Adultos mayores, los desaparecidos invisibles

Adultos mayores, los desaparecidos invisibles

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala

@aranhera

La cara a media sonrisa de Landy Noemí Aguilar Molina inundó las redes sociales un par de días. 70 años de edad, originaria de Mérida, se extravió en la ciudad de Puebla, nadie sabía nada de ella. La vieron por última vez en el zócalo de la capital, caminando con sus compañeros de excursión turística. Y nada más.

El viernes 23 de octubre un cadáver apareció flotando en el río Alseseca. Un día más tarde se confirmó que el cuerpo era el de Landy Noemí. Nadie sabe qué pasó con ella y las autoridades parecen no querer indagar en el asunto.

La desaparición de adultos mayores es un fenómeno ignorado dentro de la ola de desapariciones de todas las edades que va en aumento en el estado de Puebla. Si bien el caso de la turista yucateca fue divulgado en la opinión pública, duró sólo unos días y no hubo un pronunciamiento desde las autoridades.

Aunque en Puebla apenas se empiezan a visibilizar las desapariciones de personas, en el caso de los adultos mayores el tema es un fantasma. No hay ninguna organización que lo aborde, ni académicos que lo estudien, ni centros de Derechos Humanos que siquiera hayan mencionado el tema.

La Procuraduría General de Justicia (PGJ) mediante su enlace de comunicación social se negó a dar una entrevista sobre el tema de desaparición de adultos mayores en Puebla, y dijo que tampoco tenía cifras ni datos específicos sobre el tema. Por su parte el DIF estatal, que trabaja directamente con personas de la tercera edad en lugar como La Casa del Abue, rechazó también hablar del tema diciendo que las desapariciones no eran de su competencia y que eso tenía que ser visto directamente con la Procuraduría.

No lo hemos podido descifrar. Hemos comentado con las autoridades que ahorita no están respetando edades ni sexo, está desapareciendo de todo, así como desaparecen jovencitos, gente de la 3a edad, pero no le hemos encontrado el sentido, no tenemos ni una ligera idea

Y aunque la cantidad de personas de la tercera edad que desaparecen es relativamente mínima, las cifras –las oficiales- han aumentado durante los últimos años. Según datos solicitados vía transparencia a la PGJ, en 2013 desaparecieron 17 personas mayores de 60 años en toda la entidad, 10 de las cuales no habían sido encontradas todavía al 22 de julio de 2015 (folio 00231115).

Para 2014 la cifra se elevó a 27 personas, de las cuales 18 fueron encontradas y todavía 9 seguían sin ser localizadas. La mayoría de los desaparecidos en ambos años fueron hombres –13 en 2013 y 19 en 2014–. Durante los primeros siete meses de este 2015 ya habían desaparecido 17 personas, casi la mitad que el año pasado. Y casi todos, 13 del total, seguían sin ser localizados. Este año la proporción de hombres a mujeres fue igual que en los anteriores, con 15 varones y 2 mujeres. En la mayor parte de los casos de personas que fueron encontradas no se indica el motivo de la denuncia; en unos pocos la solicitud de información se limita a decir que “salió sin avisar”.

Yolanda Morán, de la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos México (Fundem), encargada de coordinar la región centro del país, dijo que las desapariciones de personas de la tercera edad están siendo cada vez más comunes. Explicó que el perfil o patrón común de las personas que se extraviaban era de personas jóvenes, de entre 20 y 32 años mayormente, pero durante los últimos años los perpetradores de las desapariciones ya no respetan sexo ni edad. A muchas mujeres las han desaparecido al momento de secuestrar a sus esposos o hijos, llevándoselas también.

Desde Fundem, agrupación integrada por familiares de personas desaparecidas en varias entidades de la República, Morán dijo que no entienden de qué se trata, ni para qué quieren a los adultos mayores. Aunque dijo que no es mucha gente de la tercera edad de la que tienen registrados casos y esa población es mínima, cada vez es más común que se reporten como no localizadas a personas mayores.

Morán, quien tiene un hijo desaparecido desde 2009, dijo que la desaparición de personas es una incógnita. “No lo hemos podido descifrar. Hemos comentado con las autoridades que ahorita no están respetando edades ni sexo, está desapareciendo de todo, así como desaparecen jovencitos, gente de la 3a edad, pero no le hemos encontrado el sentido, no tenemos ni una ligera idea.”

La activista explicó también que las autoridades no saben qué hacer con este tema. Cuando se trata de desapariciones de jóvenes los criminalizan si son hombres, y si son mujeres argumentan que se fueron con un novio, pero al hablar de adultos mayores, de personas que son sustento de la familia, no tienen una respuesta. Lo primero que hacen es preguntar si el adulto mayor en cuestión padecía Alzheimer o alguna otra enfermedad mental, pero en realidad, dijo Yolanda, no tienen la respuesta. Enfatizó que no hay protocolos para búsqueda de personas, y que el Estado mediante las fuerzas de seguridad pública no busca desaparecidos, busca criminales. Y dentro de todos los que faltan, los que menos peso tienen son los adultos mayores.

Periodista en constante formación, interesada en cobertura de Derechos Humanos y movimientos sociales. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014

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