Los feminicidios “no están de moda”
Por Lado B @ladobemx
20 de octubre, 2015
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Natalí Hernández

@natali_ha

[dropcap type=»1″]D[/dropcap]e acuerdo con Diana E. H. Russell y Jill Radford, teóricas feministas, en su explicación más breve, el feminicidio es “el asesinato misógino de mujeres cometido por hombres”. Estas autoras sostienen que la meta del ejercicio de la violencia por parte de los hombres, deliberada o no, es preservar la supremacía masculina: «Se trata de un concepto político que permite visibilizar la posición de subordinación, desigualdad, marginalidad y riesgo en la que se encuentran las mujeres por el simple hecho de ser mujeres» (Atesto, Graciela 2011).

En México, Marcela Lagarde, antropóloga, ex diputada federal y académica feminista, agrega a la discusión sobre este concepto que se trata de “el conjunto de delitos de lesa humanidad que contiene los crímenes, los secuestros y las desapariciones de niñas en un cuadro de colapso institucional. Se trata de una fractura del Estado de derecho que favorece la impunidad. Por eso el feminicidio es un crimen de Estado.

Las propuestas de Russell, Radford y Lagarde apuntan a que el feminicidio es una problemática que se ha invisibilizado durante cientos de años, al grado de normalizarse. Es decir, al grado de que, para la historia de la humanidad es normal y común que los hombres asesinen a las mujeres porque se les da la gana. Rusell enfatiza que éste es un tipo de violencia que ha estado presente desde los inicios de la sociedad.

SerMujerNoDebeSerUnPeligro

Imagen: Andrea Vega Sánchez

Lo conceptos anteriores, revisados de manera breve, sirven para explicar cuáles son los referentes que construyen el discurso y la lucha feminista en contra del feminicidio. Utilizando este marco teórico, conceptual y de lucha política, es que me atrevo a  hacer un llamado y, de paso, a recordar a las y los funcionarios e instituciones que el feminicidio “no es un tema de moda”:

  1. Qué actualmente enuncien el “feminicidio como concepto/problemática de forma tan trivial, tiene que ver con los años de lucha de muchas mujeres por exigir vidas libres de violencia, con años de esfuerzos por construir un concepto que describa la barbarie de un Estado que pasa por alto el que asesinen a las mujeres. Según los estudios de Diana Russell el término ha estado en uso durante al menos dos siglos, aunque ella teorizó sobre éste a partir de 1990.
  2. Según lo documenta Graciela Atesto, desde los noventa, organizaciones en Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Panamá, República Dominicana, México, entre otras, han dedicado esfuerzos por visibilizar los casos de feminicidios. La sorpresa es que desde entonces se han encontraron grandes vacíos de información en la fuentes oficiales dedicadas a la recopilación de asesinatos de mujeres, pues para documentar estos casos (como se ha hecho hasta ahora) se ha tenido que recurrir al cruce de información entre lo que se obtiene de la prensa y las cifras que “oficialmente” proporcionan las instituciones, sobre todo con el afán de realizar investigaciones exhaustivas. Si no, qué chiste, ¿no cree?
  3. Cuestionar “banalmente” la violencia de género y su expresión más cruel: el feminicidio es cuestionar años de riguroso trabajo de investigación.
  4. Creer que el feminicidio es algo que “se nos ocurrió” a las mujeres sólo para molestar a los políticos porque -nada grave. ¿eh?- nos están asesinando. En otras palabras, “para politizar el tema” -en su expresión más burda entendida por este sistema partidista- hay una profunda ignorancia y falta de compromiso con la vida de más de la mitad de la población: las mujeres.
  5. Insistir en reconocer sólo algunos casos de feminicidios es darnos la razón. “El estado es feminicida, porque sostiene una estructura de poder que se expresa en la falta de investigación y procuración de justicia por parte de los aparatos de impartición de justicia (muchos de ellos encabezados por hombres), y la responsabilidad y/o complicidad del Estado (que también es encabezado por hombres)”.
  6. Un estado que no reconoce la violencia feminicida es un estado que fomenta la pedagogía de la crueldad. En palabras de la antropóloga Rita Segato, ésta es la que se impone cuando “el público es enseñado a no tener empatía con la víctima, que es revictimizada con la banalidad y la espectacularización con que se la trata en los medios”.

Así que, antes de deslegitimar el tema; antes de colocar al feminicidio en el ámbito de sus “conflictos políticos y económicos”; antes de hacer gala de su ignorancia explicando que los feminicidios “están a la alza” como si las vidas de las mujeres fueran objetos; antes de recurrir a actos desesperados para invisibilizar los crímenes contra mujeres; de subestimar el trabajo de años de lucha que anteceden el reconocimiento de los feminicidios; de creer que el mundo conspira a través de los feminicidios contra sus  próximas aspiraciones electorales; antes de declarar que hay “otros temas prioritarios”, les recordamos que lo que está de fondo, no sólo es el reconocimiento del feminicidio como una problemática grave. Se trata de la necesidad de emprender acciones eficaces pero, sobre todo, de cada historia de cada mujer que ha sido arrebatada, de cada proyecto de vida, de cada familia exigiendo justicia, de hermanas, madres, hijas, esposas, amigas, primas, sobrinas, novias, compañeras de trabajo, se trata de la protección de la vida de todas las mujeres, en todos los rincones.

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Lado B
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