The Witch, de los listones más altos en cuanto a películas de Satán
Se decía en varios blogs dedicados al género de horror que The Possesion Of Michael King, de David Jung, y The Taking Of Deborah Logan, de Adam Robitel, eran las responsables de transfigurar el subgénero de las posesiones demoniacas a límites exorbitantes hoy en día.
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
29 de abril, 2016
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Héctor Jesús Cristino Lucas

[dropcap]S[/dropcap]e decía en varios blogs dedicados al género de horror que The Possesion Of Michael King, de David Jung, y The Taking Of Deborah Logan, de Adam Robitel, eran las responsables de transfigurar el subgénero de las posesiones demoniacas a límites exorbitantes hoy en día. Que las dos cintas demostraban que el horror inspirado en Satán o sus demoniacos secuaces aún permanecía con vida en el ya sobreexplotado cine de exorcismos. Pero afrontémoslo, ninguna de estas -aún pese a la admiración de sitios como Rotten Tomatoes- logró semejante tarea. Ni siquiera la franquicia iniciada por James Wan, Insidious, puede proclamarse el derecho de ese título.

No cabe duda, William Friedkin dejó el listón demasiado alto allá por 1973, cuando estrenó The Exorcist, la película más popular de su filmografía y la que es considerada por muchos críticos como una de las mejores películas de horror de todos los tiempos -por no decir que la mejor-, ganando premios importantes como los Globos de Oro que recibió por Mejor Director y Mejor Guión Adaptado en 1974. La popularidad de la cinta continúa hasta nuestros días y pese a generar tendencia y una inmensa ola de imitaciones, ninguna ha logrado recuperado ésta atmósfera de horror absoluto que Friedkin nos transmitió en su época.

The Exorcist es lo que Jaws de Spielberg para el cine de tiburones. Un listón bastante alto, un límite. Un nivel que muchas han buscado y fracasado, o bien al que pocas se han acercado. En el 75, el director mexicano Gilberto Martínez Solares nos trajo su controvertida Satánico Pandemónium, en el 78 Juan López Moctezuma nos mostró su versión de The Exorcist con Alucarda. En el 76 Richard Donner conmocionó al mundo con su inquietante The Omen y en el 82 Sam Raimi causó polémica con su visceral Evil Dead. Y ya en los úlitmos años tenemos ejemplos tan mediocres como Devil Inside, The Possession o The Vatican Tapes, resulta muy fácil perder la fe.

Pero no por esto es imposible encontrarnos ejemplos que puedan alcanzar o hasta igualar los mismos resultados. El año pasado hablamos de Goodnigth Mommy de los cineastas Severin Fiala y Veronika Franz, cinta a la que critica nombró la The Shining de nuestro siglo. Ahora tenemos otra cita similar. Una que está siendo considerada por muchos como la The Exorcist del siglo XXI, y que si bien es un film que no termina replicando el horror del clásico de 1973 vaya que se acerca peligrosamente a la fórmula efectiva del mismísimo Friedkin. Hablamos de la polémica y aclamada The Witch, del debutante Robert Eggers.

La película fue un éxito desde su estreno en el Festival de Cine de Sudance 2015 y terminó ganando el premio a Mejor Dirección. Aunque ha estado envuelta en la polémica desde que se dio a conocer que la famosa iglesia satánica de Detroit, conocida oficialmente como The Satanic Temple, apoyó financieramente a esta película. Sin embargo, para comprender cuáles fueron sus motivos debemos primero conocer cuál es su filosofía. Y es que esta organización, lejos de cualquier cliché, se autoproclama atea. No es una iglesia dedicada a la adoración del diablo judeocristiano, puesto que no creen en él, sino que emplea esta figura como una crítica simbólica para defender las libertades individuales de la tiranía de la Iglesia Católica.

La portavoz del Satanic Temple, Jex Blackmore, explicó a la revista Variety en febrero de este mismo año por qué apoyó a la cinta:

[pull_quote_center]Los temas de la película reflejan las cosas de las que hablamos en nuestro trabajo. Se trata de una crítica de una sociedad patriarcal teocrática y una representación fiel de las tensiones que crea en una comunidad[/pull_quote_center]

Y así, junto a la distribuidora independiente A24 -La misma detrás de la fantástica Ex Machina que ganó a los Mejores Efectos Visuales en los Oscars 2016- pusieron manos a la obra para promocionar el filme, ganándose la aprobación no sólo de la crítica y los fanáticos del horror, sino también del mismísimo Stephen King, quien en su cuenta de twitter escribió lo horrorizado que terminó después de haberla visto:

[pull_quote_center]The Witch scared the hell out of me. And it’s a real movie, tense and thought-provoking as well as visceral.[/pull_quote_center]

Sin embargo, y contrario a lo que el portal ID-Vice mencionó, no es la primera vez que un hecho como este ocurre. He aquí un dato que pocos conocen: En 1968, cuando Roman Polanski filmaba la adaptación homónima del libro de Ira Levin, Rosemary´s Baby, el mismísimo Papa Negro iniciador de la Iglesia de Satán allá por los 60s, Anton Szandor LaVey, fue quien asesoró la escritura del guión y la estética sombría del filme que tanto horrorizó a la audiencia. De hecho, LaVey fue un exhaustivo amante del cine, cuya película favorita fue la ochentera Evilspeak de Eric Wenston y Joseph Garofalo. Incluso participó en un cortometraje llamado Invocation of my Demon Brother & Lucifer Rising de su amigo y también satanista Kenneth Anger.

El debut de Robert Eggers resulta una experiencia única y aterradora que con sus poderosas imágenes -algunas capaces de quedarse en tu cabeza por mucho tiempo- se acerca peligrosamente a una esencia que nos parecerá tan familiar. No por nada diremos que hay algo en ella que argumentalmente hablando nos remonta al The Exorcist de Friedkin, pero también y en estética, al The Shining de Kubrick. Su horror, magistralmente manejado desde el guión, juega con lo psicológico, pero también con la imagen de Satán, pero es imagen de la maldad judeocristiana es sólo una excusa para ver a nuestros personajes sufrir.

Sin embargo The Witch no sólo nos hace dudar sino que también y, en el momento indicado, nos hace creer. Aunque lo pareciera, la astucia de esta película no radica en el misterio. No hay en la cinta intención de dejarle al espectador que descubra por cuenta propia qué es lo que ocurre, porque nos responderá más temprano que tarde. No hace uso de la clásica vuelta de tuerca a lo Night Shyamalan tipo The Sixth Sense o The Village. La película de Eggers desobedece también a la famosa regla que Polanski empleó en Rosemary´s Baby al no mostrar el monstruo. Créanlo, The Witch no temerá en enseñarnos el horror en persona. Y no por eso se vuelve menos aterradora.

Su logro argumental, más enfocado al diálogo genera la atmósfera adecuada. No hay necesidad de recurrir a la violencia gráfica ni mucho menos a los saltos repentinos que las actuales películas de horror nos ofrecen, tipo The Conjuring -ya pronto su segunda parte- porque con su historia tiene más que suficiente. De hecho hace uso de algunos tópicos que en conjunto son capaces de retorcer el argumento, como la sexualidad o el fanatismo religioso, y que al mismo tiempo hace comparaciones con parábolas e historia de la Biblia, siendo la de Job la más obvia e interesante en su paralelismo. Mientras, la inocencia, hace que el trasfondo se vuelva más obscuro y trágico.

La historia está basada en aquellos cuentos folklóricos de Nueva Inglaterra del siglo XVII, donde se narraban sucesos que tenían que ver con la brujería, los aquelarres o a los pactos con el Diablo. Algo similar como lo que hizo Benjamin Christensen con su film inclasificable, Häxan, adaptando el Malleus Maleficarum el principal tratado referente a la quema de brujas escrito por dos monjes inquisidores dominicos, Heinrich Kramer y Jacob Sprenger. Pero contrario al -posible- documental de Christensen que hace mofa de aquellos sucesos tachándolos de mera superstición, The Witch retoma estos elementos para recrear a la época, y así terminar aterrándonos.

Visualmente no queda más que admirar la calidad de la fotografía, el vestuario, la atmósfera y escenarios que pocas películas de horror actuales logran. Pareciera incluso ser más pictórica que cinematográfica, haciendo referencia a las pinturas negras de Goya. Mientras que su banda sonora, una pieza musical a ritmo de violines desafinados y cascabeles tintineantes compuesta por el grandioso Mark Korven -el mismo que compuso la banda sonora de The Cube-, nos transportará a esos universos angustiantes del tipo Lars Von Trier y su Antichrist, pero siempre con inquietante sabor de boca tan parecido al The Exorcist de Friedkin.

Una película de horror que tiene lo necesario para volverse un clásico de culto. Sin lugar a dudas y lejos de las presuntuosas Insidious de Wan, The Possesion Of Michael King de Jung o The Taking Of Deborah Logan de Robitel, la opera prima de Robert Eggers, The Witch, se ha convertido hasta ahora en uno de los listones más altos en cuanto películas de Satán.

Sinopsis:

“Nueva Inglaterra en el año 1630. Una familia de colonos cristiana, formada por un matrimonio y sus cinco hijos, vive cerca de un bosque que, según las creencias populares, está controlado por un mal sobrenatural. Cuando su hijo recién nacido desaparece y los cultivos no crecen, los miembros de la familia se rebelan los unos contra los otros. Más allá de sus peores temores, un mal sobrenatural les acecha en el bosque cercano.”

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com