“Reporteros” extra en la jornada electoral

“Reporteros” extra en la jornada electoral

Susana Sánchez Sánchez

Era 5 de junio y los poblanos salieron a votar para elegir gobernador. Como todos los domingos salí a caminar por donde el viento me llevase. En mi andar me topé con una compañera. Le hice el cuestionamiento del momento: ¿ya fuiste a votar?, y en vez de enseñarme su pulgar, me mostró una acreditación de prensa de la jornada electoral. Me reí y le dije: ¡pensé que ya no se hacía eso!

Sucede que mi compañera no es reportera, sin embargo trabaja para un medio de comunicación (informativo), quien la acreditó ante el Instituto Electoral del Estado (IEE) como reportera por si algo extraordinario pasada y había que hacer montón en la cobertura electoral, aunque ella no sepa el tejemaneje del trabajo reporteril, ni haya ido a la guerra con sus fusiles: grabadora, cámara o sepa usar a la perfección las herramientas de su celular como para cubrir la jornada en caso de que hipotéticamente la “reportera” (que no es reportera) en verdad se topase con un incidente.

Está bien que el acceso a la tecnología esté al alcance de muchos y se pueda hacer foto, vídeo y escribir lo que se venga en gana, pero informar (periodísticamente) tiene su chiste, hay que conocer el contexto, conocer de manera mínima qué es lo que se observa y quiénes son los protagonistas de eso que se observa. Hay que tener experiencia y un poco de colmillo para cubrir periodísticamente una jornada electoral; también los medios de comunicación deberían tener un poquito de respeto con el profesionalismo de la realidad que le están resignificando a las audiencias.

Cuando una empresa mediática en un proceso electoral acredita a todo su equipo editorial como reportero, no sé si admirarla por confiar en extremo en su equipo de trabajo o calificarla de miserable, sobre todo en estos tiempos cuando los reporteros en cuestión de seguridad están vulnerables, al no contar con instancias de protección eficientes y eficaces que los proteja o que castigue a sus agresores, generalmente gente ligada al gobierno, al poder político o empresarial o al crimen organizado, a ello hay que agregarle que algunas empresas periodísticas se lavan las manos cuando sus trabajadores se ven inmiscuidos en un caso de agresión.

Después de andar de pata de perro, retorné a mi casa para checar las redes sociales y ver cómo la prensa anunciaba los resultados de salida de las elecciones; pero con lo primero que me topé fue con que algunos periodistas (corresponsales) fueron agredidos en municipios poblanos durante la cobertura de la jornada electoral; y se me vino a la mente mi compañera que no es reportera pero que estaba acreditada como tal… Luego, no sé por qué asocié el 10 de mayo con las empresas periodísticas que acreditan como reporteros (extra) a todo su equipo editorial durante una jornada electoral.

P.D. Queridos lectores, nos vemos en agosto porque me iré a asolear a la azotea de mi casa. ¡Saludos!

NO COMMENTS

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.