Departamentos de comunicación: los dictanotas

Departamentos de comunicación: los dictanotas

Susana Sánchez Sánchez

En Puebla, con el gobierno morenovallista ha de ser complicadísimo llevar las riendas de un departamento de comunicación social cuando se tiene en contra a casi la mitad de la prensa. Pero ¿cuál es la chamba de los de comunicación social? En pocas palabras ser una suerte de “dictanotas” para la prensa. En miras de lograr ese objetivo, los integrantes de esos departamentos deben organizarse para trabajar más rápido que los reporteros y los fotógrafos (empleados por un medio de comunicación) en la generación de material informativo, de tal suerte que, por ejemplo, los noticieros reproduzcan casi de manera íntegra los boletines, las fotos, los audios o los videos que una dependencia pública elaboró. Por supuesto, los departamentos de comunicación social van a decir todo lo lindo, bello y maravilloso de una dependencia o un político; a pesar de que exista algo turbio o corrupto.

Los departamentos de comunicación social de las dependencias gubernamentales en Puebla no se las han visto fácil, pues el actual gobierno tiene en su contra a gran parte de la prensa, ¿el motivo? una falta de convenio económico, es decir, aquellas empresas mediáticas que se quedaron sin apoyo este sexenio, simbólicamente se han unido en contra del gobierno y ¡qué bueno!, lo lamentable es que sea en una condición de falta de apapachos.

Sin convenio económico de por medio ¿Con qué boca el encargado de un departamento de comunicación social le echa una llamadita al director de un medio de comunicación para que no salga tal o cual información? Es aventurero (por no decir estúpido) amenazar así porque sí, se necesita valor ¿o ignorancia?, para proceder como lo hicieron con la reportera de cultura de La Jornada de Oriente, cuando alguien del departamento de comunicación social le advirtió que no sacara una nota relacionada con las irregularidades del recién inaugurado Museo Internacional Barroco (MIB), pues la reportera no había sido invitada a hacer su trabajo sino a una comida.

Suerte tuvo la reportera de La Jornada de Oriente al tener el respaldo moral de su empresa; pues un reportero que quisiera sacar a la luz pública las irregularidades del MIB, pero trabajase para una empresa periodística con convenio económico con el gobierno actual, ni siquiera le diría a su director el altercado con alguien de comunicación social, sería gastar saliva.

Si bien la amenaza resulta indignante y escandalosa, refleja cómo funciona (y ha funcionado) la prensa en relación con el poder del gobierno. Aquello de que los de comunicación social recuran a las amenazas o hagan llamaditas a los patrones de los reporteros es una práctica usual. Tácitamente un convenio económico parece brindarle privilegios al gobierno para prácticamente dictar las notas informativas a través de los departamentos de comunicación social; la prensa, por supuesto, ha sido consecuente en esa dinámica de obtención de información a través de esos departamentos. Por ejemplo, la prensa ya está acostumbrada a que los departamentos de comunicación social hagan cosas tales como:

  • Ruedas de prensa, con desayunos mejor.
  • Sorteos de viajes pagados.
  • Envío de boletines y fotos al instante.
  • Felicitar al reportero o fotógrafo el día de su cumpleaños, si es con regalo, mejor.
  • Convivios (por aniversarios o fechas especiales)

Si bien las prácticas antes mencionadas parecen inocentes, en realidad son reflejos de cómo el gobierno doma a la prensa y ésta, tan adiestrada, incluso se llega a quejar si no hay esos sutiles detalles. Hay que apapachar a la prensa y para que sea efectivo, hay que hacer convenio económico con los directores de un medio de comunicación o no funciona el asunto… hay grupos con menos pesos o dólares en la bolsa que creen que por hacer desayunos-ruedas de prensa, su información va a salir en los medios… ¡ilusos!

Suerte tuvo la reportera de La Jornada de Oriente al tener el respaldo moral de su empresa; pues un reportero que quisiera sacar a la luz pública las irregularidades del MIB, pero trabajase para una empresa periodística con convenio económico con el gobierno actual, ni siquiera le diría a su director el altercado con alguien de comunicación social, sería gastar saliva.

Por cierto, perdón por el pesimismo, si bien las muestras de solidaridad y apoyo para con la reportera son importantes y hasta catárticas, no hay nada más allá de ello, por lo menos no mientras la prensa logre hacer convenios económicos con el gobierno. En tanto exista una relación clientelar prensa-gobierno, habrá departamentos de comunicación social para rato, con actitudes paternalistas y a la vez autoritarias para con los soldados rasos de la prensa: los reporteros, los fotógrafos y camarógrafos, principalmente.

En un sueño guajiro, ojalá que no sólo existieran las cartas de solidaridad para con la reportera, sería bueno que el gremio periodístico dejase de cubrir las ruedas de prensa de las dependencias públicas; pero la prensa poblana está harto dividida y un panorama de unión resulta prácticamente imposible.

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