Una felicidad breve llamada lluvia

Una felicidad breve llamada lluvia

José Luis Prado

@pepepradog

Si existe algún empleo en el que haya una convivencia plena entre la cotidianeidad y la literatura es, me parece, la del bibliotecario. El espacio de aquel universo, que en palabras de Borges llamamos biblioteca, se compone de citas interminables, ahí es donde, imagino, vive este sujeto que conoce los secretos de algunos libros.

Conferencia sobre la lluvia (Almadía, 2013) es una suerte de puesta en escena de un conferencista, quien a través de un engaño sutil cambia el discurso al de una confesión amorosa. Vemos cómo construye su vida, sus trayectos que van de la biblioteca en la cual trabaja a la de su casa, por medio de un acercamiento de la poesía que pasa por Dante, Neruda, Vallejo, Pessoa, a este en particular, le gusta que la lluvia caiga de forma diagonal como un matiz de las cosas. Dice Villoro, “aquella que cae con la timidez de lo que arruina un poco sin estropear nada”.

La lluvia, como imagen poética, está presente en toda la obra, es el leitmotive de la historia. En el purgatorio, Dante habla de la función de la fantasía. Ascender por encima de muros de piedra y llegar al cielo para extraer lluvia, obtenida gracias a la fantasía, recuerda el personaje. «El ser libre modifica el cielo. Extasiado, el que imagina se eleva.» Después de este razonamiento, confiesa el conferencista con relación a sus olvidos «soy más feliz en el extravío, el lugar de la alta fantasía», y repara con humor «pero el precio es perder los lentes, la taza de café que se enfría en una repisa.»

Si alguna vez hemos escuchado la frase «encerrado en una nube», la metáfora toma fuerza cuando Villoro la liga al acto de leer y, después, puntualiza «La literatura es un lugar en el que llueve.» Diríamos, siguiendo al escritor mexicano que la literatura está poblada de fantasía.

El libro cuenta la historia, a partir de un monólogo de un bibliotecario obsesivo que ha ordenado a lo largo de su vida una biblioteca y estos libros, de cierto modo, han desordenado su vida, de una conferencia en donde se observa el arte de la improvisación una vez que el supuesto conferencista ha extraviado sus papeles «el que diserta sin guión fijo se mueve en la línea del vértigo». Se trata, sin más, de una divagación organizada.

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Hay tres mujeres que rondan sus ideas, además de los libros: Yola su primer trabajadora doméstica, Soledad quien en el nombre lleva implícito su destino una vez que lo abandona para irse a Alaska, y Laura una mujer lectora de quien piensa el protagonista «Nadie, ni siquiera la lluvia, tenía las manos tan delicadas», citando a Cummings.

Un libro hecho de paralelismos, citas literarias que manifiestan el sentir del protagonista: «Llueve en la ciudad como llueve en mi corazón», confiesa el conferencista cuando Laura le confiesa que no sabe ser su amante. Porque mantiene una historia de felicidad que no se debe compartir.

El libro está plagado del característico humor elegante de Juan Villoro que difícilmente tropieza con el funcionamiento de su prosa: «Sé que todo está cada vez más caro pero no me altero. Soy un budista entre los vegetales, en dichoso olvido de mí mismo. Me hace bien esta terapia, recorrer un mundo que no puedo leer», mientras se refiere a las compras que debe hacer en el supermercado.

El también ensayista mexicano crea una interesante intriga en la que se descubre que «la felicidad ha de ser una», incluso su gato Bruno lo sabe, es por eso que sale todas las noches, cuando el bibliotecario está dormido, rumbo a su otra vida. Laura únicamente quiso ser acariciada sin ser tocada por lo que la compone, aquello que está muy dentro de nosotros.

El libro de Villoro es una invitación a todos los lectores, principalmente a los amantes de la poesía, es un diálogo entre el mundo de la literatura y aquello que atraviesa nuestra realidad.

José Luis Prado ha sido becario del Fondo estatal para la cultura y las artes de Puebla en las emisiones 2011 y 2013 en la disciplina de cuento; publica en revistas nacionales e internacionales. Actualmente imparte talleres de cuento en la Escuela de Escritura y en los talleres artísticos de la BUAP.

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