Forbidden Planet, 60 años de buena ciencia ficción

Forbidden Planet, 60 años de buena ciencia ficción

Héctor Jesús Cristino Lucas

Desde George Melies y su visionaria Le Voyage dans la Lune, desde Fritz Lang y su revolucionaria Metrópolis, míticos legados del celuloide; hasta las grandes producciones de Spielberg y J.J. Abrams, existe una vasta herencia de historias de ciencia ficción que autores como H. G. Welles o Julio Verne contribuyeron a crear. Y es ahí mismo, en las entrañas del cine mudo de Melies y en el explosivo entretenimiento nostálgico de Abrams, es donde descansan obras pioneras, únicas e indispensables que fungieron como pieza clave a la hora de elaborar éste vigente y revolucionario género.

Porque a decir verdad, ¿qué sería de la presuntuosa Interestellar de Nolan sin la deslumbrante 2001: A Space Odyssey de Kubrick, de la revolucionaria Mátrix sin la poco valorada Dark City o de la escandalosa The Hunger Games sin la reconocida Battle Royale? O bien, en el caso de la literatura, ¿qué serían de las novelas de temática distopica como Divergent sin 1984; de las invasiones alienígenas como The 5th Wave sin los hitos novelísticos a lo Invasion of the Body Snatchers? ¿Qué sería, más sorprendente aún, de aquellas operetas espaciales como Star Wars y Star Trek sin el indispensable Forbidden Planet  de Fred McLeod Wilcox?

Esta pieza, necesaria para el gran rompecabezas del Sci-fi americano -y también universal- nació en los 50s, una década que como ya fue aclarado en el top: 10 grandes clásicos de invasión (hostil) alienígena, puede ser definida como un época de oro para la ciencia ficción, ya sea por los grandes cambios políticos que trajo consigo la Guerra Fría o la necesidad de crítica social que incentivó a diversos cineastas a crear metáforas fílmicas de paranoia gubernamental. Al lado de joyas como The Day The Earth Stood Still de Robert Wise o Warld Of Worlds de Byron Haskin, Forbidden Planet de 1956 es otro de esos grandes clásicos que revolucionaron el género a su manera.

Y en este 2016, cumple nada menos que 60 años de su estreno.

TheForbiddenPlanet

No sólo aportó innumerables elementos futuristas a los universos de George Lucas o Gene Roddenberry, sino que también añadió personajes tan emblemáticos que figuran hoy en día iconos importantes para el séptimo arte. Es decir, si tuviésemos que enlistar a los androides o a las inteligencias artificiales más importantes del cine Sci-fi, entre los replicantes de Blade Runner, o los Terminators de Cameron, sin duda tendríamos que añadir al entrañable Robby, el robot. Un icono para los amantes del género y los geeks que pronto, y tras su primera aparición en Forbidden Planet, realizó diversos crossovers en otras películas o series de televisión.

Posterior al filme de Wilcolx apareció en la película de 1957: The Invisible Boy y en las series de televisión más populares de los 60s, como The Twilight Zone o Lost In Space, volviéndose un personaje referente e igual de famoso como el C-3PO o el R2D2 de George Lucas. Tanto así que el Episode I: The Phantom Menace se le rindió tributo en forma de easter eggs apareciendo como chatarra en la tienda de Watto. Recordemos que John Dykstra, el artista y encargado de los efectos visuales de la clasiquísima Star Wars del 77, fue uno de los principales encargados en el diseño de éste robot.

Forbidden Planet, además, le dio sentido a nombrar a un libro o a una película como “ciencia ficción”. Ciencia ficción de verdad quiero decir, ya que más de una vez éste término llegó a ser confundido con Fantasía o Aventura.

De acuerdo a los escritores Eduardo Gallego y Guillem Sánchez:

La ciencia ficción es un género de narraciones imaginarias que no pueden darse en el mundo que conocemos, debido a una transformación del escenario narrativo, basado en una alteración de coordenadas científicas, espaciales, temporales, sociales o descriptivas, pero de tal modo que lo relatado es aceptable como especulación racional.

Hablamos de un género cuya esencia consiste en recrear situaciones imposibles a nuestra realidad inmediata, donde seres antropomorfos, viajes en el tiempo o robots de toda clase convergen entre sí, con la única diferencia en que dicho argumento se tuviera una mínima de probabilidad para convertirse en un escenario tanto probable como plausible en algún futuro. Lo que hace a la ciencia ficción, esa de Welles, esa de Verne, y que tanto la literatura como el cine actual prefiere omitirse en pos del entretenimiento, radica en la explicación detallada de por qué existen tales cosas, tales elementos y situaciones en cada uno de sus universos.

Esta suele ser la razón por la que muchas de estas visionarias obras dejaron de ser ficciones para convertirse en plenas realidades, desde el clásico Frankenstein de Shelley con el asunto de la clonación, hasta lo ocurrido con el libro de Aleksandr Beliáiev, La Cabeza Del Profesor Dowell, que para el 2017 dejará de ser ficción tras el primer trasplante de cabeza humana. Por ello es que Star Wars, según expertos, figura como una saga de películas que poco o nada tienen que ver con el género en cuestión y que encajan más con la fantasía, porque no importa cuán sofisticados sables de luz, naves espaciales o androides inteligentes presente, no hay explicación de su funcionamiento.

En el caso de The Time Machine de los 60s, gran parte del argumento tiende a explicar cómo pudieran ser probables los viajes en el tiempo o en The Invisible Man del 33, la capacidad de volverse invisible, dándole pauta a la ciencia y a la lógica para no caer en lo inverosímil. Esa es -aunque ya no parezca una regla tan indispensable hoy en día- la gran diferencia que existe entre la fantasía y la ciencia ficción; la gran diferencia entre autores como H. G. Welles y Suzanne Collins. En el caso de Forbidden Planet, por supuesto, volvemos a toparnos con este tipo de esencia; con la verdadera, con la clásica. Con la que nos hizo probable los viajes espaciales o la charla con androides.

No hablamos sólo de un film recomendable, sino de uno que fue capaz de inspirar universos enteros debido a la concepción de sus guionistas. Es más que una simple película de aventuras en el espacio, también añadió un importante parámetro entre la literatura y el cine. Entre el juego de atemporalidades que se le puede dar a una novela.

Para entender este punto tendríamos que hablar primero del film animado de Ron Clements: Treasure Planet del 2002. Una película producida por los estudios Disney y cuya característica principal, es haber tomado la novela de Robert Louis Stevenson, La Isla del Tesoro y adaptarla, aunque sin quitarle los elementos más clásicos, a un contexto futurístico. Pues bien, Fred McLeod Wilcox realizó este experimento muchos años antes al recrear la obra de teatro, La Tempestad, de William Shakespeare… en el espacio. Forbidden Planet resulta ser una futurista visión de la tragedia, paranoia y el romanticismo de éste importante autor.

Y hablando del diablo. Una de las escenas más importantes de la película -donde la criatura intentó atravesar la barrera eléctrica- fue realizada por la casa productora Disney, que no sólo le dotó de suspenso argumentativo sino que también le dio gran poder y revolución a sus efectos especiales, que junto a The Day The Earth Stood Still, figuran de los mejores en los años 50s. Y es que además del curioso ejercicio de cambiar la temporalidad a la obra de Shakespeare, o de inspirar a cientos de filmes épicos, Forbidden Planet posee una historia llena de giros argumentales impresionantes, que incluso para nuestros días, resultan inesperados y hasta originales.

AnneFrancisPosee incluso una de las curiosidades más pícaras de la ciencia ficción, y es que Anne Francis, la bella protagonista que encarnó al personaje de Altaira, fue la primera actriz en la historia del cine en aparecer con minifalda. Debido a esto, sorprendentemente varios países llegaron a prohibir la película, mientras que otros retrasaron su estreno, como el caso de España que tardó 11 años después de filmada anges de permitir su proyección en salas de cine. Pero debido a esta polémica, muchas películas de género emularon la sustancia añadiendo erotismo y ciencia ficción, como aquel gran clásico de 1968, Barbarella, que fue el parteaguas del género fantaerótico desde entrados los 60s.

De hecho, el sensual traje de esclava que portó Carrie Fisher en Return Of The Jedi tras interpretar a Leia Organa, puede simbolizar uno más de estos legados de la ciencia ficción combinada con erotismo, una que desde Forbidden Planet ya se había popularizado con una simple minifalda.

Hay películas que pueden marcar tendencias, que son recordadas y forman parte de un hito compartido. Pero pocas, muy pocas logran marcar generaciones enteras, volviéndose indispensables en la historia no sólo para su respectivo género sino también para el cine universal. Y Forbidden Planet representa todo esto, 60 años de buena ciencia ficción; 60 años de una ciencia ficción que sin duda, y al lado de una era llena de filmes de superhéroes, de Batman vs Superman, de invasiones alienígenas a lo The 5th Wave o distopismos a lo Divergent, vale la pena recordar.

Sinopsis:

“El crucero espacial C57D es enviado al planeta Altair IV para investigar acerca de una misión enviada hace más de 20 años. Pero la expedición se topa con la reacción poco amistosa del Dr. Morbius, quien se resiste a que desciendan en el planeta. Una vez en la superficie, el comandante Adams y su tripulación descubren que los miembros de la misión anterior han perecido en su totalidad, con excepción del Dr. Morbius, su hija Altaira, y un poderoso robot al que llaman Robbie”

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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