¿Merece “The Revenant” las 12 nominaciones a Oscar?

¿Merece “The Revenant” las 12 nominaciones a Oscar?

the-revenant

Héctor Jesús Cristino Lucas

Cerca de conocer quién se proclamará gran vencedor en estos premios Oscar –que van entre la épica carrera a muerte que nos trajo George Miller Mad Max: Fury Road o La Chica Danesa con el ya favorito Eddie Redmayne–, Iñárritu, el mismísimo mexicano que se llevó las ovaciones el año pasado por Birdman, se perfila para conseguir de nuevo el premio a la mejor película. Con ello inicia la gran batalla de DiCaprio por obtener el reconocimiento que para muchos se merece. Luego del estreno de “The Revenant” es necesario preguntarse: ¿merece las 12 nominaciones de la Academia?

La carrera del director mexicano Alejandro González Iñárritu ha evolucionado considerablemente tras el paso de los años. Considerado uno de los más reconocidos cineastas de nuestro país al lado de Alfonso Cuarón y el propio Guillermo Del Toro, ha salido de las calles del DF en donde su aventura comenzó. Así como Del Toro dio el salto de su vida desde Cronos hasta Crimson Peak, en la carrera de Iñárritu, que va de Amores Perros hasta The Ravenant, hay un gran abismo. En su trayecto hallaremos dedicación, madurez y por supuesto una base primordial: el sello intimista; lo que hace reconocible un director de otro.

Iñárritu tiene un halo fácilmente distinguible, lo vimos ya en Beautiful y en Babel. Lo experimentamos el año pasado con Birdman y ahora parece reafirmarlo nuevamente con The Revenant. Hay profundidad en sus películas, abunda la belleza, pero también hay lugar para el toque de violencia, que se quiera o no, es necesario. Una violencia estética que no hace más que representar un estado del ser. Hay algo en sus películas que puede capturar el alma del ser humano en diversas circunstancias. Sobre todo, hay algo en ellas que fascina a la Academia. No por nada hablamos de aquel a quien llaman “el director de brocha gorda”.

The Revenant no está alejado de todos estos adjetivos. La historia se basa parcialmente en un hecho verídico que se suscitó allá por el Siglo XIX con el ahora mítico trampero Hugh Glass, quien luchó contra una osa grizzli y sobrevivió pese a ser mutilado, y que fue popularizada por el libro homónimo de Michael Punke. Con ella, Iñarritu estructura una película más compleja de lo que aparenta. No hablamos sólo de una supervivencia física, sino también espiritual, pues está repleta de alegorías acerca del renacer humano y batallas tanto internas como con aquellos que pueden traicionarte. Una gran metáfora de la vida real.

Como lo hacía Kubrick, como lo hace Jodorowsky, con un argumento aparentemente básico, se pueden crear subtramas, connotaciones, alegorías y más de una historia dentro de la principal, y «El Negro» lo hace de forma que los elementos conspiran para hacer cumplir su propósito.

El gran acierto de esta película son los escenarios: ninguno creado artificialmente, sino aprovechando la naturaleza para hacer más rico el telón de fondo. De ahí que el film se asemeje a un universo onírico: a un sueño encarnado.

Fausto Ponce en la revista Proceso llegó a tacharlo como film “fantasioso y cursi”. Quizá sea porque no sólo se adapta a pantalla el cruel enfrentamiento entre Hugh Glass y la grizzly, sino que a partir de esa emblemática escena se crea el paralelismo con el ser. Según menciona el propio DiCaprio para la revista PREMIERE: “Todos nos podemos identificar con el personaje renacido. Cada ser humano tiene muchos ataques de oso, todos caímos alguna vez en un abismo. Puede que en el camino hallemos a alguien y nos cure. Y ahí es donde el hombre se reinventa. A través del sentimiento de la venganza, o la persistencia del amor”.

Renacer, pues, en el argumento de Iñárritu, no es sólo darse por muerto y «revivir», sino renacer cuando toda circunstancia metafóricamente te ha matado. Lo que mueve al personaje principal en esta historia no es más que el odio y la venganza por haber perdido lo que más amaba pero, de poder consumarlo, ahí renacería.

Por supuesto, no todo es miel sobre hojuelas. Está claro que para cualquier batalla interna, y para cualquier renacimiento se debe sufrir, sangrar. Debe doler. Por ello, Iñárritu no deja a la deriva el argumento dándonos mera cursilería. En cambio, nos ofrece gran tribulación, una oda de violencia que se mezcla de manera sorprendente con la estética natural o la belleza onírica. Por eso el film inicia abruptamente con una batalla contra las tribus indias para robar lo único con lo que estos tramperos se ganan la vida: las pieles. Tan descarnada y explícita resulta que el argumento avisa un viaje épico obscuro, sublime y voraz.

La cinta suma homenajes a filmes de viajes en busca de algo que inicia con batallas descarnadas. La estética, el movimiento de cámara y la crudeza sin censura nos recordarán a la emblemática escena inicial de Saving Private Ryan de Spielberg. El propio director ha mencionado incluso que uno de los principales tributos que posee su trabajo es la fantástica película de culto Apocalypse Now de Coppola, cuyo argumento además de implicar una fuerte crítica a las repercusiones de la Guerra de Vietnam, es también una travesía maldita a los infiernos de la jungla. The Revenant tiene su jungla, su propio Martin Sheen, su propio Marlon Brandon.

tom-hardy-05DiCaprio es quien busca, Tom Hardy es quien traiciona, quien hace de este viaje una locura intensa. Esto la hace tan similar al Apocalypse Now que tanto homenajea Iñárritu. Por ello de lo apacible, The Revenant pasará a lo inesperado. No resulta predecible, más bien dolorosa. Lejos de la cursilería, lo fantasioso o lo inverosímil, es una película llena de sentimientos, pero al final obscura. ¿No es acaso la vida misma y las luchas internas sentimentales y horrorosas?

Posiblemente aquello que han mencionado como fantasioso o hasta inverosímil radica en lo surreal, pero jamás en lo imposible de un personaje “indestructible”. Narrar la supervivencia y el coraje de Hugh Glass es una alegoría que debe ir más allá de “hechos reales”.

DiCaprio y Tom Hardy lo logran con maestría, no es un dúo que funciona sólo de un lado. Se ha capturado el sentimiento de forma asombrosa, el odio y la venganza, el orgullo y el horror. No me parece sorprendente que con todo esto DiCaprio esté nominado a mejor actor. Gran parte de la película es un arrebato de sentimientos, más que diálogos. Expresiones, más que palabras. Si bien hay películas que funcionan con mero diálogo, esta funciona con todo lo contrario: funciona transmitiendo el sentir pragmático de todas y cada una de las acciones. Un gran acierto, porque la vuelve una película sólo para sentir.

Esto tampoco implica que The Revenant sea una película sin argumento sólido. Muchos han mencionado que se trata de un film que va de un lado a otro, de mera acción o praxis sin sentido. O bien, que no es la gran historia. Por ejemplo, quienes no gustaron de Mad Max: Fury Road argumentaron exactamente lo mismo, olvidándose de cosas realmente importantes: de los telones de fondo, de los grandes temas ocultos o las alegorías implícitas. George Miller generó con una simple persecución una gran crítica sociopolítica a los gobiernos tiránicos o corruptos dentro de una distopía brutal que no hacía más que referencia a lo Orwell o Bradbury.

¿Qué se puede decir de lo evidente? Si está nominada a fotografía o efectos especiales, es porque una vez que se adentra en el universo Iñárritu es obvio que se trata de una película poderosa también en lo técnico. La banda sonora es un personaje más, imprescindible y tan acorde que logra el propósito de hacerte sentir. El trabajo se ensambla de forma casi perfecta. Por ello la pregunta que todos se hacen, esa que me parece ruidosa y molesta de si The Revenant merece las 12 nominaciones que la Academia le ha otorgado ya, debe ser respondida de una vez. Y es que seré sincero, con Oscar o sin Oscar, seguirá siendo una gran película, eso no cambia absolutamente en nada.

Ni Kubrick, ni Hitchcock recibieron alguno de esos premios para volverse referentes inmediatos del séptimo arte, y todo el mundo ama sus películas. Si bien es obvio que Iñárritu arrasará nuevamente, lo que importa es apreciar la naturaleza de una película más allá de lo que aparenta ofrecer.

Dejando de lado si merece o no los Oscar, The Revenant merece ser vista por todos. No por ser el tema de moda, la gran candidata sino simplemente porque es una gran película, de un gran director.

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

NO COMMENTS

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.