La venganza de los nerds: Silicon Valley

La venganza de los nerds: Silicon Valley

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Amira George

Ya lo había dicho anteriormente, los últimos años han sido el mejor momento para ser nerd, geek, freaky y demás calificativos que en su momento fueron usados para denostar. Hoy tenemos más accesibles no sólo cómics y películas de superhéroes y otras variantes, sino incluso series de televisión que retoman estos personajes, de las cuales ya he hablado amplíamente. Pero no sólo es el gusto por lo geek lo que se ha vuelto cool, sino que ser geek y nerd en sí ya es chido.

Gran parte se debe al impacto que han tenido series como The Big Bang Theory, el cual es uno de los programas que veo de cajón, por su humor sencillo, referencias de cultura popular y simplemente por costumbre. Sin embargo, no sólo los chicos de Pasadena son los únicos nerds del barrio. Si tomamos la estructura de los cuatro nerds más famosos de la televisión, les echamos un poco de humor negro y les agregamos las siglas HBO -y todo lo que conlleva ser un programa de cable y no de televisión abierta- tenemos Silicon Valley.

Digo que la estructura es similar pues la combinación de personalidades es parecida. Primero tenemos a nuestro protagonista, Richard Hendricks, un programador noble al grado que no puede hacer nada malo ni por salvar su vida o su proyecto y un tanto torpe. Junto con sus amigos Dinesh Chugtai de origen pakistaní y Bertram Gilfoy, un hombre con una personalidad extraña y humor negro, viven en la “incubadora” desarrollada por Elrich Bachman un tipo que tuvo una buena idea en el pasado y con eso financió este espacio para creación de otros proyectos lo cual le da un sentimiento de superioridad sobre las personas con quienes tiene una amistad un tanto complicada. ¿Suena familiar? Luego se anexa al grupo Donald, al que todos le llaman Jared, quien es la mente administrativa y de finanzas del grupo.

Pero claro, estamos hablando de HBO, el humor negro y la colección de bongs de Bachman con los cuales se los pasa fumando marihuana mientras sus compañeros buscan la forma de detonar su proyecto son lo que los separan del grupo.

La trama se centra en la lucha de los jóvenes emprendedores por concretar el lanzamiento de una aplicación diseñada por Richard, Pied Piper que sirve para comprimir archivos y accederlos desde diferentes plataformas, algo tipo Dropbox pero más cool.

Uno pensaría que solo se necesita una idea así de buena y se tienen de manera automática los millones, pero no. Y eso es la belleza de la serie, más allá de hablar de las vidas de estos jóvenes lo que vemos es lo complicado, tortuoso y casi imposible que es la vida en el Estados Unidos corporativo. Desde conseguir recursos, pelear con los exjefes que buscan adueñarse de los proyectos personales, enfrentar la burocracia, las ventas y compras de acciones, y mil cosas más que aunque suenen aburridas al ser presentadas en este paquete se vuelve una comedia muy inteligente, ligera y negra.

Y claro, aunque las actuaciones de todos los personajes son buenas, destacando claro T.J. Miller como Bachman a quien muchos reconocerán como el mejor amigo de Deadpool, la trama y el guión es lo mejor del programa y es que el equipo que está detrás no es nuevo en este tipo de historias.

Tan sólo Mike Judge, uno de los creadores, fue una de las mentes detrás de muchos guiones de Beavis and Butthead, que podrá gustarnos o no pero hay que reconocer que marcó una época por su humor un tanto extraño -además de las risas de los dos personajes-; los otros dos co-creadores, John Altschuler y Dave Krinsky; este trío colaboró después en los guiones de Los Reyes de la Colina.

Además, Judge fue el escritor y director de una excelente película muy de los noventas que podría decirse que empezó a hablar de lo que ser godín antes de que esto se volviera una moda: Office Space de 1999.

Y como un plus, los créditos de inicio son breves pero con un concepto muy original: un mapa de lo Silicon Valley -el centro de los desarrollos tecnológicos de nuestra generación- y cómo algunos crecen, otros caen y otros se mantienen. Un ejemplo es cómo en las primeras temporadas se ve el logotipo de Napster desinflándose y las oficinas de MySpace desapareciendo poco a poco. Una analogía de lo volátil que se ha vuelto la industria del internet en los últimos 16 años aproximadamente.

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