La simultaneidad como marca siniestra

La simultaneidad como marca siniestra

José Luis Prado

@pepepradog

En un ensayo Italo Calvino se refiere a la frase latina Festina lente, apresurarse despacio; donde la mariposa y el cangrejo representan a dos animales con formas simétricas pero que, en palabras del autor de las Ciudades Invisibles, establecen una inesperada armonía. Tal imagen se dibuja en mi cabeza cuando pienso en las nuevas tecnologías, la simultaneidad de hechos y escenas, plasmadas en un tuit de 140 caracteres, por ejemplo. Veo a twitter como la plataforma para el aforismo o anécdotas que, algunas veces, pueden desembocar en algo más.

Hace poco llegó a mis manos el libro de Alberto Chimal Historia Siniestra (Cuadrivio, 2015), un interesante ejercicio dividido en dos textos: `Ciudad X´ y `Día común´.

La primera es una narración fragmentaria con escenas apocalípticas pero estructurada a manera de cuenta regresiva en la que, poco a poco, el lector se va acercando a una catástrofe.

Una mujer pone agua a calentar, verifica con termómetro que su temperatura alcance 84 grados exactos y entonces mete la cara en la olla.

La estructura fragmentaria empleada por Chimal, nos permite tener una visión simultánea de lo que sucede, encontramos la referencia a una escena que, probablemente oscila entre el mes de septiembre y octubre de 2014:

Cómo pueden seguir hablando tanto de 43 indios, se queja el presidente, furioso, mientras le leen el resumen de las noticias.

Hay que señalar que el también autor de Gente de Mundo, hizo un trabajo que requiere la pericia de un narrador de ficciones breves, hay un trabajo en la palabra cincelada a conciencia porque en este tipo de textos lo que se espera es la contundencia de una frase o, la búsqueda paciente del mot juste. Por otra parte, sabemos ya que la inmediatez en las nuevas formas de escritura producen un nuevo tipo de lector; el mérito, más allá de la estructura y el lenguaje, está en la propuesta de ir contando sin decir, asumir la técnica de la elipsis con un desvanecimiento tenue para ingresar en el horror del presente.

La segunda parte del libro es una historia contada a partir de fotografías, un reflejo de la realidad, un día común. A propósito, Calvino tiene una idea acorde con esta parte del libro:

He apuntado siempre a la imagen y al movimiento que brota naturalmente de la imagen, sin ignorar que no se pueda hablar de un resultado literario mientras esa corriente de la imaginación no se haya convertido en palabra.

Este apartado muestra algunas piezas que proponen una interpretación a partir de una voz que relata.

Una imagen muestra a una mujer que sale de una unidad habitacional, el texto que la acompaña es el siguiente:

Dije: Nunca antes tuve un día como éste.
Respondió: No te quedes con el cuerpo.

Parece que el día común de Alberto Chimal se cruzó no únicamente con historias comunes, al contrario, la mirada del escritor. Lo que nos muestra son descubrimientos de las apariciones que ha sabido reconocer:

La mujer que Aparece. Ya se le encuentra en varios cientos de lugares en el mundo. No se va.

El trabajo del narrador en este libro tiene una consistencia necesaria para atrapar y bordear la historia que en segundo plano nos cuenta. Hay en sus frases una expresión concisa, densa, que mantiene la tensión de aquello que se sospecha y no está dicho.

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Alberto Chimal con un estilo apoyado en lo mínimo como un todo, ha dado muestra de que se pueden construir grandes historias con la estructura de un epigrama, hay, sin más, en estas breves historias una concisión, un delicado cuidado entre lenguaje y pensamiento.

José Luis Prado ha sido becario del Fondo estatal para la cultura y las artes de Puebla en las emisiones 2011 y 2013 en la disciplina de cuento; publica en revistas nacionales e internacionales. Actualmente imparte talleres de cuento en la Escuela de Escritura y en los talleres artísticos de la BUAP.