¿Prohibida la copa menstrual en México?
Alguna vez en esta columna escribí sobre los increíbles beneficios de las copas menstruales, que son unos dispositivos de materiales como silicón quirúrgico que sustituyen a las toallas y tampones.
Por Lado B @ladobemx
16 de junio, 2016
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copas

Liz Ruiz

[dropcap]A[/dropcap]lguna vez en esta columna escribí sobre los increíbles beneficios de las copas menstruales, que son unos dispositivos de materiales como silicón quirúrgico que sustituyen a las toallas y tampones. La copa menstrual es reutilizable, dura de 10 a 15 años y es súper cómoda e higiénica. Por eso la quieren prohibir en México.

¡Ah, caray! ¿Pero por qué quieren prohibir algo tan benéfico?, se preguntará usted, con tal impacto que tendrá dificultad para respirar. Bueno, más que prohibir tajantemente, lo que está haciendo Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) es obstaculizar su importación, distribución y consumo. O sea, prohibir pero en versión light. Para esto lanzó una alerta sanitaria bastante sospechosa y vaga, con información errónea (como que las copas menstruales están hechas de látex, lo cual es totalmente falso) y con imprecisiones sobre los riesgos implicados. Las usuarias y distribuidoras de copas menstruales (como yo mera) sabemos muy bien que estas no producen ningún riesgo a la salud de las mujeres, ni del medio ambiente. Y es curioso que la Cofepris esté tomando esta determinación tan autoritaria, pero tenemos una sospecha sobre sus razones.

En este mundo capitalista todo lo que implique consumo desmedido será muy bien visto y reconocido. Básicamente las razones se limitan a un juego de intereses por parte de las macroempresas que fabrican y venden toallas y tampones (ya saben, de esas como P&G o Kimberly Clark). Una sola copa menstrual dura mínimo una década y se calcula que la vida menstruante es de unos 35 años, aproximadamente. Por lo tanto, una mujer podría utilizar 3 copas menstruales en toda su vida reproductiva. ¡Tres! Si cada copa menstrual tiene un precio aproximado de $500 (¿pueden creerlo? $500 por esta maravilla) habrá gastado $1,500 en su menstruación. Mil quinientos pesos en toda su hermosa vida reproductiva.

Ahora bien, veamos cuánto gasta una mujer que usa toallas y/o tampones: un paquete cuesta $30 en promedio. Supongamos que usa un solo paquete por cada periodo menstrual (yo usaba más, pero bueno). $30×12 meses= $360×35 años de vida reproductiva= $12,600 en total. Obviamente, el uso de la copa menstrual no es negocio para las gigantes empresas de productos de “higiene” femenina.

Pero también hay otras cuestiones que en lo personal me indignan sobremanera. Las toallas y tampones tienen muchísimos químicos tóxicos, utilizados para que se vean más blancos. Esto nos acerca a la idea de la higiene, pero también le da un aire de medicalización. Las toallas podrían ser de cualquier color ¿por qué blancas? ¿Porque menstruar es sucio? ¿Porque es una enfermedad? ¿No es acaso más impactante ver la sangre sobre lo blanco que sobre cualquier otro color? Parece que esta es una forma de “espantar” con la menstruación.

También sabemos que los mismos químicos de las toallas y tampones son usados para provocar que haya más flujo menstrual. O sea, solitos hacen que menstrúes más pues a mayor flujo, mayor consumo. Muchísimas mujeres han encontrado que menstrúan menor cantidad en cuanto comienzan a usar la copa menstrual. Me parece una verdadera crueldad el que las grandes compañías jueguen insalubremente con nuestros cuerpos, y más indignante aún es el hecho de que la Cofepris esté en contubernio con los intereses de estas empresas y deje de lado la salud y economía de las mujeres.

La copa menstrual tiene grandes impactos positivos en la vida de las mujeres y en la ecología. Y recordemos que algunos de nuestros derechos son apropiarnos de nuestros cuerpos, decidir libremente qué productos consumir y velar por nuestra propia salud. Por eso estamos defendiendo el derecho a usar y distribuir la copa menstrual. Desde Colectivo Equilátera A.C. lanzamos una petición que les agradeceremos infinitamente que firmen y compartan.

Apoyar la calidad de vida de las mujeres también es luchar por los derechos humanos.

Gracias por leerme. Soy psicoterapeuta y sexóloga de Puebla, y presido el Colectivo Equilátera A.C. de educación sexual y educación para la paz. (Por si te interesan mis servicios o quieres amenazarme de muerte por feminista, este es mi Facebook).

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Lado B
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