La arquitectura emocional de Mathias Goeritz
La exposición “El retorno de la serpiente” se exhibe en el Museo Amparo e incluye obra, pero también es una reflexión sobre el trabajo del artista
Por Ámbar Barrera @astrobruja_
27 de octubre, 2015
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Tomada de lagazzettadf.com

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Ámbar Barrera

@Dra_Caos

¿Qué es la arquitectura emocional? La llamada arquitectura emocional no es un movimiento artístico oficial. Es, podría decirse, de esos conceptos que se manejan más desde una experiencia vivencial que desde la aprobación de la academia. El término se emplea para hablar de la arquitectura no solamente como un espacio habitable (y funcional para ello) sino como la reinvención del habitar un lugar a través de la vivencia.

Así ha descrito Mathias Goeritz su estilo arquitectónico.

Mathias Goeritz fue un artista alemán que vivió más de 30 años en México, donde murió en 1990. A 25 años de su muerte, el curador Francisco Reyes Palma considera que no es un artista olvidado, de hecho, cada vez más gente lo estudia y su trabajo es muy valorado en el mercado internacional, razón por la cual se presenta una amplia exposición de su obra y procesos creativos en las salas temporales del Museo Amparo (2 sur 708).

Aun con todo lo que se ha estudiado, Reyes Palma, curador de la exposición “El retorno de la serpiente” señala que Goeritz es un artista que se tiene entendido desde la contradicción, entre facetas religiosas y políticas, por ejemplo.

–Esto nos da un perfil muy interesante, muy vivo. Es un artista que no nada más trabaja con su obra como eje central sino que trabaja también en obras de colaboración que son totalmente nuevas –dice Reyes Palma durante la presentación de la exposición en el Museo Ampar. –Mathias es uno de los creadores de obras de arte que marcan quiebres fundamentales en la segunda mitad del siglo XX. Con esto me refiero precisamente al Eco. Esa es una obra de ruptura que está ahí, que significó realmente un giro en la historia del arte mexicano e internacional.

El Museo Experimental el Eco, mejor conocido simplemente como el Eco, es un museo en el centro de la Ciudad de México diseñado por Mathias Goeritz a petición y mecenazgo de Daniel Mont. En una de los textos que dejó Mathias, este recuerda que cuando conoció a Daniel y le pidió construyera el museo, Mathias le dejó claro que él no era un arquitecto, a lo que Mont contestó que no lo hubiera buscado si fuera arquitecto.

En efecto, el Eco se hizo pensado en ser un espacio que fusionara el arte y la arquitectura, resultando en un espacio escultórico. Una réplica de “la serpiente” de El Eco se encuentra ahora en el lobby del Museo Amparo: una estructura geométrica negra de curvas angulares llenas de dinamismo.

En el Eco también se mezclaron, según cuenta Reyes Palma, la pintura, el muralismo y Goeritz recogió muchas tradiciones y manifestaciones distintas en el edificio.

En palabras del curador, la exposición “El retorno de la serpiente” está hecha para recorrerse tomando el tiempo necesario. Hay documentos donde puede verse cuestiones planeación y concepto, por lo que no es una exposición solamente hecha para la apreciación visual de unas obras sino también para el aprendizaje y la reflexión sobre lo que significó el trabajo de Goeritz.

Reyes resalta que es una oportunidad valiosa poder ver tantas obras de Mathias reunidas en un solo lugar, pues incluso se incluyen piezas que por primera vez se exponen, que eran parte de colecciones particulares o de los familiares del artista.

En la exposición se resalta la importancia de los procesos creativos del artista, sobre todo en grandes obras arquitectónicas que no pueden mostrarse más que mediante maqueta o fotografía, como las torres de Satélite, enormes columnas angulares en la Ciudad de México.

Reyes Palma dice que Mathias Goeritz junto a otros artistas como Rufino Tamayo supusieron un punto de quiebre y confrontación con la visión de los muralistas, pues desde la obra por ejemplo de Goeritz, se buscaba una identidad moderna mexicana distinta a la del muralismo.

–Mathias no sólo ha dejado obras fundamentales, sino que son obras que de alguna manera le dan una fuerza al grupo que se oponía a los muralistas. Es uno de los grandes aportadores de la poesía visual. Y sus obras contribuyeron a dar una imagen de modernidad en México. Las torres de Satélite por ejemplo se convirtieron en algún momento en el emblema del desarrollo mexicano y empezaron a dar la imagen del país.

“El retorno de la serpiente” es una exposición traída en colaboración con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de España, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y  la Fundación Banamex y podrá visitarse en el Museo Amparo durante los próximos meses.

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Ámbar Barrera
Periodista, comunicóloga, fotógrafa, feminista y amante del arte.