Pasolini de Abel Ferrara, ¿quién mató al italiano?

Pasolini de Abel Ferrara, ¿quién mató al italiano?

Salo

Héctor Jesús Cristino Lucas

Mucho se ha dicho de Pier Paolo Pasolini; mucho se ha contado de su vida y también, mucho se ha especulado de su muerte. El controvertido cineasta que más de una vez fue la piedra en el zapato de distintas autoridades por las polémicas derivadas de su obras cinematográficas. Como el anticlericalismo ya evidente de su film El Evangelio Según San Mateo de 1964, cuyo pasaje bíblico se impregnó de una sofocante lectura marxista como método de protesta ante su condena de cuatro meses en la cárcel, justo un año antes del estreno por sus oposiciones contra la iglesia.

Y lo mismo pasó con su polémica Teorema del 68, que mostraba una mirada a la perversión subliminal del catolicismo introduciéndose a nuestros hogares. O sus posteriores adaptaciones literarias, como la famosa Trilogía de la vida conformada por El Decamerón (71), Los cuentos de Cantenbury (72) y Las mil y una noches (74), que dentro de sus historias llenas de humor y erotismo escondían un poderoso y evidente halo de izquierda política y ateísmo que lo consagraron como el más grande cineasta transgresor de Italia. Uno que según historiadores era suficientemente peligroso como para mantenerlo con vida. Miles de teorías de conspiración abundan desde entonces, y a casi cuarenta años de su muerte el misterio continúa siendo tema de debate.

Según la historia oficial, la Trilogía de la vida dio rienda suelta a la adaptación cinematográfica, en 1975, por la cual Pasolini se volvió referente y uno de los directores visionarios más importantes del séptimo arte.

Saló o los 120 días de Sodoma adaptado parcialmente del libro del Marqués de Sade, nos remonta hasta 1945 en plena ocupación nazi, donde Pasolini recrea una crítica mediante simbolismos y metáforas que servían como representación de la obscenidad y tiranía de las altas autoridades fascistas de la época.

Esta fue la película maldita de Pasolini; la película que según cuentan debido a su poderoso trasfondo sociopolítico antifascista provocó que alguien -que aún después de tantos años no se esclarece por completo quién- decidiera terminar con su vida. Lo más curioso es que en su última entrevista adelantó el escándalo que supondría su último filme, sus palabras que quedarían en la posteridad: “Yo pienso que escandalizar sea un derecho; ser escandalizados un placer. Y el que rechaza el placer de ser escandalizado, es un moralista, el así llamado moralista”. Además de concretar una interesante visión de la política o la burguesía que tanto se oponía a sus obras:

¿Pero en realidad fue así? ¿Quién mató al italiano? Esa es la pregunta que Abel Ferrara –polémico director estadounidense detrás de las grandiosas The Driller Killer del 79 o Bad Lieutenant del 92- no sólo se cuestiona sino que también se responde. A cuarenta años de lo sucedido, de homenajes por parte de la crítica, de documentales que llevan su nombre como El Profeta: Pier Paolo Pasolini, la vida como obra de arte del español Jorge Falcone, y de libros o ensayos que cuentan en diversas perspectivas la vida de este polémico cineasta, aparece una película que rompe con el silencio para sólo responder a esta pregunta.

Por ello hay que decirlo, Pasolini de Abel Ferrara no es una película biográfica como cualquier otra. Eso es lo que le ha valido una crítica en mayor parte negativa, porque el cineasta no se toma la molestia de explicarnos las complejas visiones de Pasolini ante la burguesía, el fascismo y la política, sino que da por hecho que el espectador las conoce y las entiende. Y tampoco toma la arquetípica decisión de mostrarnos su vida y su muerte detalle a detalle -ese sería un trabajo bastante complicado- sino que simplemente se centra en el último día con vida que tuvo el italiano. Ese día del que muchos, aún ahora, se preguntan ¿quién lo mató?

Sin embargo eso hace que el trabajo de Ferrara se vuelva original. Limitando la historia a sólo las últimas horas de Pasolini es capaz de revelarnos mucho. El absorbente carácter del cineasta dentro de la industria, y aún sobre la Italia violenta y caótica de 1975 que terminó matándolo.

Por lo anterior, ver algunas de sus películas, leer un par de biografías de su vida o conocerlo más a fondo gracias a los cientos de documentales que le fueron dedicados sería una buena decisión antes de visionar el largometraje de Ferrara, que pese a sus detalles se ha vuelto un retrato alucinante captando la maestría y la maldición de su esencia, el odio y la censura de su audiencia. De lo insignificante, como las relaciones cotidianas con su madre, su agente o sus amistades, el film ha sacado un provecho tal para desbordarnos dentro de un dramatismo tan inquietante sólo porque esperas la respuesta del acertijo, porque ansías resolver el misterio. Y sí, lo obtendrás al final.

Algo interesante es que el metraje apenas toca la polémica que se vivió después de la muerte de Pasolini. Apenas sabemos que algunos inmiscuidos con el proyecto de Saló o los 120 días de Sodoma temen por la respuesta del gobierno. Apenas conocemos la perspectiva de una madre angustiada por el trabajo de su hijo. Simplemente vemos a Pasolini hacerlo suyo con templanza y despreocupación, pero también con una desenfrenada pasión a proyectos que le seguían uno tras otro. De hecho, gran parte de la película se centra en la realización del guión de Porno-Teo-Kolossal, que según el propio italiano culminaría con su vida de cineasta, pero que jamás terminó.

Impresionante ver el trabajo de Ferrara tratando de recrear -al menos de forma surrealista y casi mágica- algunas de estas escenas que jamás se rodaron. La historia contaría cómo el filósofo Epifanio –y de quien Pasolini tenía el sueño de fuese interpretado por Eduardo De Filippo- junto a su criado Nunzio -papel pensado para Ninetto Davoli- seguirían un cometa en el cielo que los llevaría a presenciar el nacimiento de Cristo. De hecho, el director Sergio Cetti filmó en 1996 la película I magi randagi, que tomó la premisa de Pasolini para recrear su propia versión, sólo que cambiando el contexto de la historia a una obra de teatro. Un homenaje que sin duda vale la pena conocer.

Como mera curiosidad, quien compuso la banda sonora de I magi randagi fue nada menos que Ennio Morricone, quien como sabemos fue el ganador del Oscar al Mejor Score este año tras su magnífica composición en The Hateful Eight de Tarantino.

Sin embargo el poder de la película, además de la excelsa dirección de Ferrara y de su decisión determinista de contar sólo las últimas horas de Pasolini para evadir la clásica “biografía”, radica sin duda en Williem Dafoe. Así es, el corazón del film no es más nadie que sólo Dafoe. No hablamos de un papel sencillo, para interpretar a uno de los directores más polémicos de la historia del cine se debía poseer el coraje suficiente y las agallas para hacérnoslo creer, y este actor lo ha conseguido. Desde ahora aclaremos que debe haber un lugar en el infierno para todo aquel que sólo le conozca por interpretar al Duende Verde en el Spiderman de Raimi.

Porque mucho antes, en el 88, hizo un estupendo trabajo interpretando al mesías en la paralela versión bíblica de Martin Scorsese The Last Temptation of Christ, o bien, como el sargento Elias en la bélica y ya clásica Platoon de Oliver Stone en el 86. Dafoe de hecho fue el mismísimo Nosferatu allá por el 2000 gracias a la fantástica película de Elias Merhige Shadow of the Vampire y nadie olvidaría su intensa participación en la también controvertida Antichrist de Von Trier en el 2011. Además del intenso parecido que posee con el verdadero Pasolini, la actuación de este hombre dota a la película de una fuerza alucinante y un realismo convincente.

Y aunque sabemos que no es la mejor película que se haya hecho de Pier Paolo Pasolini resulta uno de los retratos más intensos e interesantes del cineasta. Aún con sus altibajos dentro de un guión que da por hecho que la audiencia conoce todo acerca de él, es un digno homenaje que es capaz de contestar, con un inesperado y sorpresivo desenlace, la pregunta que ha permanecido sin una respuesta tan clara desde 1975, cuando el cadáver se halló en la playa romana de Ostia. Olvídate de las miles de teorías que has oído Pasolini, aún de aquellas que aseguran que por el alto contenido sociopolítico de sus películas fue asesinado.

En realidad ¿Quién mató al italiano? Con ustedes, Pasolini de Abel Ferrara.

Sinopsis:

“La noche del 2 de noviembre de 1975, el cineasta, escritor y polifacético artista e intelectual italiano Pier Paolo Pasolini fue asesinado en Roma. Era el símbolo del arte revolucionario que lucha contra el poder. Sus escritos eran escandalosos; sus películas, perseguidas por los censores. Era tan amado como odiado. Ese día, Pasolini había pasado sus últimas horas con su madre y con sus amigos; por la noche se lanzó a la calle en busca de una nueva y arriesgada aventura sexual. Al amanecer, su cadáver fue hallado en una playa de Ostia, a las afueras de la ciudad.”

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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