Del amor y otras perversiones: ¿Tú picas o platicas?
En este tiempo que estamos viviendo las cosas del amor, la amistad y las relaciones interpersonales están cruzadas por la fugacidad y la inmediatez, en consecuencia, también las ideas y las personas son desechables.
Por Juan Daniel Flores @
09 de marzo, 2016
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Juan Daniel Flores
Entrevista a el psicoanalista Faustino Sánchez*

[dropcap]E[/dropcap]n este tiempo que estamos viviendo las cosas del amor, la amistad y las relaciones interpersonales están cruzadas por la fugacidad y la inmediatez, en consecuencia, también las ideas y las personas son desechables.

Galeano en su reflexión: “Me caí del mundo y no se por donde se entra”, menciona: “cuando algo ya no servía había que componerlo” en este sentido ¿cómo puede entenderse lo amoroso actualmente?

Se han creado términos donde están reflejadas las múltiples formas de como circula “lo amoroso” en las relaciones actuales: amigovios, “amigos con derechos” “el rapidín».

Juan Daniel Flores (JDF): Faustino ¿Cómo entender en este contexto el amor en la actualidad desde el punto de vista del psicoanálisis?

Faustino Sánchez (FS): Es muy complicado el asunto. El amor está considerado como una cuestión fantasmática en el sentido de que los fantasmas siempre andan apareciendo pero nunca se les puede atrapar. Entonces el amor pareciera que no existiera sino a través de un fantasma. Estas clasificaciones que hoy se hablan me parece que están más ubicadas por el lado de lo sexual.

El amor desde el punto de vista psicoanalítico también se puede considerar como una cuestión verdaderamente pasional, algo que va mas allá de lo sexual sin que este obviado lo romántico, la pasión es algo que rebasa al simple orgasmo, a lo simple sexual y yo creo que a partir de ahí se dan muchas diferencias.

Pero las experiencias siempre llevan a un punto. Mucha gente puede empezar con experiencias sexuales, con todos estos comentarios que se han hecho ahorita, como el de echarse un rapidín o la otra frase entre jóvenes que existe cuando un chico le pregunta a una chica “oye y tú ¿qué onda? ¿Tú picas o platicas?”.

Pero estamos hablando también en ese sentido de otro tipo de relaciones, cuando esta va aumentando, va cambiando, se van dando ciertas raíces… se van relacionando. Y a veces esas raíces sobreviven a pesar de la época. Todavía hay matrimonios, todavía hay casamientos, hay bodas.

Sin embargo hay otra arista muy importante, lo referente a lo que establece un modo de producción en la historia que determina también las relaciones amorosas. El amor se ha convertido en una parte de desecho “lo que ya no sirve hay que desecharlo”. Hoy creo que existen infinidad de relaciones que no pasan por ahí.

Una cosa es lo que permea por parte de un sistema económico que determina nuestras formas de ver el mundo, (como botón de muestra está el tener necesariamente en el calendario una fecha específica para celebrar al amor) y otra cosa es que hay distintas formas también de amar.

Hay que diferenciar las relaciones que se terminan como parte del producto de un desecho, y las relaciones que se terminan porque hay otras formas de seguir amando; que no se pueden seguir con una misma pareja, con un misma persona, no son dos cosas iguales, yo creo que esas hay que diferenciarlas. Uno puede encontrar personas que tienen la habilidad de poder sostener otro tipo de relación cuando hay otra forma ya de amar, o cuando ya no hay una forma de seguir amando pero que no pasa por asunto del desecho.

Nuestra vida sentimental y nuestra vida sexual esta permeada con una visión de este capitalismo salvaje que implica desechar. Insisto que nuestras experiencias son importantes, porque siempre hace que algo se rescate en las relaciones, que algo suceda que rompa con esas cuestiones y determinaciones que impone el consumismo.

[pull_quote_left]Esta doble moral es la que escuchamos en un gobernador que dice que se están perdiendo los valores humanos y es él quien primero atenta contra ellos. Y si nos vamos a las instituciones religiosas pasa algo semejante.[/pull_quote_left]

Según este entendido, pareciera necesariamente que el amor pasa por el consumismo, la relación de pareja pasa por el consumismo, los hijos son parte de un producto de consumismo. Cuando digo esto me refiero a que hoy difícilmente los padres ven a un hijo como un proyecto, como una creación de ellos, como irle dando una forma, como un estar en contacto, eso hoy no existe departe de los padres con respecto a los hijos porque esta permeado por el asunto del consumo.

Por eso el que tengan un hijo es un objeto de consumo. Como ir a un centro comercial y comprar un aparato y esperan que ese aparato salga bueno. Que solitos los hijos se reproduzcan bien.

En este sentido pareciera que todo está permeado por esta visión de ser sumiso al capitalismo y al consumo. También hay parejas que son subversivas y en ese sentido subvierten esto, no pasan por el asunto del consumo y establecen e irrumpen esas formas de relación y no son sometidos. Hay relaciones de pareja que tampoco pasan por el aspecto moral de lo religioso. Se establecen a sí mismos con otras perspectivas de lo que es la vida entre ellos.

En el amor hablo de subvertir muchas cosas en este sentido, y sí creo que hay parejas y hay experiencias que tienen esa otra opción de pasar por ahí, por la subversión de no ser deglutidas y devoradas por el consumismo.

JDF: En este estado de cosas donde todo está sistematizado, donde pareciera que también lo sentimental, las relaciones interpersonales son articulo de almacén ¿Qué lugar tiene entonces el silencio, las relaciones de poder, las rupturas, el conflicto, la esperanza, los encuentros y desencuentros, los sentimientos visto desde el psicoanálisis?

FS: Efectivamente las relaciones de poder en toda la historia van a existir, y el amor no deja de ser un asunto también de poder. Hay experiencias donde el poder se transforma en otro tipo de poder, una cosa es tener control sobre el otro y otra es el poder de relacionarse, de inventarse o reinventarse constantemente, ese es otro poder.

Pero este otro poder no pasa por el control del otro, digamos que la homofonía del amor de entrada tiene esa parte del poder: “yo amo”. Cuando yo digo eso existe una homofonía con el amo con el que tiene el poder.

En todas las relaciones eso pasa, la experiencia nos dice que hay parejas que han sobrevivido cincuenta años o más a estar juntos, en el momento que han podido traspasar esas luchas del poder, y las luchas del poder tiene que ver con quien tiene la razón. Hay relaciones que no pasan por ese tipo de poder, por ese tipo de razón, incluso también la razón esta permeada por esta visión capitalista, que no ha sido fugaz, que ya lleva muchos siglos de mantener el control de todo.

Pero insisto, las experiencias personales de vida nos permiten saber de relaciones que traspasan ese tipo de poder para pasar a otro tipo de poder. El poder siempre va a estar ahí ¿pero qué tipo de poder?

Definitivamente el poder que más nos ha perjudicado humanamente es el del control sobre el otro.

Un día las cosas cambiaron y aparece el poder de tener controlado al otro y al servicio de uno. Pero también eso ha provocado luchas que permitan otro tipo de relaciones donde a su vez aparecen otro tipo de experiencias: el ponerse en el lugar del otro, el qué se puede hacer por el otro. A partir de ahí las cosas cambian.

En la experiencia del trabajo analítico toda la gente llega por que el amor no funciona, pero en términos generales siempre se vive bajo una especie de misterio en que, el otro aunque no haga nada, de todos modos el primero cree que le están haciendo algo. Y entonces aparece el fantasma del que hablaba al principio.

Pero también hay una cosa muy oscura y el arte nos ilustra al respecto. El trabajo psicoanalítico se nutre de ello.

A propósito recuerdo una película de Buñuel llamada Aquel oscuro objeto del deseo, ahí el poder está atravesado por un fantasma en el sentido de que lo que está sucediendo en lo macro sucede también en lo micro.

[pull_quote_right]Escuchaba al gobernador de Puebla que decía a propósito de esto: “Se han perdido los valores” pero él es uno de los primeros que demuestran que el valor de lo humano no pasa por él. Recordemos “La ley bala”, recordemos lo de Chalchihuapan, recordemos a todos los que tiene como presos políticos porque no les permitió el dialogo.[/pull_quote_right]

Dos estallidos diferentes en la película: uno que tiene que ver con las cuestiones sociales y otro que tiene que ver con la subjetividad de cada uno en el amor. Hay una misma relación no son cosas distintas, pasan por lo mismo. La diferencia es la subjetividad, como cada quien vive las cosas.

Lo que llama la atención en esta película con respecto a nuestro tema, es que el hombre siempre está viendo a una misma mujer de dos maneras distintas, el rostro de la mujer va cambiando y de eso se da cuenta la chica y se da cuenta de que él hombre no sabe a quién busca, a quién quiere, si la quiere a ella o si quiere a algo que se parece a otro objeto que él ha tenido antes.

Aquí el que está en juego es el masoquismo. Y no es cualquier cosa hablar del masoquismo, es un misterio.

Freud siempre lo vio así diciendo que nunca se sabe de dónde viene el masoquismo, se puede saber de dónde viene al sadismo, pero el masoquismo no. Y de eso las relaciones también están permeadas. Incluso esto pasa también en el ámbito de lo político. A veces uno cree que está sometido y subyugado por otro y no es cierto, más bien es el deseo de querer ser sometido, controlado a pesar de que uno se queje.

En lo político pondré un ejemplo de esto. En México desde hace doce años se nos ha hablado de un personaje que es un peligro para México, y ese personaje que ha sido según determinado discurso un peligro para el país, no ha ocasionado ni desaparecidos, ni feminicidios, ni alza del dólar, nada de eso; pero ese es el imaginario que todo mexicano continúa pensando, “ese es un peligro” y donde verdaderamente esta el peligro no lo vemos. ¿Qué seria México si nos hubiéramos arriesgado a correr ese supuesto peligro?

Esto es lo mismo que pasa en la vida amorosa, no podemos ver a donde está el peligro verdaderamente, no vemos a donde esta lo que de veras nos está afectando. Porque pareciera que no tenemos oportunidad de hacer la vida de otra manera, sino es bajo un fantasma del cual no nos movemos.

Podría pensarse que no nos movemos por comodidad, pasividad, confort, que es también algo que se vive en la vida amorosa, porque hay alguien que espera que el otro le de todo y no se mueve aunque se sienta mal.

Otra cinta que nos ilustra en el análisis de las relaciones interpersonales es Bella de día. Una mujer que es un ama de casa con un esposo que es comprensivo, buen médico, incluso lo que se llama “galán” que pareciera que lo tiene todo. Pero sin embargo no pueden intimar y el espera que las cosas sucedan. Un día las cosas cambian.

En un club deportivo un conocido de ellos se da cuenta de la situación, y le recomienda a ella que visite un prostíbulo donde los hombres van a buscar mujeres. Ella comienza a asistir regularmente y con el tiempo se encuentra con un cliente que es un patán, que la trata mal y ella se siente atraída a pesar de que el marido la trata bien.

Entonces, también estamos hablando de este tipo de cosas que parecieran muy misteriosas en las relaciones y en la mente, pero que hay que tomarlas como una necesidad. Algo que nos permita cambiar, que nos permita movernos, que nos permita asumir riesgos.

Lo que más me interesa es señalar que estamos bordeados siempre de experiencias y son estas las que nos van transformando. Aún a pesar de lo que se pueda decir u opinar en lo colectivo.

Aunque también creo, que cuando esas experiencias ya no nos están haciendo sentir bien física o emocionalmente, a partir de ahí es que empiezan otro tipo de situaciones.

En este contexto pienso que en las relaciones amorosas muchas veces no se quieren correr riesgos y eso hace que se toleren cosas. Incluso también en lo político.

JDF: ¿Cuáles son los elementos que subyacen detrás de estos elementos de violencia social que vivimos actualmente en Puebla, con respecto a los llamados feminicidios? ¿No se crea también una especie de atmósfera social de paranoia, con respecto a todo lo que tenga que ver con las relaciones que las mujeres establezcan con los hombres en los ámbitos sociales?

FS: Sí, esta es una época difícil para las mujeres.

Viendo la historia, con base en este misterio del que hablo que es el masoquismo, el maltrato a la mujer nunca ha dejado de existir pero se vivía de una manera distinta, formando parte de ese misterio masoquista. No quiero decir que lo legitimo ni que lo valido.

Como ejemplo de esto me voy a remitir a un personaje de una novela de Sade: «Justin». Ella siempre anda cuidando su virtud, su virginidad, pero siempre está en el lugar donde la están maltratando, pero ella está preocupada por seguir siendo virgen, pero cuando digo maltrato me refiero a que ella tiene algo que hace que este en ese lugar, sin embargo no hay homicidio. Y en una época era así.

Pero lo que hoy está pasando no tiene que ver con esto que estoy señalando, no tiene que ver con los personajes de las películas que he mencionado, no tiene que ver con eso, actualmente el fenómeno es muy severo.

A la población de mujeres se le ha puesto en una condición muy vulnerable, de fragilidad, ellas no son frágiles, pero lo son ante el sistema político actual, porque no son tomadas en cuenta cuando ellas dicen “me están golpeando” y esto fue evolucionando hasta llegar a este estado de cosas.

¿Qué valor pueden tener las mujeres, si la vida en general para los políticos y el sistema financiero prácticamente no vale? Si sólo somos, en todo caso, importantes para consumir, pero fuera de ahí pragmáticamente no somos útiles para ellos, entonces no servimos, y si desaparecemos no hay problema por desaparecer, pero un grupo como el de las mujeres es peor todavía, por la demostración que ha dado el Estado de no hacer nada por detener esas desapariciones y violencia. Eso sí es muy grave.

Escuchaba al gobernador de Puebla que decía a propósito de esto: “Se han perdido los valores” pero él es uno de los primeros que demuestran que el valor de lo humano no pasa por él. Recordemos “La ley bala”, recordemos lo de Chalchihuapan, recordemos a todos los que tiene como presos políticos porque no les permitió el dialogo. El gobernador mismo está demostrando que los valores no pasan por el Estado. Y al no pasar por el Estado vuelve a ser lo mismo: la condición humana ya no es importante más que para consumir.

Históricamente los grupos de mujeres han tenido dificultad para tener un lugar socialmente, me refiero al trabajo o incluso como ciudadanas. Ahora aunque puedan tener esa presencia, no dejan de ser una reminiscencia de esta parte de la historia de no ser tomadas en cuenta con respecto a sus derechos, con respecto a su integridad.

Esto atenta contra lo humano, y nuevamente las instituciones jurídicas realizan una serie de discursos para decir si esto es feminicidio o no lo es, si fue pasional o no etc. Pero el fenómeno existe y no se ha hecho nada, ha pasado en Ciudad Juárez, en Ecatepec y no se ha hecho nada. Con respecto al sistema jurídico las mujeres están vulnerables.

La otra parte de este asunto tiene que ver con las pasiones. Foucault lo menciona muy bien en la “Historia de la sexualidad”, decía que hasta antes del siglo XVII la sexualidad era laxa, en las familias se podía hablar del sexo y no había ningún inconveniente. Todos podían saber lo que cada quien hacía con su vida sexual. No existía el concepto de género. Había hombres que comentaban su vida sexual con otros hombres, las mujeres con otras mujeres y no había problema. Pero es a partir del siglo XVII cuando la burguesía entra en control de la normatividad social, el mismo concepto de prostitución cambia.

A partir del siglo XVII la prostitución es controlada y es cuando los grupos de poder, en especial la burguesía, comienzan a tener el control de la prostitución, de la trata de blancas y ahí empieza el negocio.

El negocio que era particular e individual se convierte ahora de otros. De eso sabe el Estado y eso no lo detiene. Cuantas mujeres han sido desaparecidas y son utilizadas en el negocio de la trata.

Yo no me doy golpes de pecho, pero aquí en Puebla había un negocio grande, un centro nocturno llamado el “Solid Gold”, donde se sabía que había muchísimas mujeres europeas. ¿Cómo le hicieron para llegar acá? Pues ese es el control de quienes manejan esta red y el Estado lo sabe. Los grupos de poder económico lo saben.

En este sentido y en este tenor es interesante leer esta novela de Carlos Fuentes “Las buenas conciencias”, donde nos cuenta que en casa todos son puritanos. El joven de la familia de la buena clase de Guanajuato un día se arriesga a ir a un burdel donde se encuentra al tío con una chica; el tío le dice con la mirada un “pues aquí estamos” “aguanta vara”. Pero al día siguiente el tío vuelve a ser el mismo estricto de la moral en la casa.

[pull_quote_left]El problema es cuando pensamos que hay que ser potentes sexualmente como cuestión de poder, y otra cosa es seducción, no son cosas iguales. Porque la potencia no viene por la erección del miembro, la potencia sexual viene de la cuestión seductora, placentera, que no pasa por el rendimiento, pasa por el gusto, por la sensación.[/pull_quote_left]

Esta doble moral es la que escuchamos en un gobernador que dice que se están perdiendo los valores humanos y es él quien primero atenta contra ellos. Y si nos vamos a las instituciones religiosas pasa algo semejante.

Los fenómenos que suceden con las mujeres son delicados y esta época lo demuestra más: hay que consumirla y desecharla. No me refiero a las relaciones de pareja, me refiero a como persona dentro de un estatus social.

JDF: Podemos decir Faustino que en el psique del mexicano, en nuestra identidad muchas veces reflejada en las letras de canciones populares, donde el tema recurrente es el apego, el abandono, el desamor etc, ¿estamos condenados a la reproducción del sufrimiento en las relaciones sentimentales, esto vivido muchas veces más bien como un acto de estoicismo?

FS: Yo creo que no, pero existe un común denominador. Pondré un ejemplo: la película de Luna Amarga de Polansky, cuando el que quedo paralitico acepta vivir con la pareja, era más fácil dejarla sin embargo no lo hizo. Pero esas son las cuestiones pasionales. No es un asunto de genética o de herencia, sino más bien porque vivimos así o porque lo hacemos así, digamos que esa es la pasión.

Hay un concepto muy interesante en psicoanálisis que se llama goce, y el goce pasa por lo místico, pasa por el sufrimiento, pasa por cuestiones diferentes, pero es una forma de apropiarse del cuerpo. El problema es no reconocer que uno se está apropiando del cuerpo.

Un ejemplo más de estas cuestiones encontradas en lo amoroso, es la película Nueve semanas y media. Lo que vive la mujer protagonista de estar siempre esperando, esperando y esperando y el otro perversamente observándola, es lo que la lleva a ser más deseada.

En la condición mexicana hay otras cosas que nos hace falta despegar.

En la obra literaria de Laura Esquivel “La Malinche”, ella es el personaje importante que hace la transición de una cultura a otra, de un idioma a otro, entonces lo que ella es capaz de decir es lo que establece los vínculos sociales a través de la historia en la identidad nacional.

En este sentido ¿Por qué al mexicano le duele mucho que le mienten la madre? Porque tiene que ver con estas violaciones que los españoles hicieron a las indígenas, con este despojo que los españoles hicieron con respecto a los indígenas y lo que eso implica. Las mujeres cuando empiezan a ver a esos hombres comienzan también a ver una diferencia, lo que hace que el hombre de acá ya no tenga el mismo valor de la misma manera.

No lo veo por tanto como determinismos sino como parte de experiencias que hay que reconsiderar.

No creo que estemos condenados. Estamos atorados pero no estamos condenados. Sí vivimos un infierno, pero podemos cambiar este infierno, creo que hay que arriesgarnos pero hay cosas aún con miedo y hay que entrarle al miedo. Eso implica muchas actividades, muchas aristas, mucho que hacer o de lo contrario seguiremos atorados.

Recientemente leía que Peña Nieto dijo que ahora sí la gasolina va a ser barata, que ahora sí se va a competir. Pero yo me hacia la pregunta ¿Por qué ahora el enemigo para México es PEMEX? cuando PEMEX ha sido el patrimonio económico de años, ese es un ejemplo de vender las cosas, de entregar algo, de que los mexicanos somos enemigos de los mexicanos y hay que entregarnos a otros. Visto esto, como una analogía entre lo económico y lo sexual.

Desde Carlos Salinas seguimos creyendo que lo que viene de afuera es mejor y no es así.

A partir de esta analogía es que vemos el miedo en otro lado, no lo vemos en eso. Acá lo vemos como un ideal, de que ahora sí vamos a ser grandes, pero lo que vamos viendo es que vamos cada vez más en decadencia. En un país que potencialmente es rico, el mexicano sigue teniendo miedo a hacer movimientos.

En este tema me parece que lo que hay que distinguir, es que hay un movimiento que nos enseña que las cosas se pueden hacer diferentes. Y ese es el movimiento indígena. El movimiento indígena en México sabe que tiene 400 años de lucha y no han acabado con ellos. No están sometidos, están despojados; sometidos quiere decir que ya los hubieran exterminado, pero están en lucha.

¿Por qué la gente que va a hacer servicio social a estas comunidades indígenas regresan como purificados? Porque encuentran una organización diferente a la que vivimos en las ciudades, en estas estructuras corruptas del poder de los sistemas financieros. Pero ellos son una señal de que sí se puede hacer algo diferente.

JDF: ¿Podemos establecer alguna relación entre estas aspiraciones de grandeza de lo mexicano en el futbol, en el cine, en muchas otras cosas, el “ahora si vamos a ser algo grande”, con la cuestión de la potencia sexual o la aspiración de tener algo grande?

FS: Bertolucci en su obra de cine del Casanova, habla del pícaro perverso, seductor, un conquistador que no le interesaba con que mujer se metía, con quien vivía, el era fascinante y hacia cosas por lograr estar con una mujer. El Casanova moderno es un Casanova que está impregnado de la idea de rendimiento, de potencialidad, de “aguantar más”. Por eso ahora puede entenderse que exista el viagra, por eso es que ahora hay una serie de cosas para potencializar el sexo.

Sin embargo el sexo se vive. El problema es cuando pensamos que hay que ser potentes sexualmente como cuestión de poder, y otra cosa es seducción, no son cosas iguales. Porque la potencia no viene por la erección del miembro, la potencia sexual viene de la cuestión seductora, placentera, que no pasa por el rendimiento, pasa por el gusto, por la sensación.

Es un tipo de poder no de control del otro, sino de capacidad de poder estar con una pareja permanentemente, cuando se inventan, cuando se reinventan, cuando no son sometidos a lo cotidiano. Entonces hablamos de otro tipo de poder, en lo sexual sería lo mismo, se trata de vivir eso que se siente. Su contraparte seria ser llevados a ser rendidores sexuales, a sólo cumplir sexualmente.

JDF: ¿Y en el caso de la mujer como se traduciría esta cuestión del rendimiento sexual, que impone de alguna manera esta cotidianidad, y si en algún momento, independientemente de las injusticias sociales que padecen desde siempre, también pueden llegar a reproducir las mismas prácticas y hábitos negativos del hombre, digamos una especie de “machismo femenino”? ¿Qué es entonces la mujer en este sentido?

FS: En primer término el asunto es uno: el hombre en este sistema tiene que “demostrar” que rinde sexualmente. En el caso de la mujer no hay posibilidades de que nos demuestre que rinde, ahí la mujer se mueve de otra manera. En este sentido me parece que la mujer es contestataria al sistema capitalista. Salvo en una de sus etapas: el climaterio. Ya que ahí está regida por lo natural y eso lo aprovecha el sistema por medio de todo un aparato de consumo estético-sanitario.

Fuera de este asunto orgánico, es reiterativo por parte de muchas mujeres su defensa como grupo por sus derechos sociales y políticos. Pero eso es un peligro para el Estado, un peligro para un sistema, incluso para él hombre. Pues el Estado se pregunta ¿Qué hay que hacer para controlarlas en ese rendimiento? Ah pues vamos a crear la guerra de los sexos, entonces crea el concepto de género.

Y en este sentido pone a pelear a las mujeres contra los hombres, no a la mujer con respecto a sus derechos o contra el Estado que no la toma en cuenta.

Entonces así se crea una cortina de humo para que todas las demandas entren por ahí, creo que los movimientos femeninos sucumbieron ante eso, claro no todos.

Pero eso las ha llevado exactamente a no plantearse la interrogante ¿“que es la mujer?” y únicamente a duplicarse en el sentido de caer en este concepto del hombre, en el sentido de volver a ser un hombre. Es decir, parece que está en contra del machismo pero por otro lado, refuerza el machismo con las mismas posturas que la misma mujer critica. Yo creo que ahí es donde esto se viene para abajo.

Para mí la parte más interesante de las mujeres es esta cuestión de que es un continente oscuro, que son impredecibles, que son verdaderamente seductoras, pero estos conceptos de género se las han venido quitando.

Las mujeres son creativas y son las que trastornan las cosas. Pero hay que ver el trastorno como un asunto beneficioso y no como un asunto perjudicial. Trastornar las cosas para que no se haga todo cotidiano. El hombre en este sentido es mas dejado.

La mujer en su maternidad nos inventa el deseo y eso es importante.

Yo no pienso que el mexicano sea machista, quizás en su mestizaje se volvió algo así. En algún códice antiguo nos habla de que la mujer tenía una posición social elevada antes de la conquista. En ese códice aparecen unas huellas de unos pies que van de un lado para otro, que van para una isla, que esos pies son de una mujer y que tenían un puesto público que era respetado en esa época. La mujer no era marginada.

Las mujeres tienen una visión muy distinta a lo masculino. Yo creo que la mujer tendría que retomar gran parte de esa historia y volverla a encauzar de muchas maneras.

[quote_box_center]Faustino Sánchez es licenciado en psicología en la BUAP. Maestría en ciencias médicas-teoría psicoanalítica. Diplomados en psicoanálisis, cultura y subjetividad. Trabajos en los programas de salud mental en SSA, IMSS y Centros de integración juvenil. En la SEP en grupos integrados. En CERESO y Docente en la licenciatura en la UIA golfo centro. En psicología del deporte con equipos profesionales de futbol.[/quote_box_center]

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Juan Daniel Flores
Egresado de la BUAP-ITESM, estudiante de sociología, produzco las cápsulas radiofónicas "Espiral Urbana" para Radio BUAP, colaboro con LADO B con entrevistas socioculturales "¿De que lado masca la Iguana?", colaboro con la columna de opinión "Espiral Urbana" para Los Periodistas y soy creador de "Criticas Vitales" Cine, Literacidad y Sociología para espacios culturales y escolares.