando desde la emisora una rendición de cuentas.

CabinaRadioXalli
Cabina de Radio Xalli

Esto es lo que podemos vislumbrar por el momento. Sin embargo, el mayor reto es alcanzar que en México haya un mayor número de medios comunitarios e indígenas en manos de la ciudadanía organizada, pues como dato curioso de las mil 645 frecuencias de Radio (al cierre de esta edición) solo 14 concesiones de uso social han sido liberadas bajo la nueva ley en telecomunicaciones, tal como se indica en el cuadro de distribución publicado en la página del instituto Federal de Telecomunicaciones.

Existen otras radios que también son comunitarias (al menos una decena), que no han podido transitar a la concesión, pues actualmente cuentan solo con un permiso, situación que los pone en riesgo de perder su acceso al espectro radioeléctrico, pues dicho estatus legal ha dejado de existir en la legislación actual.

Otras emisoras se encuentran operando con la legitimidad de sus comunidades, lo cual es estrictamente válido cuando se trata de ejercer un derecho humano, pero sobre todo cuando cumplen una función social dentro de la localidad donde se ubiquen, sin embargo, el riesgo que corren es la difamación y la represión.

En Puebla tenemos una sola radio comunitaria con reconocimiento del estado mexicano. Se trata de Radio Xalli, que transmite en el 97.9 FM, ubicada en Palmar de Bravo.

 

Comunicador, arrítmico y comelón. Amante del rock y la trova cubana. Empedernido por una justa reforma agraria del aire en México. Desde 2014 me he dedicado seriamente a la búsqueda de una concesión para instalar una radio comunitaria en mi comunidad (Tlaxcalancingo, Cholula), con la expectativa en que su señal cubra por lo menos una parte de la capital poblana. Tallerista, formador e impulsor de medios comunitarios e indígenas en cualquier rincón del país, donde se quiera hacer frente al silencio, el miedo y la división.

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