Relatos enfermos o el cuerpo como espacio narrativo

Relatos enfermos o el cuerpo como espacio narrativo

José Luis Prado

@pepepradog

Relatos enfermos es una antología de cuentos en la que encontramos al cuerpo como principal protagonista, en los relatos notamos su desorden y desvanecimiento; la enfermedad muestra la desarticulación del cuerpo como espacio narrativo, algunas veces, la sintaxis está colocada como síntoma. El libro se suma a la tradición de Paradiso, Salón de belleza y El color del verano, historias en las que el cuerpo está continuamente amenazado.

Entre los autores que componen esta antología cabe señalar a algunos que ya han trabajado el tema como Mario Bellatin y Reinaldo Arenas, también encontramos en sus páginas a Margo Glantz, Sylvia Molloy, Sergio Chejfec, Alberto Barrera Tyszka, entre otros.

Lo profundo’ de Lina Meruane es una historia en la que una mujer llamada Mirta, se niega a una intervención quirúrgica, “No se iba a dejar coser el agujero que ellos le habían abierto”. La secretaría del hospital, en el que tiene su cita, es el reflejo de la burocracia que, al parecer, no sólo existe en México, sino en muchos países latinoamericanos:

Y cuáles eran esos problemas, retrucó la voz del otro lado (esos labios secretariales agrietados), qué tantos problemas tenía ella, repitió y maldijo entre dientes la uña rota que acababa de engancharse en la media.

El agujero que para Mirta es único, se ha convertido en algo milagroso y quiere mantenerlo en su cuerpo, húmedo en lo profundo y seco en los bordes, el agujero que Mirta cuida, se ha vuelto una fuente de ingresos.

En el relato ‘La nada’, Alberto Barrera Tyszka narra con una maestría que intriga de principio a fin, se trata de una pareja que un día cualquiera encuentra marcas de sangre en la alfombra de su casa, la historia está construida a partir de digresiones que nos llevan, a través de un ejercicio minucioso, a una disertación imposible sobre su procedencia.

Edmundo Paz-Soldán, en el relato ‘El croata’ plantea, a través de un cuerpo desvencijado que antes fue el de un portero, una historia sobre las decisiones y el duelo. Un médico es el testigo de esta narración sobre un deportista vigoroso que se convirtió en un hombre esmirriado y la suya propia, cuando conoce a una mujer mayor que vive con la sombra de su hijo muerto. Párrafo a párrafo va ganando terreno la historia del testigo para dejarnos una pequeña lección, en algunas ocasiones uno elige cómo morir “Recogí la mochila que había alistado el día anterior y apagué la luz de mi habitación. Mientras caminaba a la estación de autobuses con el pasaje a Montevideo en la mano, pensé en mi última charla con el Croata. Sabía a lo que me arriesgaba y no importaba.”

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‘Los enfermos’ de Chejfec, al personaje Ella le encomiendan la tarea anómala de cuidar a un enfermo anónimo, un enfermo que recuerda al Godot de Beckett, un enfermo que nunca aparece. Este relato plantea la paradoja de contar desde la ausencia.

Los temas en la antología hacen pensar en varias aristas: los laberintos de la memoria, el duelo, la burocracia como poder, la invisibilidad del cuerpo. Podría suponerse a este conjunto de textos como una propuesta de la literatura enferma, en el sentido de mostrar un background de temáticas latinoamericanas, un síntoma que grita el estado de salud que vivimos en cada uno de nuestros países.

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