El viaje de invierno, huellas hacia una crítica

El viaje de invierno, huellas hacia una crítica

José Luis Prado

@pepepradog

Quienes conocen la obra del francés Georges Perec saben, indiscutiblemente, que se enfrentan a algo más que una historia. El también miembro de OuLiPo, acrónimo de Ouvroir de littérature potentielle, que traducimos como Taller de literatura potencial, es una de las voces más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

El viaje de invierno (Verdehalago, 2004) es un libro breve que apareció en el año 1993 en Èditions du Seuil, cabe señalar que, no por su brevedad, el libro deja de mostrar muchas de las reflexiones que el también autor de Las cosas tuvo durante su vasta producción literaria como la función de la posición del lector en el texto a través de la intertextualidad, y la yuxtaposición de planos narrativos para crear una crítica de la teoría literaria.

Durante la última semana de agosto, el profesor en trance de tesis doctoral Vincent Degräel fue invitado a pasar unos días en los alrededores de Havre, ciudad que durante la guerra fue incesantemente bombardeada; el profesor encuentra un libro El viaje de invierno escrito por Hugo Vernier, se trata de un texto escrito en primera persona que estaba dividido en dos partes “La primera y más corta relataba de manera sibilina un viaje con características iniciáticas”. La segunda, se compone de citas de poetas simbolistas, versos y máximas de autores reconocidos y otros olvidados como Germain Nouveau, Tristan Corbière que conviven al lado de autores como Verlaine, Huysmans, Mallarmé y Rimbaud. En este punto de la lectura, sentimos el abismo que nos produce el autor al introducirnos, de cierto modo, al texto que el profesor está leyendo.

Degräel siente una especie de espanto al darse cuenta de que “los recuerdos, al mismo tiempo precisos y fluidos de una frase que era casi idéntica y que ya había leído en otra parte”, eran aquellos a los que se enfrentaba al leer el texto. El profesor se propone investigar a fondo la obra del autor, pero la guerra lo mantiene alejado de Francia.

Degraël recordó que cuando tomó el libro del estante, anotó mecánicamente la fecha, movido por ese reflejo propio de un investigador joven que nunca consulta una obra sin revisar los datos bibliográficos. Puede ser que incurriera en un error, creyó leer: 1864.

Por lo tanto, este hallazgo significó que Hugo Vernier había plagiado, diez años antes a Verlaine. Siguió investigando, a través de diarios y cartas de estos autores, y cayó en la cuenta de algunos agradecimientos de estos al autor olvidado Hugo Vernier. Los libros habían desaparecido, quizá por la propia mano de sus lectores.

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La literatura, en este caso, para Perec igual que Borges, no se conforma con mostrar la realidad en la ficción sino que, me parece, está más preocupada por establecer la duda de cómo actúa la ficción en la realidad. Parece que la intención de Perec es la de establecer la lectura como reconocimiento; es decir, hay una marca intertextual. Martínez Fernández Segre asegura que la palabra texto tiene un origen más cercano al del latín texere, tejer, en este sentido Segre apunta: La palabra texto desarrolla, por lo tanto, una metáfora que ve ¨la totalidad lingüística del discurso como un tejido¨. Así, lo que propone Perec, es mostrar un canon que puede ser disuelto por la aparición de un autor al que se le borró de la historia de la literatura.

José Luis Prado ha sido becario del Fondo estatal para la cultura y las artes de Puebla en las emisiones 2011 y 2013 en la disciplina de cuento; publica en revistas nacionales e internacionales. Actualmente imparte talleres de cuento en la Escuela de Escritura y en los talleres artísticos de la BUAP.

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